Imaginemos por un momento que entramos en el bar de costumbre y pedimos un vino y una ración de bravas; imaginemos que el camarero nos dice que le paguemos por adelantado lo que hemos solicitado, y que nos esperemos en un lado de la barra sin molestar a que las bravas salgan de la cocina. Seguro que nos sentaría como una patada en los pelendengues, pondríamos al mesonero a caer de un burro y, posiblemente, algo más. Pero si además de todo esto, cuando ya nos hemos sentado y acabado con la consumición, nos dicen que recojamos la mesa y que llevemos el vaso, el plato y los cubiertos hasta la barra para que en la mesa se puedan sentar otros, entonces supongo que el cabreo sería de libro. Sin embargo, ¿por qué no nos cabreamos en McDonald, o en Burguer King o en cualquier otro establecimiento de esas múltiples cadenas de firma Norteamérica cuando nos tratan de esa manera?
Ya es lamentable que la castuza esté haciendo con nosotros lo que le da la real gana, pero que encima las multinacionales a las que damos de comer hagan también con nosotros lo mismo que la castuza, es la prueba más que evidente de la poca dignidad que nos queda como pueblo, y del adoctrinamiento al que hemos sido sometidos. La codicia de estas multinacionales no tiene límites, y no contentos con exprimir a los agricultores o ganaderos españoles pagándoles una miseria por sus productos, intentan además reducir al máximo sus gastos en personal con recortes de plantillas, sueldos bajísimos, y que los clientes trabajemos para ellos.
Parece que se nos ha olvidado cuando íbamos a cualquier gasolinera y sin bajarnos del vehículo el empleado nos preguntaba -“¿Qué ponemos?”, y le decíamos -“lleno por favor”. Era un ser humano, un ciudadano, era un compatriota el que nos daba las gracias. Ahora sin embargo pagas, esperas a que el surtidor quede libre, te sirves, cuelgas la manguera y te subes al coche con las manos apestando a gasóleo. Conclusión, el empleado que te servía el gasóleo o la gasolina… ¡A la puta calle! Y nosotros, a seguir las indicaciones del codicioso de turno, quien ha reducido los gastos de personal, ha ampliado su tienda vendiendo todo tipo de artículos, y ha conseguido que el combustible te lo sirvas tú mismo. Pero, bajo ningún concepto ese autoservicio y el despido de los trabajadores, ha redundado en la bajada del precio del combustible, pues tenemos la gasolina más cara de Europa antes de impuestos.
No hace falta que sea un día festivo, cualquier día de la semana vamos como corderitos a los establecimientos norteamericanos de comida rápida, dónde aparte de la pésima calidad de sus productos, guardamos turno de pie, pagamos, esperamos, llevamos el servicio hasta la mesa, consumimos, y después recogemos los platos de cartón y vasos de plástico que nos dan y los llevamos donde nos indican. Con un par. Pero, ¿qué servicio estamos pagando? ¿Acaso ese local tiene cuatro tenedores o una estrella Michelin por freír unas patatas, una hamburguesa y unas alas de pollo? ¿Acaso lo que se ahorran en camareros lo descuentan del precio? Miren ustedes, en cualquier bar de barrio o restaurante modesto, podemos consumir un menú con bebida y postre, y pagas lo mismo o menos que en esos establecimientos norteamericanos; pero es que además, te lo llevan hasta la mesa en platos y vasos de cristal o cerámica y no de cartón o plástico; lo tomas cómodamente sentado; lees el periódico gentileza del establecimiento mientras te sirven el café y, al final, si todo está correcto pagas el importe y te brindan una cortés despedida para que vuelvas mañana.
A las grandes superficies les debe parecer poco margen el que les queda con los productos frescos del campo, y si no, que se lo pregunten a nuestros sufridos agricultores a los que les han llegado a pagar estas multinacionales a 7 u 8 céntimos de euro el kilógramos de patatas, para después venderlas a casi un euro. Pero hay más; estás empresas ya han empezado a educarnos para que seamos nosotros los que nos cobremos en la línea de cajas; están implantando cajas automáticas de pago, y no nos damos cuenta que allí acudimos como borregos a cobrarnos nosotros mismos sin pensar que ese trabajo lo está haciendo ahora mismo una persona que será puesta de patitas en la calle en cuanto hayamos aprendido a cobrarnos de forma gratuita ¿Acaso hay alguien que piense que porque estas multinacionales se ahorren un dinero en cajeras nos van a bajar los precios de los productos? Pero aunque así fuese ¿Dónde está la solidaridad entre los españoles? En ningún sitio, ha desaparecido, este sistema nos ha desunido, nos ha roto, nos ha separado, y ha conseguido que nos importe un carajo el prójimo, los problemas de los demás y el futuro de nuestra Patria.
Luego tenemos IKEA. Este sí que es el número uno, el “masca chapas”, el dueño del cotarro entre todas las multinacionales que de la mano de la castuza hacen con nosotros hasta la conga de Jalisco. Recorremos el establecimiento por donde ellos quieren y no por dónde nos apetecería a lo mejor a nosotros; diseñan el itinerario con arreglo a sus intereses dando la sensación de que no “puedes” abandonar el establecimiento sin recorrerlo absolutamente todo; elegimos el producto, lo anotamos, vamos hasta el almacén, lo cogemos, lo transportamos y lo montamos. Con un par. Ya sólo les falta que nos vendan mierda en forma de albóndigas o de tarta de arándanos, y que encima nos la comamos. Y todo esto ¿por qué, por el bajo precio? Habría que ver la calidad o la obsolescencia, y si están construidos de madera o de materiales que se asemejan a la madera. Pero, no quisiera desviarme del tema, lo más lamentable es lo que estamos consiguiendo haciéndole el juego a la castuza y a sus amigos codiciosos del capitalismo financiero, porque estamos contribuyendo con nuestra sumisión y nuestro silencio a la destrucción de empleo; estamos contribuyendo a dinamitar la economía local; contribuimos a enriquecer y favorecer intereses extranjeros, que lejos de repartir las ricas plusvalías que obtienen entre los factores humanos que forman parte de la empresa, les pagan salarios míseros, los tienen con contratos basura y, a las primeras de cambio, ¡A la puta calle! Y, ¿saben ustedes por qué? Pues porque en su lugar colocan una maquinita con un sistema informático, y ya se encargarán ellos de que hasta el más inculto de los parias de la Tierra aprenda a utilizarla.
Con inversiones multimillonarias, objetivos alcanzados y millones de euros de beneficio, suelen anunciar las entidades bancarias y las petroleras sus típicos balances. Las cifras que acuerdan dar a conocer a la opinión pública después de cada ejercicio, contrastan negativamente con la política austera de reducir a mínimos históricos sus plantillas, y someter de una manera descarada a sus clientes a tenerse que entender con una computadora. Las jubilaciones anticipadas y los recortes de personal que venimos observando en los últimos años, han reducido a los clientes y usuarios de bancos, cajas de ahorro y estaciones de servicio, a un ejército de robots teledirigidos que hacen sin rechistar todo aquello para lo que se les programa. “Utilice los cajeros automáticos y ponga su cartilla al día; no pase por ventanilla si su reintegro no supera los 500 euros; realice sus operaciones a través de la red; colóquese el guante, sírvase usted mismo el combustible y comunique el número de surtidor en caja; lleve el importe justo o utilice la tarjeta de crédito”. Estos son algunos de los mensajes utilizados para hacer realidad una política de sometimiento claramente vergonzante, aparte de las altas comisiones que pagamos por el hecho de abrir una cuenta.
¿Que nos está pasando compatriotas? ¿Cómo es posible que ante tanta tomadura de pelo, tanta injusticia y tanta tiranía no reaccionemos con firmeza, y sí que lo hagamos con cualquier vecino, familiar o amigo por algo insustancial? ¿Por qué frente a esta “nueva esclavitud” a la que nos conducen estos sinvergüenzas nos quedamos hipnotizados, y sólo reaccionamos -incluso con cierta agresividad-, en el hogar con nuestra familia, en el trabajo o en la vía pública ante cualquier hecho sin apenas relevancia?
No es que nos hayan matado nuestra capacidad de reacción como pueblo, es que nos han dejado sin dignidad y sin alma. Este plan diseñado meticulosamente por la castuza desde hace más de tres décadas está dando sus frutos, y en clara complicidad con la Internacional del dinero y su nuevo “orden mundial”, están llevando a España y a los españoles, como dice Enrique De Diego, a una nueva “esclavitud”.
LA NATURALEZA DE ESTE BLOG , ES FORMAR UN FORO DE OPINION EN LA QUE TIENE CABIDA TODO AQUEL QUE PONGA ARGUMENTOS Y NO SE SALGA DEL TEMA PROPUESTO ..NO SE TRATA DE IR CONTRA NADA NI CONTRA NADIE Y SOLO ME MUEVE EL AFAN Y LA INQUIETUD DE AYUDAR O RESOLVER PROBLEMAS QUE TENEMOS EN NUESTRA VIDA DIARIA Y QUE CON VUESTRO APOYO PODEMOS APORTAR NUESTRO GRANITO DE COLABORACION
jueves, 26 de diciembre de 2013
viernes, 22 de noviembre de 2013
MIRA SIEMPRE TUS PUNTOS FUERTES Y TRIUNFARAS
El miedo a lo desconocido.
Es tan importante tener miedo como voluntad para superarlo. De hecho, si fuésemos a priorizar el miedo al valor, al arrojo, a los propios conocimientos, es probable que nunca seamos capaces de poner nada en marcha, porque siempre estaremos anteponiendo la seguridad al riesgo. Pero, lo digo por experiencia, en el riesgo está el negocio. Arriesgar es una virtud, siempre y cuando se asuma esa acción con prudencia y sentido común. Tampoco se consigue nada asumiendo riesgos innecesarios, o moviendo piezas sin mirar hacia dónde.
Dar un paso al frente es avanzar.
El miedo es una forma improductiva de interpretar las consecuencias de hechos que aún no han acaecido. Es el nefasto resultado de presuponer consecuencias negativas a una iniciativa, lo cual siempre conduce a la pasividad. Tener miedo al desenlace adverso de una acción futura conlleva eludirla antes incluso de proponer su realización. Esta precaución suele eliminar cualquier posibilidad de seguir adelante, asumiendo una decisión basada en la irrealidad.
Puede decirse que el miedo es el mayor obstáculo para instrumentar una actividad, porque anula las virtudes de las personas; las enfrenta a una situación hipotética que consume su voluntad de actuar, con independencia del argumento o motivación. Prácticamente cualquiera puede recordar cuando de pequeño se tapaba hasta la cabeza con la manta, intentando protegerse del miedo, sin tener en cuenta que se estaba entregando a la oscuridad completa. Eso en el ámbito de la acción personal o a la hora de enfrentarse a una realidad social o de emprender una nueva iniciativa es un gran inconveniente. Intentar protegerse alejándose del foco de la acción es perjudicial para cosechar resultados satisfactorios, incluso para ponerse en marcha en pos de un crecimiento, ya sea personal o profesional. No obstante, no existe un remedio eficaz para eludir las consecuencias del miedo. De camino a esa cura inexistente suele ser habitual escuchar sentencias del tipo: para vencer el miedo tienes que enfrentarte a él. Un discurso fácil de exponer pero difícil de practicar.
En el ámbito del emprendimiento el miedo es constante, porque cualquier acción que se pretende llevar a cabo, está sujeta a un análisis exhaustivo de las posibles consecuencias, de los probables contratiempos, de las dimensiones del virtual fracaso. Es natural estar atenazado por la posibilidad de poner en marcha una actividad y no poderla llevar a buen puerto. Sin embargo, mi recomendación es empezar el análisis de los elementos al revés, anteponer los puntos fuertes a los puntos débiles. Analizar primero los elementos que llevarán al éxito, identificar lo positivo, las áreas donde mejor se desenvolverá la acción, de ese modo, no quedará tiempo para ver las amenazas, siempre irreales, que impiden dar el paso al frente.
UN TRABAJO ES UN BIEN ESCASO
Aprender a perdonar
Una vez que los empleados ven que el jefe está en la misma situación que ellos, algunos, no todos, empiezan a cambiar de estrategia y practican un acercamiento nocivo, buscando aprovecharse de esa situación.
Como ya hemos dicho antes, esta disfunción normativa se produce en ambas direcciones, y en los dos casos es la consecuencia de una administración deficiente de los recursos. Nunca una empresa debe aprovecharse de la predisposición de sus empelados para pedirles mucho más de lo que deben, ni un empleado debe servirse de la cercanía de sus jefes para dejar de aportar lo que está obligado a hacer.
Al final el fracaso de una propuesta queda en el ámbito personal, donde cualquiera de las dos partes se sienten perjudicados. Así es difícil perdonarse.
“A esa persona no le perdono lo que me hizo”. Esta es una frase habitual en la vida social, aunque en esta ocasión la haya extraído del campo empresarial, ya que me lo dijo una empresaria amiga refiriéndose a una ex trabajadora con la que había acabado en los tribunales. Es una cuestión complicada el aprender a perdonar, casi nadie lo hace después de sufrir una afrenta personal.
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@morgfuefile |
En esta ocasión una vez más me encontré con la interpretación equivocada de la cercanía entre el trabajador y el empresario de la pequeña empresa. Todo suele originarse con la intención del segundo de construir un ambiente distendido y amigable donde todos pudieran sentirse involucrados para, al final, sacar el mayor rendimiento y aumentar los dividendos de la empresa. No siempre es esto posible, conseguir unir la cercanía y la productividad a veces es casi un sueño.
Por lo que me contó esta amiga empresaria, parece que una vez emprendida la marcha hacia la relación de cercanía, es habitual encontrarse con personas que intentan aprovecharse de la situación, por lo que es un verdadero error poner en sus manos informaciones sobre la intimidad de la empresa, porque cuanto más cerca esté de esa realidad, más le pierde el respeto a su trabajo y a la persona que le ha dado ese trabajo. ¿Por qué? Porque las pequeñas empresas no están libres de problemas, de estrecheces, y que un trabajador malintencionado lo sepa, no es nada bueno.
No obstante, no es sólo una cuestión de abajo hacia arriba, de trabajador hacia la empresa, sino en la misma proporción suele producirse de arriba hacia abajo. Esto ocurre cuando la empresa considera la debilidad de un trabajador como una plataforma para escenificar su descaro y se aprovecha de esa timidez para explotar a la persona, privándola de las debidas retribuciones por sus logros. Una vez que se tiene claro esto, queda la siguiente pregunta: ¿Por qué una cuestión contractual se convierte en algo personal?
Por desgracia en la pequeña empresa es imposible separar la gestión de la persona, porque el empresario suele acabar:
Por lo que me contó esta amiga empresaria, parece que una vez emprendida la marcha hacia la relación de cercanía, es habitual encontrarse con personas que intentan aprovecharse de la situación, por lo que es un verdadero error poner en sus manos informaciones sobre la intimidad de la empresa, porque cuanto más cerca esté de esa realidad, más le pierde el respeto a su trabajo y a la persona que le ha dado ese trabajo. ¿Por qué? Porque las pequeñas empresas no están libres de problemas, de estrecheces, y que un trabajador malintencionado lo sepa, no es nada bueno.
No obstante, no es sólo una cuestión de abajo hacia arriba, de trabajador hacia la empresa, sino en la misma proporción suele producirse de arriba hacia abajo. Esto ocurre cuando la empresa considera la debilidad de un trabajador como una plataforma para escenificar su descaro y se aprovecha de esa timidez para explotar a la persona, privándola de las debidas retribuciones por sus logros. Una vez que se tiene claro esto, queda la siguiente pregunta: ¿Por qué una cuestión contractual se convierte en algo personal?
Por desgracia en la pequeña empresa es imposible separar la gestión de la persona, porque el empresario suele acabar:
Asumiendo el trabajo de sus empleados. Cuando las cosas no van tan bien y los costes empiezan a superar a los beneficios, la primera opción, casi siempre es asumir tareas de los trabajadores y abaratar los costes.
Actuando como sus empleados. Si el empresario comete el error de asumir los errores de los trabajadores, muy pronto estará rodeado de problemas, porque le costará muchos exigirles cuando él mismo no cumple con las normas de rendimiento.
Cumpliendo como sus empleados. El comportamiento deficiente es común en un equipo de trabajo, casi siempre hay un elemento que no rinde como el resto, y si el empresario se sitúa al nivel de ese elemento deficiente, quienes más cumplían hasta entonces perderán la iniciativa y recurrirán al mínimo esfuerzo.
Una vez que los empleados ven que el jefe está en la misma situación que ellos, algunos, no todos, empiezan a cambiar de estrategia y practican un acercamiento nocivo, buscando aprovecharse de esa situación.
Como ya hemos dicho antes, esta disfunción normativa se produce en ambas direcciones, y en los dos casos es la consecuencia de una administración deficiente de los recursos. Nunca una empresa debe aprovecharse de la predisposición de sus empelados para pedirles mucho más de lo que deben, ni un empleado debe servirse de la cercanía de sus jefes para dejar de aportar lo que está obligado a hacer.
Al final el fracaso de una propuesta queda en el ámbito personal, donde cualquiera de las dos partes se sienten perjudicados. Así es difícil perdonarse.
Y DE UN PLUMAZO , ¡¡ ZAS ¡¡ , ESTAS EN EL PARO
Hemos visto en más de una ocasión que el primer estadio después de perder una iniciativa o el puesto de trabajo suele ser la decepción. En el momento de quedar descabalgado del compromiso contractual el ataque de pesimismo es muy grande, se suele perder toda voluntad por seguir, llevándose consigo cualquier proyecto de futuro. Uno se convierte en la comida del paro. Por eso es fácil establecer, de forma global, un mapa de comportamiento del individuo en ese momento de decepción, cuya radiografía deja tres etapas bien legibles en su proceso de readaptación, como son el reposo, el bajón y el resurgir. Cada período tiene su particularidad y deben contribuir a conformar el panorama global de superación personal.
El reposo es un momento inmediatamente posterior a encontrarse inactivo. No es una actitud reprochable, todo lo contrario; puede considerarse como un premio a tantos años de férreo esfuerzo por desarrollar las tareas del trabajo diario. Este reposo puede estar motivado por elementos sencillos que cubren las primeras necesidades, como la compensación económica recibida como liquidación que permite vivir sin trabajar por un tiempo, las prestaciones sociales derivadas de las contribuciones aportadas hasta ese, la necesidad de descansar después de tantos años detrabajo continuado, etc. Estos son elementos que, a primera vista, generan un estado de tranquilidad, aún cuando a sabiendas de que pronto se deberá volver al mercado, es natural tomarse ese tiempo de relax.
El bajón de las expectativas se genera cuando se ha superado la primera fase y empieza a vislumbrarse un panorama completamente desconocido. Ahora ya hay un nuevo elemento que rompe la relajación inicial y es buscar fuentes de ingreso. La economía de resistencia está a punto de acabar, los meses han transcurrido demasiado rápido, incluso el mercado de dónde se ha salido brevemente ha cambiado a una velocidad de vértigo y el primer contacto sólo sirve para salir escupido de cualquier intento de acercamiento. A partir de ese momento las sensaciones son demoledoras, predomina un panorama de soledad que conduce a las personas a verlo todo de forma negativa. Pareciera como si de repente todos los amigos, conocidos, antiguos clientes, se hayan alejado a propósito para no contagiarse de esa peste de inactividad que uno lleva escrito en la frente. ¿Qué hago ahora?
El reposo es un momento inmediatamente posterior a encontrarse inactivo. No es una actitud reprochable, todo lo contrario; puede considerarse como un premio a tantos años de férreo esfuerzo por desarrollar las tareas del trabajo diario. Este reposo puede estar motivado por elementos sencillos que cubren las primeras necesidades, como la compensación económica recibida como liquidación que permite vivir sin trabajar por un tiempo, las prestaciones sociales derivadas de las contribuciones aportadas hasta ese, la necesidad de descansar después de tantos años detrabajo continuado, etc. Estos son elementos que, a primera vista, generan un estado de tranquilidad, aún cuando a sabiendas de que pronto se deberá volver al mercado, es natural tomarse ese tiempo de relax.
El bajón de las expectativas se genera cuando se ha superado la primera fase y empieza a vislumbrarse un panorama completamente desconocido. Ahora ya hay un nuevo elemento que rompe la relajación inicial y es buscar fuentes de ingreso. La economía de resistencia está a punto de acabar, los meses han transcurrido demasiado rápido, incluso el mercado de dónde se ha salido brevemente ha cambiado a una velocidad de vértigo y el primer contacto sólo sirve para salir escupido de cualquier intento de acercamiento. A partir de ese momento las sensaciones son demoledoras, predomina un panorama de soledad que conduce a las personas a verlo todo de forma negativa. Pareciera como si de repente todos los amigos, conocidos, antiguos clientes, se hayan alejado a propósito para no contagiarse de esa peste de inactividad que uno lleva escrito en la frente. ¿Qué hago ahora?
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El resurgir debe ser el camino. No es una tarea menor de todas las que se deberá afrontar, y sólo se puede resurgir con mentalidad creativa. No se trata de crear algo, sino de utilizar la creatividad para eludir los malos momentos, para desdibujar el pesimismo y entregarse a nuevas actividades. Incluso el entorno más cercano debe cambiar si eso va a contribuir a regenerar las perspectivas. Cuando surgen los problemas los amigos se alejan, por lo tanto no es recomendable volver a ellos si existe la posibilidad de mejorar, ellos seguirán alejándose con el menor indicio de dificultad. El problema de un elemento particularísimo de las personas, una de las pocas cosas que es difícil de compartir. Las alegrías, los logros, las ideas, todas son compartibles entre las personas, pero el problema prácticamente siempre debe asumirlo el que lo padece y en soledad.
Si la persona es escupida del mercado sólo le quedarán dos caminos posibles: la resignación o la iluminación. Y debo decir que es infinitamente mejor predisponerse a lo segundo que a lo primero, porque la iluminación abre las puertas a nuevos horizontes.
Si la persona es escupida del mercado sólo le quedarán dos caminos posibles: la resignación o la iluminación. Y debo decir que es infinitamente mejor predisponerse a lo segundo que a lo primero, porque la iluminación abre las puertas a nuevos horizontes.
LLEVAR UNA EMPRESA TIENE MAS SACRIFICIOS DE LO QUE PENSAIS
Cuidado con el tonto motivado
Muchos asumen sin saber el qué.
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La frase exacta de Emilio Duró es: “un tonto motivado es muy peligroso porque puede hundir una empresa”. Describe con manifiesta exactitud dónde nos encontramos hoy en día, sobre todo en el campo empresarial. ¿Cuántos tontos motivados asesoran a las grandes empresas, o deciden en grandes proyectos? Basta como prueba noticias o titulares como ésta: El 30% de los proyectos de diversificación en los que invirtió Hunosa para reactivar las comarcas mineras han fracasado. O este otro titular: El despilfarro español: Proyectos que costaron millones... y fracasaron. Esta realidad no la inventamos nosotros, sino quienes asumen responsabilidades sin estar preparados para hacerlo. He conocido a muchas personas de altísima responsabilidad asumir, por ejemplo, área de cultura sin tener ni idea de los movimientos culturales del momento. A lo que nos lleva esto es a mirar con cierta inquietud la disimilitud de consecuencias perteneciendo a una capa social u otra. Porque estas personas casi nunca pagan por sus errores.
Sin embargo, sin lugar a dudas, España es un país donde se penaliza el fracaso para otros sectores sociales. Y es una cuestión cultural, este es sólo un ejemplo trivial que trasladado al campo global, a la sociedad actual, es la base sobre la que se fomenta la creatividad. Estamos comprometidos con un sistema que no admite ningún error; si creas una empresa y fracasas, además de las deudas, te queda el estigma de fracasado que, por desgracia, viaja con la persona si se aventura a buscarse nuevos horizontes o nuevos apoyos. ¿Por qué en otros países se considera el fracaso un aprendizaje? Entiendo menos por qué aquí pasa lo contrario.
No obstante, sería injusto no reconocer que abundan en el mercado de la creatividad los ineptos profesionales con suerte, o mejor dicho, bien posicionados. Son los denominados en lengua de calle como los que tienen la vida resuelta. Estos en lugar de asumir la iniciativa ajena como un bien social, suelen precipitarse en acondicionar su idea para hacer algo más grande de lo que acaba de oír. Para mí el peor momento es ese donde cuentas tus intenciones, tus propósitos, y el interlocutor explica su iniciativa que supera 20 veces a la tuya, y sólo actuando sobre la marcha. En ese momento me suele asaltar una gran decepción, porque pareciera como si lo que has planeado durante tanto tiempo, análisis tras análisis, no tiene ningún valor y cualquiera lo puede superar.
Suelo interpretar una actitud como esa como una falta de respeto. Desfigurar la propuesta ajena para hacer entender que la tuya es mucho mejor es un error imperdonable, una muestra de no haber entendido nada de lo que acabas de escuchar. En esta vida no es todo ponerse encima del otro, no es todo tener la propuesta más grande que nuestros semejantes.
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Foto de Steve Evans. flickr.com |
Así se han despeñado un montón de empresarios que han empezado sacando pecho con su propuesta cómo si nada fuese a derribarlos, pero tanto las empresas y las personas avanzan por un trayecto tan angosto que en cualquier momento pueden salirse de la vía. Pero ahí no debe acabar el mundo. Hace años leí este titular buscando información sobre gestión de pequeñas empresas: El 80% de las pymes fracasa antes de los cinco años y el 90% no llega a los diez años. Ya hemos dicho cientos de veces que con tener una idea no es suficiente para poner en marcha una empresa, porque sin el conocimiento adecuado, sin el análisis de gastos y beneficios, sin un plan de adaptación al entorno donde se pretende actuar, conocimientos de posibles proveedores, etc., es como navegar en un barco sin timón, desafiando a la suerte.
Al final me conformo con saber que cada uno escoge lo que quiere vivir, por lo tanto asumir un compromiso de competición con las iniciativas de otros es equivocar el camino, y de paso se emborrona la felicidad ajena con la ingratitud y la falta de respeto.
EVOLUCIONAR POR NUESTRAS IDEAS ES POSIBLE
Referirse a la ingente cantidad de opiniones que pululan por todos lados a cada segundo, es una misión imposible. Es tanta la información que recibimos a diario que, muchas veces, las más importantes pasan desapercibidas a nuestro interés o nuestra valoración, sin embargo, no por ello, tienen menor influencia en nuestra realidad. Al mismo tiempo que recibimos esta lluvia de opiniones, consejos, análisis, etc., vamos formando nuestra propia idea sin mirar las fuentes de opinión. Es este el motivo que me empuja a formular algunas preguntas.
¿Existe credibilidad en ellas? Realmente es preocupante la proliferación de pequeños mesías de la crisis que nos lanzan mensajes, de todo tipo, cómo si fuesen a solucionar algo. Sin embargo, a medida que revisamos las fuentes de información, podemos darnos cuenta de que muchos son los que hablan de la crisis o de las personas que la padecen, sin siquiera tener contacto con la realidad que azota a las familias o a las personas individuales. Se erigen en portavoces de grupos de afectados con los que no tienen nada en común, acaso sólo la ciudadanía, pero nada más. Es decepcionante asistir a este mercadillo de la hipocresía, donde de la noche a la mañana surgen políticos que cayeron en desgracia en el pasado y hoy llenan el plató de las televisiones, hablando de la solución de la crisis como si ellos nunca formasen parte del problema. Pero todo se aclara a los pocos minutos, cada uno de ellos al final de sus mensajes mesiánicos aluden a sus libros o sus propuestas personales. Es todo lo que les mueve.
¿Y las palabras de los afectados? Ellos no tienen palabras. Prácticamente no existe un foro público donde pueda expresarse un emprendedor, un desahuciado, un parado de larga duración. Todos hablan de ellos, pero nadie les da una silla en ese plató donde se debate sus problemas. Una vez más he asistido en estos días a un encuentro donde se debatía la realidad de los pequeños empresarios y, ya no es casualidad, allí no había ningún pequeño empresario, pero sí los señores financiadores, empleados de banca o grandes ejecutivos que contaban sus experiencias y analizaban una realidad con la que no han tenido contacto en su vida. ¡Me habría gustado haber tenido la posibilidad de decir algo! Eso nunca es posible.
¿Es ésta la sociedad que buscamos? Yo no. Prefiero una sociedad donde todos podamos interactuar libremente, donde las iniciativas personales tengan valor y apoyo, donde los emprendedores reciban reconocimientos, donde nadie sea desahuciado de su casa ni despedido injustamente de su puesto de trabajo. Ahora diréis, este está loco, es un populista. Por suerte para mí no soy peor que las fuentes de opinión que dominan nuestros tiempos.
domingo, 7 de julio de 2013
MARCHANDO UNA SOBRE LA BANCA
¿POR QUÉ NO SE NACIONALIZA UNA PARTE DE LA BANCA?
El desempleo es el resultado de una dinámica atroz en nuestro sistema por la que el dinero no se mueve: no hay inversión ni crédito. Y esto no se debe a que no haya dinero: en el año 2000, los activos del BCE (esto es, la masa monetaria) equivalían al 7% del PIB de la zona euro. Hoy, exceden el 20%.
Pero el flujo del dinero en España es en los últimos meses aberrante: el dinero que el BCE imprime (esto es una simplificación) se presta a los bancos europeos a bajos tipos de interés. Estos financian mayoritariamente la deuda pública del Gobierno, que, a su vez, utiliza la mayor parte del importe de las emisiones de deuda colocadas para repagar bonos y letras que se emitieron incluso hace veinte años. Dicha deuda está en manos de otras (o las mismas) entidades financieras que finalmente depositan los fondos que reciben del Gobierno de vuelta en el BCE o simplemente acumulan liquidez.
Al final, no hay crédito y las empresas (especialmente las pymes) no crean empleo. Ninguna institución financiera está dispuesta a financiar proyectos arriesgados de inversión cuando en su lugar se puede invertir en bonos españoles que rinden un cuatro por ciento anual y que básicamente no tienen ningún riesgo porque están garantizados por... Alemania (pensad cobertura euro).
¿Por qué no se nacionaliza una parte del sistema bancario? A los banqueros les gusta pensar que la razón por la que no hay crédito en España es porque no hay demanda de crédito. En España con diferencia respecto a otros países europeos, la razón por la que no hay crédito es la falta de oferta, no la falta de demanda.
Es decir, los bancos no están dispuestos a facilitar el crédito. Hay varias razones para ello: la burbuja inmobiliaria; los requisitos de capital de Basilea III; las facilidades del BCE para depositar dinero; y que la deuda soberana es una inversión mejor en términos de rentabilidad por riesgo. Nacionalizar el sistema bancario, parece razonable aunque suena a medida comunista casi. Pues las voces más altas en favor de nacionalizar el sistema bancario han venido en Europa de? Gran Bretaña.
Se dirá que parte del sistema financiero español ya está nacionalizado. Pero no es así: hemos nacionalizado las pérdidas de los bancos, pero no el modelo de negocio. Si los bancos no quieren dar crédito, habrá que imponérselo.
Necesitamos instituciones financieras que estén gestionadas por y para el cliente, y eso en nuestra cultura solamente se puede hacer bajo control estatal. El único banco holandés que no sufrió los efectos de la crisis financiera es Rabobank, en la cima de cuya compleja estructura de propiedad están los propios clientes.
Actualmente, la iniciativa privada sería incapaz de organizarse para crear una institución similar. Ahora, un banco público no quiere decir un banco gestionado por políticos.
El desempleo es el resultado de una dinámica atroz en nuestro sistema por la que el dinero no se mueve: no hay inversión ni crédito. Y esto no se debe a que no haya dinero: en el año 2000, los activos del BCE (esto es, la masa monetaria) equivalían al 7% del PIB de la zona euro. Hoy, exceden el 20%.
Pero el flujo del dinero en España es en los últimos meses aberrante: el dinero que el BCE imprime (esto es una simplificación) se presta a los bancos europeos a bajos tipos de interés. Estos financian mayoritariamente la deuda pública del Gobierno, que, a su vez, utiliza la mayor parte del importe de las emisiones de deuda colocadas para repagar bonos y letras que se emitieron incluso hace veinte años. Dicha deuda está en manos de otras (o las mismas) entidades financieras que finalmente depositan los fondos que reciben del Gobierno de vuelta en el BCE o simplemente acumulan liquidez.
Al final, no hay crédito y las empresas (especialmente las pymes) no crean empleo. Ninguna institución financiera está dispuesta a financiar proyectos arriesgados de inversión cuando en su lugar se puede invertir en bonos españoles que rinden un cuatro por ciento anual y que básicamente no tienen ningún riesgo porque están garantizados por... Alemania (pensad cobertura euro).
¿Por qué no se nacionaliza una parte del sistema bancario? A los banqueros les gusta pensar que la razón por la que no hay crédito en España es porque no hay demanda de crédito. En España con diferencia respecto a otros países europeos, la razón por la que no hay crédito es la falta de oferta, no la falta de demanda.
Es decir, los bancos no están dispuestos a facilitar el crédito. Hay varias razones para ello: la burbuja inmobiliaria; los requisitos de capital de Basilea III; las facilidades del BCE para depositar dinero; y que la deuda soberana es una inversión mejor en términos de rentabilidad por riesgo. Nacionalizar el sistema bancario, parece razonable aunque suena a medida comunista casi. Pues las voces más altas en favor de nacionalizar el sistema bancario han venido en Europa de? Gran Bretaña.
Se dirá que parte del sistema financiero español ya está nacionalizado. Pero no es así: hemos nacionalizado las pérdidas de los bancos, pero no el modelo de negocio. Si los bancos no quieren dar crédito, habrá que imponérselo.
Necesitamos instituciones financieras que estén gestionadas por y para el cliente, y eso en nuestra cultura solamente se puede hacer bajo control estatal. El único banco holandés que no sufrió los efectos de la crisis financiera es Rabobank, en la cima de cuya compleja estructura de propiedad están los propios clientes.
Actualmente, la iniciativa privada sería incapaz de organizarse para crear una institución similar. Ahora, un banco público no quiere decir un banco gestionado por políticos.
martes, 18 de junio de 2013
ASI FUNCIONA EL MUNDO DE LAS FINANZAS SIRVIENDOSE DE LOS CURRITOS
Una vez llegó al pueblo un señor bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, el cual decía que está dispuesto a comprar cada mono que le traigan por $10.
El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar. Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés. Entonces el hombre ofreció $20 por cada mono y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Nuevamente fueron mermando los monos, el hombre elevó la oferta a $25 y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban hasta que ya era casi imposible encontrar uno.
Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero como tenía negocios que atender en la ciudad, dejaría a su ayudante a cargo del negocio de la compra de monos.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:
- Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del ‘jefe’. Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida.
Ahora bien… ¿ les queda claro cómo funciona el Mercado de Valores y la Bolsa ?
El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar. Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés. Entonces el hombre ofreció $20 por cada mono y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Nuevamente fueron mermando los monos, el hombre elevó la oferta a $25 y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban hasta que ya era casi imposible encontrar uno.
Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero como tenía negocios que atender en la ciudad, dejaría a su ayudante a cargo del negocio de la compra de monos.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:
- Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del ‘jefe’. Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida.
Ahora bien… ¿ les queda claro cómo funciona el Mercado de Valores y la Bolsa ?
miércoles, 12 de junio de 2013
LA BANCA NUNCA PIERDE
La compra de bonos en el mercado secundario del BCE garantiza a los grandes
bancos -grandes especuladores- que son los únicos que pueden pedir prestado al
BCE a un tipo del 0,5 % - gratis prácticamente- que cualquier compra de bonos
que hagan en el mercado primario -también son los únicos que pueden acudir a
este mercado- se podrán deshacer de ella en pocas semanas y a un precio más alto
de lo que han pagado en el mercado primario. Así, si consiguen digamos un 2 o un
3 % de rendimiento en esta operación, pagan el tipo del 0,5 % al BCE y se quedan
con la diferencia. ¿Riesgo? Nulo. ¿Hay alguna probabilidad de que el dinero
prestado por el BCE a esta banca especuladora llegue a la economía real? Ni la
más mínima. Todo lo contrario, dada la garantía del BCE de que comprará toda la
deuda y a un precio alto, estos mismos bancos venderán sus posiciones en otros
mercados como las materias primas para dedicarlos a la compra de deuda en el
mercado primario. Incluso retirarán dinero que antes tenían destinado al crédito
para dedicarlo a la especulación en los bonos de deuda pública. Esta es la razón
por la que se están hundiendo los precios de las materias primas y prácticamente
están ya en deflación. Es la razón por la que cada día que pasa hay menos
crédito disponible a pesar de las inyecciones de liquidez.
Ahora, ¿qué sucederá cuando en ápice de la burbuja de los bonos, el margen entre los precios en el mercado primario y secundario de deuda se estrechen hasta que no se pueda conseguir estos beneficios? La gran banca especuladora alimentada por el BCE empezará a vender los bonos en el mercado secundario. Venderán tanto los que se hayan guardado como los de otros inversores -lo que se conoce como hacer cortos-. Como el BCE ha asegurado que no va a dejar caer los precios y, por lo tanto, subir el tipo de interés de los bonos, tienen asegurada cualquier venta. El BCE, ante la avalancha de ventas a la que ha prometido responder comprando, tiene que inyectar todavía más liquidez que acaba en manos de la gran banca especuladora que ahora está vendiendo bonos en avalancha. En este caso, los cortos no son tan arriesgados puesto que el límite superior del precio de un bono está en su valor nominal -no es lo mismo que hacer cortos sobre un valor bursátil donde el precio máximo al que puede subir una acción no tiene límite y, por lo tanto, las pérdidas pueden llegar a ser astronómicas-. Así que, la posibilidad de pérdida para la banca especuladora es prácticamente nula. Requiere de cierta habilidad, pero para estos expertos en la especulación financiera es pan comido.
¿Y qué harán con los euros que reciben a cambio de los bonos que se quitan de encima? Invertir en mercado de deuda de nuevo, desde luego que no. Invertirán en el mercado de materias primas, donde gracias a esta burbuja en el mercado de deuda, lleva dos años cayendo y está en deflación. Con unos precios tan bajos en las materias primas, la única dirección en la que puede ya moverse este mercado es hacia arriba. Así que, la gran banca especuladora, gracias a la actividad compradora de bonos del BCE, vuelve a ganar. Eso sí, en esta última fase, los precios de las materias primas se dispararán para provocar inflación o, en el peor de los casos y teniendo en cuenta la ingente cantidad de billetes inyectados por el BCE, hiperinflación. Ahí el banco central no podrá seguir comprando bonos, dado que se verá obligado a frenar la inflación galopante y finalmente perderá su batalla en contra de la caída de los precios de los bonos y la consiguiente subida de sus tipos de interés.
En definitiva, los Estados se verán forzados a pagar más por su deuda con la posibilidad de que al final y pese a las acciones del BCE, terminen quebrando. Y los ciudadanos se verán sumidos en una inflación galopante que los dejará en la miseria, en un entorno de recortes presupuestarios de verdad -no los que están aplicando ahora-. ¿Quién gana en todo este proceso? La gran banca especuladora que el propio BCE ha alimentado siguiendo las tesis keynesianas y krugmanitas. Habrán tenido tiempo de hacer caja antes de que suban los precios al consumo de manera desorbitada. Son ellos los que habrán entrado en las materias primas cuando más deprimidos están los precios. Son ellos los que saldrán cuando los precios estén por las nubes amasando más de lo que ya tienen.
Estas son las consecuencias directas de las políticas monetarias keynesianas que está practicando el BCE, la FED, el BoJ y todos en general. El keynesianismo es la parte económica de una ciencia del exterminio mucho más completa y compleja. Pero es lo que quiere la mayoría. Así que, duro y a la cabeza
Ahora, ¿qué sucederá cuando en ápice de la burbuja de los bonos, el margen entre los precios en el mercado primario y secundario de deuda se estrechen hasta que no se pueda conseguir estos beneficios? La gran banca especuladora alimentada por el BCE empezará a vender los bonos en el mercado secundario. Venderán tanto los que se hayan guardado como los de otros inversores -lo que se conoce como hacer cortos-. Como el BCE ha asegurado que no va a dejar caer los precios y, por lo tanto, subir el tipo de interés de los bonos, tienen asegurada cualquier venta. El BCE, ante la avalancha de ventas a la que ha prometido responder comprando, tiene que inyectar todavía más liquidez que acaba en manos de la gran banca especuladora que ahora está vendiendo bonos en avalancha. En este caso, los cortos no son tan arriesgados puesto que el límite superior del precio de un bono está en su valor nominal -no es lo mismo que hacer cortos sobre un valor bursátil donde el precio máximo al que puede subir una acción no tiene límite y, por lo tanto, las pérdidas pueden llegar a ser astronómicas-. Así que, la posibilidad de pérdida para la banca especuladora es prácticamente nula. Requiere de cierta habilidad, pero para estos expertos en la especulación financiera es pan comido.
¿Y qué harán con los euros que reciben a cambio de los bonos que se quitan de encima? Invertir en mercado de deuda de nuevo, desde luego que no. Invertirán en el mercado de materias primas, donde gracias a esta burbuja en el mercado de deuda, lleva dos años cayendo y está en deflación. Con unos precios tan bajos en las materias primas, la única dirección en la que puede ya moverse este mercado es hacia arriba. Así que, la gran banca especuladora, gracias a la actividad compradora de bonos del BCE, vuelve a ganar. Eso sí, en esta última fase, los precios de las materias primas se dispararán para provocar inflación o, en el peor de los casos y teniendo en cuenta la ingente cantidad de billetes inyectados por el BCE, hiperinflación. Ahí el banco central no podrá seguir comprando bonos, dado que se verá obligado a frenar la inflación galopante y finalmente perderá su batalla en contra de la caída de los precios de los bonos y la consiguiente subida de sus tipos de interés.
En definitiva, los Estados se verán forzados a pagar más por su deuda con la posibilidad de que al final y pese a las acciones del BCE, terminen quebrando. Y los ciudadanos se verán sumidos en una inflación galopante que los dejará en la miseria, en un entorno de recortes presupuestarios de verdad -no los que están aplicando ahora-. ¿Quién gana en todo este proceso? La gran banca especuladora que el propio BCE ha alimentado siguiendo las tesis keynesianas y krugmanitas. Habrán tenido tiempo de hacer caja antes de que suban los precios al consumo de manera desorbitada. Son ellos los que habrán entrado en las materias primas cuando más deprimidos están los precios. Son ellos los que saldrán cuando los precios estén por las nubes amasando más de lo que ya tienen.
Estas son las consecuencias directas de las políticas monetarias keynesianas que está practicando el BCE, la FED, el BoJ y todos en general. El keynesianismo es la parte económica de una ciencia del exterminio mucho más completa y compleja. Pero es lo que quiere la mayoría. Así que, duro y a la cabeza
lunes, 20 de mayo de 2013
ME DA LA IMPRESION DE QUE NO HACEMOS LO QUE DEBEMOS
Hoy como otros tantos días me he despertado intentando buscar sentido y soluciones a la vida, de repente me ha venido a la cabeza la pregunta de si seré el único ser de la tierra que quiere un mundo sin guerra, ni hambre, sin vencidos, ni perdedores, me he preguntado si soy el único que piensa que robar está mal, y no porque sea un mandamiento, sino porque estoy quitando al prójimo lo que le pertenece. He empezado a ponerme triste pues creía que sería la única persona que no quiere pelearse con los demás por ideas políticas que no van a ningún sitio, y más triste aún porque pienso que tener una casa o piso, lo que llamamos vivienda, es un derecho del humano y no está bien jugar asi con las familias hasta desahuciarlas.
Casi lloro por ver las estadísticas de la corrupción en este país, me he sentido solo con mis ideas de despreciar a esta gentuza y ser gobernado solo por mi destino. Desesperación es lo siguiente que he sentido pues vuelvo a sentirme solo en el mundo cuando miro que todos los continentes están de malas maneras.
Cuando no podía más, cuando me he sentido avergonzado de ser humano, cuando me ha dado arcadas por ser de la especie suprema, he salido a la calle a preguntar ¿usted quiere paz?, ¿usted quiere ser libre?, ¿usted quiere un mundo mejor?.
Todas, absolutamente todas las personas que les he preguntado me han contestado que sí, algunas muy convencidas y otras con cara de utopía. He dejado de sentirme solo, veo que todas las personas a las que he preguntado con sus respuestas también quieren cambiar al mundo.
Preguntas que al primer impacto todos diríamos que sí, aunque las pensáramos detenidamente diríamos que sí otra vez, y cuanto más pensáramos en esas preguntas, más seguros estaríamos de decir que sí.
Ahora bien, si esta mañana he preguntado a casi cien personas, y todas han contestado que sí. Si siguiera, todas seguirían contestando que sí a las preguntas. La siguiente pregunta es, ¿por qué esto no cambia? Pues el hambre, la guerra y el odio estaban antes que la crisis.
La respuesta es sencilla, somos unos embusteros, porque no queremos que se acabe el hambre, queremos no pasarla nosotros, queremos que haya paz pero que este en nuestro barrio, queremos ser libres a costa de esclavizar a los demás, cuando hemos tenido una educación de calidad no la hemos utilizado correctamente, cuántos libros de texto se ha quedado anticuados por una mala enseñanza, hemos tenido una sanidad envidiable y ahora cuando nos la quitan empezamos a valorarla, cuántos medicamentos se han tirado a la basura por su mala gestión.
Antes de que la crisis asolara nuestro mundo todas estas desigualdades existían, los desahucios, el hambre, el paro juvenil, la precariedad laboral, pero es ahora cuando nos afecta a la mayoría cuando se forman grupos para defender nuestros “derechos”, pero como decía, esto ya estaba antes pero como no era nuestro problema, no hacíamos nada o por lo menos no se prestaba tanta atención. La conclusión es que si no nos toca, no hacemos nada, y si lo hacemos lo hacemos una vez al año, el resto seguimos tragando con lo que nos mandan, dictan y ordenan, protestamos con el puño en alto y el culo al aire, mientras nos paguen seremos obedientes y comprometidos con el sistema.
Cínicos y orgullosos damos la respuesta cordial, políticamente correcta, decimos que queremos un mundo más justo y mejor pero nunca diríamos que esa opinión se ciñe solo a nosotros, que eres tú quien no quiere pasar hambre, que eres tú quien quiere una educación de calidad, que eres tú quien no quiere morirse por los pasillos en busca de un trasplante.
Somos lo que somos y merecemos lo que tenemos por la mera cuestión de que debemos de aprender una lección, no es por hipotecarnos el futuro es por no saber manejarlo, nuestras manos son las que portan dicho futuro y cuando comprendamos la magnitud de nuestro error nos ira mejor a todos sin excepción.
Casi lloro por ver las estadísticas de la corrupción en este país, me he sentido solo con mis ideas de despreciar a esta gentuza y ser gobernado solo por mi destino. Desesperación es lo siguiente que he sentido pues vuelvo a sentirme solo en el mundo cuando miro que todos los continentes están de malas maneras.
Cuando no podía más, cuando me he sentido avergonzado de ser humano, cuando me ha dado arcadas por ser de la especie suprema, he salido a la calle a preguntar ¿usted quiere paz?, ¿usted quiere ser libre?, ¿usted quiere un mundo mejor?.
Todas, absolutamente todas las personas que les he preguntado me han contestado que sí, algunas muy convencidas y otras con cara de utopía. He dejado de sentirme solo, veo que todas las personas a las que he preguntado con sus respuestas también quieren cambiar al mundo.
Preguntas que al primer impacto todos diríamos que sí, aunque las pensáramos detenidamente diríamos que sí otra vez, y cuanto más pensáramos en esas preguntas, más seguros estaríamos de decir que sí.
Ahora bien, si esta mañana he preguntado a casi cien personas, y todas han contestado que sí. Si siguiera, todas seguirían contestando que sí a las preguntas. La siguiente pregunta es, ¿por qué esto no cambia? Pues el hambre, la guerra y el odio estaban antes que la crisis.
La respuesta es sencilla, somos unos embusteros, porque no queremos que se acabe el hambre, queremos no pasarla nosotros, queremos que haya paz pero que este en nuestro barrio, queremos ser libres a costa de esclavizar a los demás, cuando hemos tenido una educación de calidad no la hemos utilizado correctamente, cuántos libros de texto se ha quedado anticuados por una mala enseñanza, hemos tenido una sanidad envidiable y ahora cuando nos la quitan empezamos a valorarla, cuántos medicamentos se han tirado a la basura por su mala gestión.
Antes de que la crisis asolara nuestro mundo todas estas desigualdades existían, los desahucios, el hambre, el paro juvenil, la precariedad laboral, pero es ahora cuando nos afecta a la mayoría cuando se forman grupos para defender nuestros “derechos”, pero como decía, esto ya estaba antes pero como no era nuestro problema, no hacíamos nada o por lo menos no se prestaba tanta atención. La conclusión es que si no nos toca, no hacemos nada, y si lo hacemos lo hacemos una vez al año, el resto seguimos tragando con lo que nos mandan, dictan y ordenan, protestamos con el puño en alto y el culo al aire, mientras nos paguen seremos obedientes y comprometidos con el sistema.
Cínicos y orgullosos damos la respuesta cordial, políticamente correcta, decimos que queremos un mundo más justo y mejor pero nunca diríamos que esa opinión se ciñe solo a nosotros, que eres tú quien no quiere pasar hambre, que eres tú quien quiere una educación de calidad, que eres tú quien no quiere morirse por los pasillos en busca de un trasplante.
Somos lo que somos y merecemos lo que tenemos por la mera cuestión de que debemos de aprender una lección, no es por hipotecarnos el futuro es por no saber manejarlo, nuestras manos son las que portan dicho futuro y cuando comprendamos la magnitud de nuestro error nos ira mejor a todos sin excepción.
miércoles, 8 de mayo de 2013
ENTRE LO CELESTIAL Y LO TERRENAL ME HAGO UN LIO
El ser humano posee una tendencia natural a intentar comprender y explicar todo lo que le rodea. La ciencia es una actividad humana que analiza, empírica y objetivamente, el universo físico; la filosofía o la metafísica hacen lo propio con cuestiones de índole inmaterial como, por ejemplo, el pensamento. Estas disciplinas se han desarrollado históricamente en un continuo debate, una dialéctica constante, siendo el motor de la evolución y del progreso social alimentado por los progresos técnicos y teóricos de cada época.
En todas las civilizaciones ha habido filósofos y científicos que, cuestionado el status quo, han buscado, y conseguido, solucionar incógnitas, enigmas o dudas heredadas de quienes lo habían intentado sin éxito anteriormente. En toda civilización han surgido también personas que han aprovechado cuestiones no resueltas para ofrecer soluciones a sus conciudadanos. A falta de sostén científico o lógica filosófica, han basado sus soluciones en miedos, castigos, premios, temores, amenazas, condenas y absoluciones, sustentadas en el frágil y maleable cimiento de la palabra.
Aparecieron teólogos y religiones, dioses y demonios, inocentes y culpables, verdades dialécticas y verdades absolutas. En toda confesión hay una palabra de dios que amputa discusiones, dudas o disidencias y recorta la libertad de pensamiento, sagradas escrituras y divinas palabras al alcance de los elegidos, castas de sumos sacerdotes que se atribuyen la potestad interpretativa y tienen línea directa con sus dioses. En todas las civilizaciones el poder ha sido ejercido por reyes (o similares) que han dispuesto de militares para imponer su voluntad cuando la resistencia era mucha, de finanzas para comprar resistencias y de religiones para conducir resistencias. Toda religión renuncia nominalmente al poder terrenal y todas lo buscan en el nombre de sus respectivos dioses, verdaderos todos ellos.
La historia está salpicada por la viruela de la fe desde que Cromagnon y Neanderthal deccoraron sus cuevas. La religión, omnipresente en guerras y conquistas, en intrigas palaciegas, en gobiernos, en desgobiernos, en la salud, en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, ha jugado siempre las bazas precisas y calculadas para asegurar su presencia pública incluso a costa de la ciencia, la filosofía o la mismísima metafísica. Desde la Revolución francesa, las sociedades modernas han intentado separar lo público de lo privado, siendo la religión una práctica, más que privada, íntima.
En 2013, el gobierno de España, uniendo de nuevo la cruz y la espada, vuelve a realizar una cruzada para combtir al diablo en nombre de su dios verdadero, sus sagradas escrituras y sus divinas palabras. Los gobiernos talibanes o islamistas gobiernan en nombre de otros dioses, otras escrituras y otras palabras. Gallardón, Wert, Fernández Díaz y otros miembros del gobierno crean y apoyan leyes y reformas a la medida de la Conferencia Episcopal, la derecha mediática actúa como un coro de muyahidines y Rouco Varela, Carlos Amigo o Reig Pla predican como ayatolás integristas.
La Ley del aborto debe tener flecos científicos o, como mucho, filosóficos, debatibles, discutibles, pero jamás religiosos. El paro debe afrontarse con medidas políticas, empresariales y financieras, jamás con intenciones religiosas como las de Fátima Báñez o Ana Botella (San Isidro y la Virgen del Rocío). El telediario de RTVE debe ser un informativo, jamás un medio publicitario de la Iglesia Católica (Vídeo Telediario 21 horas – 7/5/2013 – Minuto 51).
España va de mal a peor, de una República democrática pasó a una dictadura militar, de ésta a una monarquía parlamentaria y ahora se dirige velozmente hacia una teocracia liberal. Se trata, ni más ni menos, del sino de su historia, de las herencias recibidas. Pongamos una vela a los dioses, los diablos llevan siglos quemándonos. La religión, en sí, es una práctica privada, ni buena, ni mala, ni regular, depende del uso que se haga de ella. No es lo mismo ser cristiano que católico
martes, 30 de abril de 2013
CARTA ABIERTA A ESA AGENCIA DE MOROSOS QUE ME RECLAMA UNA DEUDA MAS FALSA QUE UNA PESETA DE MADERA
Tengo el honor de comunicarle que no reconozco dicha deuda y que por lo tanto no voy a pagarla, así se conjuren contra mi persona los cuatro jinetes del Apocalipsis capitaneados por el propio John Wayne. Y es que mi autoestima y un acusado y bien es cierto que algo decimonónico sentido del deber y del honor me impiden hacerme cargo de una deuda que, como he dicho antes, no reconozco.
Como usted a buen seguro sabrá, el capitalismo es un sistema económico que ha cambiado mucho a lo largo de sus dos siglos de existencia real y dominante y varios de existencia que podemos llamar potencial y pujante. Y si bien algunos de los cambios han sido positivos y por lo general causados por el miedo pánico que sentía la clase propietaria a la acción política de la clase obrera, no es menos cierto que otros cambios que se han producido en el sistema capitalista han sido muy negativos.
En concreto, quiero pedirle -si no le sirve de molestia- que reflexione sobre lo terriblemente negativo que ha resultado el hecho de que muchas empresas se hayan convertido en corporaciones de carácter multinacional, para las que la prestación de un servicio no es otra cosa que un pretexto para la especulación financiera. La honestidad del burgués hecho a sí mismo, que con su esfuerzo y con el de sus explotados empleados ponía todo su empeño en la prestación de un servicio de calidad, en la comercialización de un producto inmejorable, porque en ello iba el nombre de su empresa, es decir, algo de sí mismo, su propio nombre, su propia fama, se ha esfumado. Las modernas corporaciones, como la que usted representa en su deshonesto intento de extorsionarme con sus amenazas tan universitarias como barriobajeras, se caracterizan por todo lo contrario: no están gestionadas por sus propietarios sino por oscuros hombres de negocios, que no piensan en otra cosa que en cumplir ciertos objetivos siempre financieros que les van a ayudar a abultar sus bonos anuales y sus comisiones por objetivos. Objetivos que nunca consisten en lograr la carta agradecida de un cliente satisfecho, sino en subir un par de décimas la cotización de las acciones. Los clientes, como usted bien sabe, no somos más que una molestia que hay que aguantar en todo este entramado, y por eso las corporaciones se dotan de unos servicios que llaman de atención al cliente, pero en realidad son servicios de mareo y regodeo de las víctimas. Las modernas corporaciones montan espectaculares campañas de marketing y publicidad sobre cómo colaboran con la conservación de la chinche autóctona del Estado de Bahía, en Brasil, pero no se preocupan de nosotros, los clientes, los usuarios, los consumidores que un día, inocentemente y con ilusión desbordada decidimos contratar sus servicios, salvo para exprimirnos hasta la última gota, siendo gente como usted los penúltimos eslabones en la cadena de la extorsión. Detrás de usted, ya sólo viene el borgoñón Sparafucile
Como usted a buen seguro sabrá, el capitalismo es un sistema económico que ha cambiado mucho a lo largo de sus dos siglos de existencia real y dominante y varios de existencia que podemos llamar potencial y pujante. Y si bien algunos de los cambios han sido positivos y por lo general causados por el miedo pánico que sentía la clase propietaria a la acción política de la clase obrera, no es menos cierto que otros cambios que se han producido en el sistema capitalista han sido muy negativos.
En concreto, quiero pedirle -si no le sirve de molestia- que reflexione sobre lo terriblemente negativo que ha resultado el hecho de que muchas empresas se hayan convertido en corporaciones de carácter multinacional, para las que la prestación de un servicio no es otra cosa que un pretexto para la especulación financiera. La honestidad del burgués hecho a sí mismo, que con su esfuerzo y con el de sus explotados empleados ponía todo su empeño en la prestación de un servicio de calidad, en la comercialización de un producto inmejorable, porque en ello iba el nombre de su empresa, es decir, algo de sí mismo, su propio nombre, su propia fama, se ha esfumado. Las modernas corporaciones, como la que usted representa en su deshonesto intento de extorsionarme con sus amenazas tan universitarias como barriobajeras, se caracterizan por todo lo contrario: no están gestionadas por sus propietarios sino por oscuros hombres de negocios, que no piensan en otra cosa que en cumplir ciertos objetivos siempre financieros que les van a ayudar a abultar sus bonos anuales y sus comisiones por objetivos. Objetivos que nunca consisten en lograr la carta agradecida de un cliente satisfecho, sino en subir un par de décimas la cotización de las acciones. Los clientes, como usted bien sabe, no somos más que una molestia que hay que aguantar en todo este entramado, y por eso las corporaciones se dotan de unos servicios que llaman de atención al cliente, pero en realidad son servicios de mareo y regodeo de las víctimas. Las modernas corporaciones montan espectaculares campañas de marketing y publicidad sobre cómo colaboran con la conservación de la chinche autóctona del Estado de Bahía, en Brasil, pero no se preocupan de nosotros, los clientes, los usuarios, los consumidores que un día, inocentemente y con ilusión desbordada decidimos contratar sus servicios, salvo para exprimirnos hasta la última gota, siendo gente como usted los penúltimos eslabones en la cadena de la extorsión. Detrás de usted, ya sólo viene el borgoñón Sparafucile
lunes, 1 de abril de 2013
LA DESIGUALDAD CADA VEZ ES MAS PATENTE ES ESTE MUNDO
“No hay dinero” Otra machacona y repetitiva máxima de los responsables del
fiasco financiero ¿Es eso cierto? Nada más lejos de la realidad. Hemos visto que
el dinero negado a los Estados y a las personas es entregado por billones – sin
reparos y sin control – a los bancos. Que los bancos, las grandes fortunas y
empresas – altamente subvencionadas con dinero público – han desviado 21
billones de dólares a los Paraísos Fiscales.
Que en el caso de España se defraudan 88.500 millones anuales; que el 23,3% de la economía española no se declara (244.000 millones); que las grandes fortunas tributan al 1% y han visto como desaparecían o se reducían los impuestos de Donaciones, Sucesiones o Patrimonio; que las grandes empresas defraudan vía paraísos fiscales miles de millones o, directamente, como Apple u otras no tributan.
En España, se han reducido los impuestos a las grandes empresas y a las clases altas – a las que corresponde la responsabilidad del 72% del fraude fiscal – e, incluso, se ha producido una amnistía fiscal para favorecerles y no perseguir estos delitos; mientras, se suben los impuestos, se bajan los salarios y se reducen los servicios públicos a los trabajadores.
Por tanto, el problema de España no es el exceso de gasto público, sino los paupérrimos ingresos del Estado – aunque seamos el 4º país europeo con los impuestos más altos – que se debe a que las élites económicas y empresariales españolas, prácticamente, no pagan impuestos.
España recauda el equivalente al 34% de su PIB, el promedio de la UE-15 alcanza el 44% y en Suecia llegan al 54%. Esto es un ejemplo palmario de la consecuente diferencia en el nivel de vida y los servicios públicos que nos separa.
Si España tuviera una política tributaria como la sueca – que persiguiera el fraude fiscal y los privilegios de una minoría multimillonaria – España ingresaría cerca de 200.000 millones de euros anuales más.
Esta reducción de ingresos del Estado tiene como objetivo que las mismas personas beneficiadas por reducciones de impuestos, cuando no, directamente, por favorecer el fraude fiscal, sean quienes, luego, financien al Estado mediante la compra de deuda pública por la que reciben onerosos intereses. No sólo no pagan impuestos, sino que reciben intereses…
La afirmación exculpatoria que algunos esgrimen: ‘Hemos vivido como ricos’, no parece consistente. Desde la llegada del euro la cesta de la compra ha subido más de un 50%, la vivienda se ha encarecido desde 1997 un 500% y los salarios medios reales han bajado desde 1994 más de un 10%.
La verdad es que nos han hecho creer que éramos ricos, han fomentado el endeudamiento para compensar que nos empobrecíamos rápidamente y teníamos que pedir prestamos para acceder a bienes básicos – es cierto, que algunos, a no tan básicos –. Empero, necesarios para el funcionamiento de esta ‘economía suicida’.
¿La gente no trabaja porque no quiere? No, es cierto. En 2008, había trabajo y teníamos prácticamente pleno empleo. No hay que confundir trabajo con explotación laboral. Trabajar 8 horas por 400 euros no es un trabajo y, además, no da ni para vivir.
Del mismo modo, hay que resaltar que a menores salarios, la población será más pobre, el país obtendrá menores ingresos, siendo a su vez más pobre y los beneficios repercutirán, únicamente, en una minoría.
Por ejemplo, de los jóvenes más del 50% se encuentra en paro y 3/4 partes de los que están trabajando lo hacen por menos del Salario Mínimo ¿Qué familia o persona puede vivir con estos recursos? Las personas que están de acuerdo con estos salarios de miseria deberían trabajar por ellos dando ejemplo y no moralina.
Ante los comentarios tan poco meditados que se realizan denigrando la situación de los parados podemos recordar la bendición que supone este estado con el aumento resultante de la ansiedad, la dependencia, el estrés, los sentimientos de humillación, la pobreza, la malnutrición, la muerte precoz, los suicidios, etc.
El trabajo no lo crean las reformas laborales. El trabajo se crea invirtiendo recursos económicos. Con la última reforma laboral, no sólo, no se ha creado empleo, sino que, se ha acelerado su destrucción. Los ERE pactados han crecido un 72%, los no pactados un 782% y las personas afectadas por ellos un 50%.
El objetivo de la Reforma Laboral no ha sido crear empleo, porque, ninguna reforma crea empleo, sino abaratar el despido, empeorar las condiciones laborales y acabar con los derechos laborales con la intención de crear una mano de obra barata, abundante, sumisa y desprotegida.
Crear empleo no tiene mayor dificultad que diseñar e implementar un plan de política económica e industrial a largo plazo que fomente el mercado interno – que crea más empleo y más riqueza que la exportación – y la calidad de los procesos y productos – nunca, esencialmente, la cantidad –. Esta política se debería realizar con una alta inversión pública que podría realizarse liberando recursos económicos ¿De dónde?
De los intereses de una deuda que es ‘ilegitima u odiosa’ – término acuñado por EEUU para deudas obtenidas mediante mecanismos de extorsión, corrupción y fraude –. Estos intereses ascenderán a 40.000 millones en 2013 – 10.000 millones más que este año – que suponen un enorme trasvase de riqueza a bancos y grandes fortunas.
Reestructurando y elevando el gasto público español deberíamos invertir 20 puntos más del PIB en gasto social, hasta igualar éste con nuestro nivel de riqueza. Supondrían alrededor de 66.000 millones más y podríamos crear hasta 5.000.000 de empleos de calidad dedicados al bienestar de las personas.
Creando empleo podríamos liberar el dinero destinado a las prestaciones de desempleo y subsidios – unos 30.000 millones – para otros usos y, elevando la tasa de empleo a niveles de países como los nórdicos – que tienen altos niveles gasto público y social – podríamos conseguir que más personas cotizarán a la seguridad social.
El Estado español está infrafinanciado en relación a sus recursos económicos, por eso no crea empleo: Si tuviéramos un sistema impositivo justo y distributivo lograríamos cerca de 200.000 millones más; si persiguiéramos el fraude fiscal obtendríamos otros 88.500 millones; y, si no se fuera permisivo con la economía sumergida otros 100.000 millones.
Por tanto, el problema no es que no haya dinero – como repiten interesadamente ocultando la verdad –, sino que lo posee una minoría que no invierte en la economía productiva sino que se dedica a la especulación financiera e inmobiliaria y, además, nos financia mediante la deuda pública con un dinero que ha defraudado al Estado.
Cuando se habla de productividad y competitividad se está hablando, realmente, de precariedad laboral, bajos salarios, jornadas laborales más largas, perdida de derechos laborales y sociales. Producir más, con menos personas, por menos dinero. En España, en los últimos años, de las ganancias en productividad sólo un 25% ha repercutido en los trabajadores.
Un país desarrollado nunca podrá competir con las condiciones de explotación y semiesclavitud que imponen las transnacionales europeas y norteamericanas en Asia o América.
Se dice que hay que trabajar más, pero no es cierto. Trabajar más para producir más hasta que hayamos esquilmado los recursos de planeta y éste sea un lugar inhabitable. Ese tipo de economía productivista y consumista, infantilizada y sin limites, es un sin sentido y un camino cierto al desastre.
Lo lógico sería vivir con moderación, trabajar menos horas, repartir el trabajo y que las ganancias alcanzadas en productividad – está ha crecido casi un 700% a largo de los últimos 110 años – debido a la inversión en tecnología con dinero público repercutiera en el bienestar y la calidad de vida de la mayoría de la población y no sólo en el enriquecimiento de una minoría que ha acaparado los bienes de todos.
Si hace más de 100 años se consiguió en los países más ricos mediante arduas luchas obreras un paso hacia la implantación de la jornada laboral de 8 horas – aunque los empresarios capitalistas hubieran deseado continuar con jornadas de 14 y 16 horas – ¿Cómo podemos seguir trabajando las mismas horas o tender a trabajar más con las ganancias en productividad que se han producido?
¿España tiene muchos empleados públicos? Los datos vuelven a desmentir a la propaganda: en España trabaja en los servicios públicos un 10% de la población, en la UE-15 un 15% y en Suecia casi un 25%.
Se está atacando el honor de los funcionarios públicos como una táctica para colonizar y privatizar las Administraciones Públicas por intereses privados que quieren colocar a sus redes clientelares y familiares. Son los salarios de estos sujetos enchufados y colocados a dedo, que superan en un 35% los salarios medios de los funcionarios lo que sale caro, realmente, muy caro.
Cuando se habla de la mayor rentabilidad de las empresas privatizadas olvidamos que es una rentabilidad obtenida a costa de los derechos laborales y sociales de trabajadores y usuarios que, únicamente, supone un trasvase de beneficios de todos los ciudadanos a una minoría.
Es el Estado – todos los ciudadanos – el que ha asumido los riesgos y los costes de la inversión de estas empresas e infraestructuras, siendo luego una minoría que no ha soportado ningún tipo de riesgo quien salga favorecida con la privatización de empresas rentables y saneadas a precio de saldo.
Las privatizaciones han favorecido la aparición de grandes monopolios privados con la consecuente situación de dependencia, subidas de precios, la destrucción del tejido productivo local, deslocalización de industrias, pérdida de ingresos públicos y el aumento del desempleo.
Por ejemplo, por cada empleo precario creado en una gran superficie se destruyen 5 empleos estables en el pequeño comercio. Además, el monopolio favorece los abusos de poder por parte de las grandes empresas como que del agricultor al consumidor los precios de los productos se eleven un 400%, pudiendo llegar, incluso, al 1.000%; o que más del 60% del beneficio del precio del productos se lo queden las grandes superficies.
En el caso de España podemos ver como con la privatizaciones estamos sufriendo los precios de la gasolina, del gas, de la electricidad – ha subido un 80% en los últimos 7 años y va a subir con la nueva reforma otro 25% – y de las telecomunicaciones – cuyas tarifas más que duplican la media europea – más costosos y los servicios de peor calidad de Europa.
¿Los empleados públicos son poco productivos? ¿Solo la iniciativa privada fomenta el crecimiento? España tiene más empresarios y autónomos – un 10,64 de la población – que el promedio europeo, un 9,78%. En países más competitivos y eficientes que España el número de empleados públicos dobla y triplica al de empresarios: Dinamarca, 26%; Finlandia, 19% o Suecia un 25%.
Aun tomando los eslóganes neoliberales como ‘El excesivo gasto público y social lastra la competitividad y el crecimiento’, el caso de los países del norte de Europa es paradigmático. Por ejemplo, Suecia tiene un gasto público cercano al 53%, Dinamarca al 58% o Francia 57%. En cambio, España no llega al 44%.
El Gasto Público es esencial en las economías más desarrolladas. De él, depende la inversión en educación, sanidad, telecomunicaciones, energía, creación de empleo, ciencia, I +D, infraestructuras, etc. Que de otra forma serían imposibles.
Además, del gasto público dependen el 50% de los empleos creados en el mundo. Cada empleo creado en el sector público posibilita – por el efecto multiplicador del gasto público – la creación de 2 empleos en el sector privado.
¿El gasto social en España es excesivo? En comparación con el resto de países de nuestro entorno es notablemente inferior: España, 21%; UE-15, 27% y Suecia un 30%.
España gasta 5.526 euros por persona en la protección social y la calidad de vida de sus habitantes. Esto es 1.938 euros menos que el promedio de países de la UE-15 y 3.500 euros menos que Suecia. No es por menos que pensar que España tiene abandonada y desatendida a su población
Algunos podrían argumentar que tenemos un menor gasto social porque somos menos ricos, pero, no es así. España tiene un PIB per cápita que alcanza el 93% del promedio de la UE-15, sin embargo, su gasto social no llega al 74% del promedio de la UE-15. Si gastáramos esos 21 puntos más, alrededor de 66.000 millones podríamos crear 5.000.000 de empleos.
El gasto sanitario público español no es tampoco excesivo, un 5,7% del PIB, se encuentra por debajo de la media europea, 7,8%. Y, muy por debajo del gasto sanitario del sistema privado estadounidense – que se quiere implantar en nuestro país – que, prácticamente, dobla nuestro gasto con unos niveles de eficiencia y salud muy bajos.
El gasto público en educación, también, se encuentra por debajo de la UE-15. En España invertimos un 4,3% del PIB y en la media europea un 5,1%; en Suecia un 6,8%. Madrid invierte solo un 2,5%.
Decimos inversión porque por cada euro invertido en educación España recibe un beneficio de 2 euros y para el conjunto de la OCDE este beneficio se eleva a 4 euros.
En España, prácticamente, se han duplicado las tasas universitarias siguiendo el camino de Reino Unido – colocando a la universidad española entre las más caras de Europa – con la falacia de que la educación es un gasto y no una inversión. La intención es favorecer el negocio bancario con los créditos a los estudiantes: más deuda.
Sin embargo, en otros países europeos como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, República Checa, Austria, Grecia, Chipre, Escocia, Alemania y Francia; los estudios son gratuitos o tiene un amplio acceso a las becas de estudio y manutención.
Es importante destacar la relación entre gasto social y exclusión social, entre exclusión social y fracaso escolar. Por ejemplo, en España el porcentaje de las familias en riesgo de exclusión social supera el 30% y el fracaso escolar igual. En Suecia, el fracaso escolar afecta al 7% de los alumnos y la pobreza al 10% de las familias.
El abandono a nuestros mayores y a las personas dependientes es igualmente flagrante. En España, sólo un 2% de este colectivo tiene atención domiciliaria. En Europa, la media es del 18% y en Suecia el 23% de estas personas.
Asimismo, la mayoría de las residencias de ancianos son privadas encauzadas al beneficio monetario – con la consiguiente merma en la calidad asistencial – y con un coste muy elevado – prohibitivo – para personas con una pensión que ronda los 600-700 euros.
Otro argumento que cae por su propio peso es el excesivo gasto en pensiones que en España se encuentra en el 7,9% del PIB, mientras en la media de la UE-15 alcanza el 9,5%. Esto se debe a la baja cuantía de las pensiones españolas que mantienen en la pobreza a un 25% de los ancianos españoles. Más del doble de la media europea. La importancia de las pensiones es vital, sin ellas un 68% de nuestros ancianos sería pobre
Que en el caso de España se defraudan 88.500 millones anuales; que el 23,3% de la economía española no se declara (244.000 millones); que las grandes fortunas tributan al 1% y han visto como desaparecían o se reducían los impuestos de Donaciones, Sucesiones o Patrimonio; que las grandes empresas defraudan vía paraísos fiscales miles de millones o, directamente, como Apple u otras no tributan.
En España, se han reducido los impuestos a las grandes empresas y a las clases altas – a las que corresponde la responsabilidad del 72% del fraude fiscal – e, incluso, se ha producido una amnistía fiscal para favorecerles y no perseguir estos delitos; mientras, se suben los impuestos, se bajan los salarios y se reducen los servicios públicos a los trabajadores.
Por tanto, el problema de España no es el exceso de gasto público, sino los paupérrimos ingresos del Estado – aunque seamos el 4º país europeo con los impuestos más altos – que se debe a que las élites económicas y empresariales españolas, prácticamente, no pagan impuestos.
España recauda el equivalente al 34% de su PIB, el promedio de la UE-15 alcanza el 44% y en Suecia llegan al 54%. Esto es un ejemplo palmario de la consecuente diferencia en el nivel de vida y los servicios públicos que nos separa.
Si España tuviera una política tributaria como la sueca – que persiguiera el fraude fiscal y los privilegios de una minoría multimillonaria – España ingresaría cerca de 200.000 millones de euros anuales más.
Esta reducción de ingresos del Estado tiene como objetivo que las mismas personas beneficiadas por reducciones de impuestos, cuando no, directamente, por favorecer el fraude fiscal, sean quienes, luego, financien al Estado mediante la compra de deuda pública por la que reciben onerosos intereses. No sólo no pagan impuestos, sino que reciben intereses…
La afirmación exculpatoria que algunos esgrimen: ‘Hemos vivido como ricos’, no parece consistente. Desde la llegada del euro la cesta de la compra ha subido más de un 50%, la vivienda se ha encarecido desde 1997 un 500% y los salarios medios reales han bajado desde 1994 más de un 10%.
La verdad es que nos han hecho creer que éramos ricos, han fomentado el endeudamiento para compensar que nos empobrecíamos rápidamente y teníamos que pedir prestamos para acceder a bienes básicos – es cierto, que algunos, a no tan básicos –. Empero, necesarios para el funcionamiento de esta ‘economía suicida’.
¿La gente no trabaja porque no quiere? No, es cierto. En 2008, había trabajo y teníamos prácticamente pleno empleo. No hay que confundir trabajo con explotación laboral. Trabajar 8 horas por 400 euros no es un trabajo y, además, no da ni para vivir.
Del mismo modo, hay que resaltar que a menores salarios, la población será más pobre, el país obtendrá menores ingresos, siendo a su vez más pobre y los beneficios repercutirán, únicamente, en una minoría.
Por ejemplo, de los jóvenes más del 50% se encuentra en paro y 3/4 partes de los que están trabajando lo hacen por menos del Salario Mínimo ¿Qué familia o persona puede vivir con estos recursos? Las personas que están de acuerdo con estos salarios de miseria deberían trabajar por ellos dando ejemplo y no moralina.
Ante los comentarios tan poco meditados que se realizan denigrando la situación de los parados podemos recordar la bendición que supone este estado con el aumento resultante de la ansiedad, la dependencia, el estrés, los sentimientos de humillación, la pobreza, la malnutrición, la muerte precoz, los suicidios, etc.
El trabajo no lo crean las reformas laborales. El trabajo se crea invirtiendo recursos económicos. Con la última reforma laboral, no sólo, no se ha creado empleo, sino que, se ha acelerado su destrucción. Los ERE pactados han crecido un 72%, los no pactados un 782% y las personas afectadas por ellos un 50%.
El objetivo de la Reforma Laboral no ha sido crear empleo, porque, ninguna reforma crea empleo, sino abaratar el despido, empeorar las condiciones laborales y acabar con los derechos laborales con la intención de crear una mano de obra barata, abundante, sumisa y desprotegida.
Crear empleo no tiene mayor dificultad que diseñar e implementar un plan de política económica e industrial a largo plazo que fomente el mercado interno – que crea más empleo y más riqueza que la exportación – y la calidad de los procesos y productos – nunca, esencialmente, la cantidad –. Esta política se debería realizar con una alta inversión pública que podría realizarse liberando recursos económicos ¿De dónde?
De los intereses de una deuda que es ‘ilegitima u odiosa’ – término acuñado por EEUU para deudas obtenidas mediante mecanismos de extorsión, corrupción y fraude –. Estos intereses ascenderán a 40.000 millones en 2013 – 10.000 millones más que este año – que suponen un enorme trasvase de riqueza a bancos y grandes fortunas.
Reestructurando y elevando el gasto público español deberíamos invertir 20 puntos más del PIB en gasto social, hasta igualar éste con nuestro nivel de riqueza. Supondrían alrededor de 66.000 millones más y podríamos crear hasta 5.000.000 de empleos de calidad dedicados al bienestar de las personas.
Creando empleo podríamos liberar el dinero destinado a las prestaciones de desempleo y subsidios – unos 30.000 millones – para otros usos y, elevando la tasa de empleo a niveles de países como los nórdicos – que tienen altos niveles gasto público y social – podríamos conseguir que más personas cotizarán a la seguridad social.
El Estado español está infrafinanciado en relación a sus recursos económicos, por eso no crea empleo: Si tuviéramos un sistema impositivo justo y distributivo lograríamos cerca de 200.000 millones más; si persiguiéramos el fraude fiscal obtendríamos otros 88.500 millones; y, si no se fuera permisivo con la economía sumergida otros 100.000 millones.
Por tanto, el problema no es que no haya dinero – como repiten interesadamente ocultando la verdad –, sino que lo posee una minoría que no invierte en la economía productiva sino que se dedica a la especulación financiera e inmobiliaria y, además, nos financia mediante la deuda pública con un dinero que ha defraudado al Estado.
Cuando se habla de productividad y competitividad se está hablando, realmente, de precariedad laboral, bajos salarios, jornadas laborales más largas, perdida de derechos laborales y sociales. Producir más, con menos personas, por menos dinero. En España, en los últimos años, de las ganancias en productividad sólo un 25% ha repercutido en los trabajadores.
Un país desarrollado nunca podrá competir con las condiciones de explotación y semiesclavitud que imponen las transnacionales europeas y norteamericanas en Asia o América.
Se dice que hay que trabajar más, pero no es cierto. Trabajar más para producir más hasta que hayamos esquilmado los recursos de planeta y éste sea un lugar inhabitable. Ese tipo de economía productivista y consumista, infantilizada y sin limites, es un sin sentido y un camino cierto al desastre.
Lo lógico sería vivir con moderación, trabajar menos horas, repartir el trabajo y que las ganancias alcanzadas en productividad – está ha crecido casi un 700% a largo de los últimos 110 años – debido a la inversión en tecnología con dinero público repercutiera en el bienestar y la calidad de vida de la mayoría de la población y no sólo en el enriquecimiento de una minoría que ha acaparado los bienes de todos.
Si hace más de 100 años se consiguió en los países más ricos mediante arduas luchas obreras un paso hacia la implantación de la jornada laboral de 8 horas – aunque los empresarios capitalistas hubieran deseado continuar con jornadas de 14 y 16 horas – ¿Cómo podemos seguir trabajando las mismas horas o tender a trabajar más con las ganancias en productividad que se han producido?
¿España tiene muchos empleados públicos? Los datos vuelven a desmentir a la propaganda: en España trabaja en los servicios públicos un 10% de la población, en la UE-15 un 15% y en Suecia casi un 25%.
Se está atacando el honor de los funcionarios públicos como una táctica para colonizar y privatizar las Administraciones Públicas por intereses privados que quieren colocar a sus redes clientelares y familiares. Son los salarios de estos sujetos enchufados y colocados a dedo, que superan en un 35% los salarios medios de los funcionarios lo que sale caro, realmente, muy caro.
Cuando se habla de la mayor rentabilidad de las empresas privatizadas olvidamos que es una rentabilidad obtenida a costa de los derechos laborales y sociales de trabajadores y usuarios que, únicamente, supone un trasvase de beneficios de todos los ciudadanos a una minoría.
Es el Estado – todos los ciudadanos – el que ha asumido los riesgos y los costes de la inversión de estas empresas e infraestructuras, siendo luego una minoría que no ha soportado ningún tipo de riesgo quien salga favorecida con la privatización de empresas rentables y saneadas a precio de saldo.
Las privatizaciones han favorecido la aparición de grandes monopolios privados con la consecuente situación de dependencia, subidas de precios, la destrucción del tejido productivo local, deslocalización de industrias, pérdida de ingresos públicos y el aumento del desempleo.
Por ejemplo, por cada empleo precario creado en una gran superficie se destruyen 5 empleos estables en el pequeño comercio. Además, el monopolio favorece los abusos de poder por parte de las grandes empresas como que del agricultor al consumidor los precios de los productos se eleven un 400%, pudiendo llegar, incluso, al 1.000%; o que más del 60% del beneficio del precio del productos se lo queden las grandes superficies.
En el caso de España podemos ver como con la privatizaciones estamos sufriendo los precios de la gasolina, del gas, de la electricidad – ha subido un 80% en los últimos 7 años y va a subir con la nueva reforma otro 25% – y de las telecomunicaciones – cuyas tarifas más que duplican la media europea – más costosos y los servicios de peor calidad de Europa.
¿Los empleados públicos son poco productivos? ¿Solo la iniciativa privada fomenta el crecimiento? España tiene más empresarios y autónomos – un 10,64 de la población – que el promedio europeo, un 9,78%. En países más competitivos y eficientes que España el número de empleados públicos dobla y triplica al de empresarios: Dinamarca, 26%; Finlandia, 19% o Suecia un 25%.
Aun tomando los eslóganes neoliberales como ‘El excesivo gasto público y social lastra la competitividad y el crecimiento’, el caso de los países del norte de Europa es paradigmático. Por ejemplo, Suecia tiene un gasto público cercano al 53%, Dinamarca al 58% o Francia 57%. En cambio, España no llega al 44%.
El Gasto Público es esencial en las economías más desarrolladas. De él, depende la inversión en educación, sanidad, telecomunicaciones, energía, creación de empleo, ciencia, I +D, infraestructuras, etc. Que de otra forma serían imposibles.
Además, del gasto público dependen el 50% de los empleos creados en el mundo. Cada empleo creado en el sector público posibilita – por el efecto multiplicador del gasto público – la creación de 2 empleos en el sector privado.
¿El gasto social en España es excesivo? En comparación con el resto de países de nuestro entorno es notablemente inferior: España, 21%; UE-15, 27% y Suecia un 30%.
España gasta 5.526 euros por persona en la protección social y la calidad de vida de sus habitantes. Esto es 1.938 euros menos que el promedio de países de la UE-15 y 3.500 euros menos que Suecia. No es por menos que pensar que España tiene abandonada y desatendida a su población
Algunos podrían argumentar que tenemos un menor gasto social porque somos menos ricos, pero, no es así. España tiene un PIB per cápita que alcanza el 93% del promedio de la UE-15, sin embargo, su gasto social no llega al 74% del promedio de la UE-15. Si gastáramos esos 21 puntos más, alrededor de 66.000 millones podríamos crear 5.000.000 de empleos.
El gasto sanitario público español no es tampoco excesivo, un 5,7% del PIB, se encuentra por debajo de la media europea, 7,8%. Y, muy por debajo del gasto sanitario del sistema privado estadounidense – que se quiere implantar en nuestro país – que, prácticamente, dobla nuestro gasto con unos niveles de eficiencia y salud muy bajos.
El gasto público en educación, también, se encuentra por debajo de la UE-15. En España invertimos un 4,3% del PIB y en la media europea un 5,1%; en Suecia un 6,8%. Madrid invierte solo un 2,5%.
Decimos inversión porque por cada euro invertido en educación España recibe un beneficio de 2 euros y para el conjunto de la OCDE este beneficio se eleva a 4 euros.
En España, prácticamente, se han duplicado las tasas universitarias siguiendo el camino de Reino Unido – colocando a la universidad española entre las más caras de Europa – con la falacia de que la educación es un gasto y no una inversión. La intención es favorecer el negocio bancario con los créditos a los estudiantes: más deuda.
Sin embargo, en otros países europeos como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, República Checa, Austria, Grecia, Chipre, Escocia, Alemania y Francia; los estudios son gratuitos o tiene un amplio acceso a las becas de estudio y manutención.
Es importante destacar la relación entre gasto social y exclusión social, entre exclusión social y fracaso escolar. Por ejemplo, en España el porcentaje de las familias en riesgo de exclusión social supera el 30% y el fracaso escolar igual. En Suecia, el fracaso escolar afecta al 7% de los alumnos y la pobreza al 10% de las familias.
El abandono a nuestros mayores y a las personas dependientes es igualmente flagrante. En España, sólo un 2% de este colectivo tiene atención domiciliaria. En Europa, la media es del 18% y en Suecia el 23% de estas personas.
Asimismo, la mayoría de las residencias de ancianos son privadas encauzadas al beneficio monetario – con la consiguiente merma en la calidad asistencial – y con un coste muy elevado – prohibitivo – para personas con una pensión que ronda los 600-700 euros.
Otro argumento que cae por su propio peso es el excesivo gasto en pensiones que en España se encuentra en el 7,9% del PIB, mientras en la media de la UE-15 alcanza el 9,5%. Esto se debe a la baja cuantía de las pensiones españolas que mantienen en la pobreza a un 25% de los ancianos españoles. Más del doble de la media europea. La importancia de las pensiones es vital, sin ellas un 68% de nuestros ancianos sería pobre
jueves, 7 de marzo de 2013
LOS PERIODICOS , TAN IMPARCIALES COMO SIEMPRE QUE HAS DE LEER 20 PARA LOGRAR ADIVINAR LA REALIDAD
Me rondaban ideas en la cabeza sobre qué hacer la primera entrada de verdad en
esto y me decantado por culpa de una noticia que he escuchado en la radio, el
dato del paro vergonzoso y alarmante mas de 5 millones de parados a la misma vez
también he escuchado que uno de los millonarios con mas fortuna del mundo es
español (a mi me parece curioso y enigmático).
Bien resulta que he observado que según el medio de comunicación el titular de la noticia y el contenido puede variar en función según que ideología se afine su director, hasta tal punto de manipular la propia noticia, lo del titular es hasta comprensible, pero manipular la noticia para adoctrinar a sus lectores es deleznable y tristísimo, quien va a comprar el periódico -o bien ahora poca gente lo compra, directamente lo ve en Internet- lo hace según la ideología del periódico (en función de lo que quiere leer.....), ¿ no sería mejor y mas completo conocer la noticia tal cual es, sin forofismo, y sin fanatismo ideológico?, ¿qué pretenden los que publican y alteran la noticia?, hacer propaganda sobre sus intereses, esto es así dicho de forma fácil contribuir a sus intereses a lo que les interesa sin importar el rigor de la información.
Simplemente por curiosidad e visitado muchas páginas de periódicos y me e tropezado de lleno con los titulares, unos destacan el dato del paro como forma de protesta (me parece correcto), mientras que otros lo destacan como un mal menor, o disfrazado porque acto seguido ponen que este dato se verá reducido, a lo que me pregunto yo, ¿ en qué se basan?, ¿algún estudio?, no lo saben ni ellos....
También lo maquillan con las excusas ya repetitivas de la herencias recibidas y anteriores gobiernos que lógicamente también tienen culpa, (nunca le echan la culpa al sistema económico al uso, ni a la forma de la organización del estado, pero esto es otro debate), es lo de siempre, la típica riña del "y tú mas", echándose los muertos a las costillas como si esto fuera una guerra o algo así acaparando la atención y desviando la atención de lo que realmente importa, un espectáculo circense.
Echo de menos tan solo un periódico o medio informativo que sea imparcial, imparcialidad en los medios españoles parece que es algo utópico es decir, algo prácticamente imposible de lograr, de todas formas me niego a pensar que eso sea imposible de conseguir, no digo que los periodistas no expongan su opinión o la editorial (ya lo hacen en los blogs y columnas de opinión) digo que la noticia la cuenten tal y como se a producido y conocido sin que se modifique su contenido a lo sectario y así dejar al público PENSAR POR SÍ MISMO sin estar influenciado por el medio que elija, elaborar su opinión sobre lo acontecido libremente sin dogmas ni artimañas de estas . ¿Tan difícil es de conseguir esto?.
Mención especial se merece la prensa deportiva, que maneja información a su antojo y la declina como le da la gana, tampoco soy partidario de esto, pero no lo considero tan importante porque al fin y al cabo es deporte y no nos afecta notablemente, con lo que lo pueden maquillar y lo hacen como les da la gana y si es mintiendo mejor, dando por hecho algo que es falso. Lo de dar por hecho algo falso también lo hace la prensa general con tal de vender y publicidad y es algo espantoso....
En este país esto está a la orden del día, fuera no conozco mucho la situación pero me da la sensación que es mas o menos parecido, algún matiz distinto habrá y estoy seguro de que aquí en España, el primer medio de comunicación que ejerza la mencionada imparcialidad gozará de buenos resultados en los estudios del E.G.M. no me cabe duda.
Bien resulta que he observado que según el medio de comunicación el titular de la noticia y el contenido puede variar en función según que ideología se afine su director, hasta tal punto de manipular la propia noticia, lo del titular es hasta comprensible, pero manipular la noticia para adoctrinar a sus lectores es deleznable y tristísimo, quien va a comprar el periódico -o bien ahora poca gente lo compra, directamente lo ve en Internet- lo hace según la ideología del periódico (en función de lo que quiere leer.....), ¿ no sería mejor y mas completo conocer la noticia tal cual es, sin forofismo, y sin fanatismo ideológico?, ¿qué pretenden los que publican y alteran la noticia?, hacer propaganda sobre sus intereses, esto es así dicho de forma fácil contribuir a sus intereses a lo que les interesa sin importar el rigor de la información.
Simplemente por curiosidad e visitado muchas páginas de periódicos y me e tropezado de lleno con los titulares, unos destacan el dato del paro como forma de protesta (me parece correcto), mientras que otros lo destacan como un mal menor, o disfrazado porque acto seguido ponen que este dato se verá reducido, a lo que me pregunto yo, ¿ en qué se basan?, ¿algún estudio?, no lo saben ni ellos....
También lo maquillan con las excusas ya repetitivas de la herencias recibidas y anteriores gobiernos que lógicamente también tienen culpa, (nunca le echan la culpa al sistema económico al uso, ni a la forma de la organización del estado, pero esto es otro debate), es lo de siempre, la típica riña del "y tú mas", echándose los muertos a las costillas como si esto fuera una guerra o algo así acaparando la atención y desviando la atención de lo que realmente importa, un espectáculo circense.
Echo de menos tan solo un periódico o medio informativo que sea imparcial, imparcialidad en los medios españoles parece que es algo utópico es decir, algo prácticamente imposible de lograr, de todas formas me niego a pensar que eso sea imposible de conseguir, no digo que los periodistas no expongan su opinión o la editorial (ya lo hacen en los blogs y columnas de opinión) digo que la noticia la cuenten tal y como se a producido y conocido sin que se modifique su contenido a lo sectario y así dejar al público PENSAR POR SÍ MISMO sin estar influenciado por el medio que elija, elaborar su opinión sobre lo acontecido libremente sin dogmas ni artimañas de estas . ¿Tan difícil es de conseguir esto?.
Mención especial se merece la prensa deportiva, que maneja información a su antojo y la declina como le da la gana, tampoco soy partidario de esto, pero no lo considero tan importante porque al fin y al cabo es deporte y no nos afecta notablemente, con lo que lo pueden maquillar y lo hacen como les da la gana y si es mintiendo mejor, dando por hecho algo que es falso. Lo de dar por hecho algo falso también lo hace la prensa general con tal de vender y publicidad y es algo espantoso....
En este país esto está a la orden del día, fuera no conozco mucho la situación pero me da la sensación que es mas o menos parecido, algún matiz distinto habrá y estoy seguro de que aquí en España, el primer medio de comunicación que ejerza la mencionada imparcialidad gozará de buenos resultados en los estudios del E.G.M. no me cabe duda.
miércoles, 13 de febrero de 2013
QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO , QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA
Andan Rubalcaba y sus alimañas al acecho de la presa. Salivan al olfatear la sangre, pues piensan que ésta anticipa su retorno al poder, ya sea por lo civil o por lo criminal –la especialidad de la casa-. A pesar de lo cual, no entiendo qué tiene que oponer Rubalcaba a Rajoy. A los hechos me remito:
¿Qué el PP está corrompido? Por supuesto, casi tanto como el PSOE; ¿Que el PP ha engañado a los españoles? Desde luego, pero ¿cuándo, a lo largo de su dilatada e infame historia, el PSOE les ha dicho la verdad? Nunca. Es un hecho que la pasividad de Rajoy ante el circo montado por los payasos independentistas resulta lamentable. Sin embargo, ¿no fueron los dirigentes del PSOE quienes les diseñaron la pista de despegue? Y qué decir de Bolinaga? Con la excarcelación del abominable terrorista, el PP no hace sino secundar la inveterada tradición socialista de insultar los derechos y la dignidad de las víctimas, premiando a sus verdugos.
Lo cierto es que Rubalcaba nada puede reprochar a un PP que ha demostrado ser su alumno más aventajado, si bien persiste alguna diferencia: por el momento, el PP no ha matado en nombre del Estado, tampoco se ha inventado ERE alguno para enriquecimiento propio; y que sepamos, Rajoy todavía no ha advertido a los terroristas de la llegada de la policía. Por cierto, ¿qué ha pasado con el caso Faisán? Desde que el PP llegó al gobierno, la policía no ha avanzado. ¿Una casualidad? ¿O acaso el PP haya decidido mirar para otro lado, protegiendo así los intereses de Rubalcaba y del PSOE? No sería la primera vez. En el pecado y en la estupidez lleva el PP su penitencia.
El PSOE y PP están enfangados hasta el cuello. Pero no son los únicos. De hecho, no hay ni un solo partido en España –ni uno solo- que habiendo tocado poder, no se haya visto salpicado por la corrupción. La solución, por tanto, no reside en sustituir a un partido por otro. Particularmente, siempre me procurarán más confianza las personas que los partidos. Sin embargo, no son éstos la causa de la corrupción del sistema, sino su consecuencia. Si la fruta está corrompida es porque el árbol que les dio vida y crecimiento, se halla corrompido desde la raíz.
¿Cómo dotar de pureza a un sistema que se pasa por el arco del triunfo la separación de poderes; donde los partidos designan a los jueces que le juzgarán, y en la hipótesis de resultar condenados, eludirán la pena vía indulto; donde el tratamiento de la ley difiere en función del territorio de residencia o de los apellidos que porta; donde la oligarquía dominante disfruta de privilegios sin fin, mientras aplica sacrificios de naturaleza confiscatoria a sus gobernados; donde las listas, cerradas y bloqueadas, imposibilitan una clase política de calidad que, en lugar de rendir cuentas al partido, lo haga ante el ciudadano que le vota; un régimen, en suma, que, en lugar de atajar y controlar la corrupción, la anima y le da cobijo?
Así es el Régimen que ahora agoniza: genéticamente corrupto, endogámico e inicuo. ¿De verdad piensan que defenderemos este sistema cuyo principal fundamento estriba en mantener los privilegios de unos cuantos aprovechados a costa de los sacrificios de la mayoría? Que lo hagan ellos. Por nuestra parte, cuando se vayan, no podremos evitar derramar nuestras lágrimas. De felicidad
¿Qué el PP está corrompido? Por supuesto, casi tanto como el PSOE; ¿Que el PP ha engañado a los españoles? Desde luego, pero ¿cuándo, a lo largo de su dilatada e infame historia, el PSOE les ha dicho la verdad? Nunca. Es un hecho que la pasividad de Rajoy ante el circo montado por los payasos independentistas resulta lamentable. Sin embargo, ¿no fueron los dirigentes del PSOE quienes les diseñaron la pista de despegue? Y qué decir de Bolinaga? Con la excarcelación del abominable terrorista, el PP no hace sino secundar la inveterada tradición socialista de insultar los derechos y la dignidad de las víctimas, premiando a sus verdugos.
Lo cierto es que Rubalcaba nada puede reprochar a un PP que ha demostrado ser su alumno más aventajado, si bien persiste alguna diferencia: por el momento, el PP no ha matado en nombre del Estado, tampoco se ha inventado ERE alguno para enriquecimiento propio; y que sepamos, Rajoy todavía no ha advertido a los terroristas de la llegada de la policía. Por cierto, ¿qué ha pasado con el caso Faisán? Desde que el PP llegó al gobierno, la policía no ha avanzado. ¿Una casualidad? ¿O acaso el PP haya decidido mirar para otro lado, protegiendo así los intereses de Rubalcaba y del PSOE? No sería la primera vez. En el pecado y en la estupidez lleva el PP su penitencia.
El PSOE y PP están enfangados hasta el cuello. Pero no son los únicos. De hecho, no hay ni un solo partido en España –ni uno solo- que habiendo tocado poder, no se haya visto salpicado por la corrupción. La solución, por tanto, no reside en sustituir a un partido por otro. Particularmente, siempre me procurarán más confianza las personas que los partidos. Sin embargo, no son éstos la causa de la corrupción del sistema, sino su consecuencia. Si la fruta está corrompida es porque el árbol que les dio vida y crecimiento, se halla corrompido desde la raíz.
¿Cómo dotar de pureza a un sistema que se pasa por el arco del triunfo la separación de poderes; donde los partidos designan a los jueces que le juzgarán, y en la hipótesis de resultar condenados, eludirán la pena vía indulto; donde el tratamiento de la ley difiere en función del territorio de residencia o de los apellidos que porta; donde la oligarquía dominante disfruta de privilegios sin fin, mientras aplica sacrificios de naturaleza confiscatoria a sus gobernados; donde las listas, cerradas y bloqueadas, imposibilitan una clase política de calidad que, en lugar de rendir cuentas al partido, lo haga ante el ciudadano que le vota; un régimen, en suma, que, en lugar de atajar y controlar la corrupción, la anima y le da cobijo?
Así es el Régimen que ahora agoniza: genéticamente corrupto, endogámico e inicuo. ¿De verdad piensan que defenderemos este sistema cuyo principal fundamento estriba en mantener los privilegios de unos cuantos aprovechados a costa de los sacrificios de la mayoría? Que lo hagan ellos. Por nuestra parte, cuando se vayan, no podremos evitar derramar nuestras lágrimas. De felicidad
domingo, 27 de enero de 2013
HACIA UNA COMPETITIVIDAD MAYOR , PERO EUROPA ENVEJECE Y ESE ES EL PROBLEMA
Todo el mundo está de acuerdo. Esta crisis tiene tal dimensión y está gangrenando de tal manera el tejido social e institucional que urge encontrar una salida como sea. Pero, como no es cosa de lanzarnos precipitadamente por la escalera de incendios para acabar en un callejón sin salida, hay que pensar a más largo plazo y tener una visión estratégica de hacia dónde nos dirigimos. No solo salir por salir.
En Europa estamos aplicando la receta alemana. En parte porque Alemania es la primera economía del continente y su principal locomotora, pero también porque es el modelo de éxito que los demás querrían copiar. Hace unos años aplicó una serie de reformas que, según dicen, han situado su economía en una posición envidiable. Sus empresas son muy competitivas, exportan cada vez más y gracias a eso su PIB sigue creciendo. La conclusión, pues, parece obvia: los demás tendríamos que hacer reformas similares para ser competitivos, exportar más de lo que importamos, vendiendo productos de alta tecnología para que nuestras empresas puedan pagar sueldos altos que permitan financiar el Estado de Bienestar. El objetivo, por tanto, es que Europa se haga alemana. ¿Es realista esto?
Para empezar, la mayoría de las exportaciones de los países europeos se dirigen hacia los otros países de la Unión Europea. Esto ya plantea un primer problema, porque no es posible que todos vendamos a nuestros vecinos más de lo que les compramos. Si unos, como Alemania, son exportadores netos es porque otros somos importadores. El éxito de Alemania se basa en el “fracaso” de otros. Y este círculo vicioso solo puede romperse si los europeos pudiésemos reorientar la mayoría de nuestras exportaciones hacia el resto del mundo. En realidad hacia China, India, Rusia, Brasil y alguno más, ya que son los países que tienen suficiente tamaño en sus economías, junto con ritmos elevados de crecimiento, como para necesitar comprar la cantidad de productos y servicios que Europa necesitaría exportar.
Veamos, por ejemplo, el caso de China. Es evidente que están decididos a producir por sí mismos los bienes de alta tecnología que, hasta hace poco, parecían reservados a los países más desarrollados. Y casi con toda seguridad no pasará mucho tiempo para que nos los vendan a nosotros a precios inferiores a los nuestros, forzándonos de paso a que los bajemos. En algunos sectores esto ya es una realidad. Desde luego es probable que, en los años venideros, los países emergentes hagan crecer mucho el volumen del comercio mundial y, con ello, favorezcan un cierto crecimiento de las exportaciones europeas. Pero es muy discutible que, en la dura competencia que caracteriza la globalización del comercio, Europa pueda consolidar en el futuro un saldo, entre sus exportaciones e importaciones a estos países, tan favorable como para que podamos seguir manteniendo nuestro alto nivel de vida.
A las dificultades de Europa para seguir creciendo a base de aumentar la superioridad competitiva de sus productos en el mercado mundial, se añade otro problema más peliagudo: su deterioro demográfico.
Los grandes países europeos están envejeciendo y perdiendo población. En España hemos pasado de una edad media de 33 años en 1975 a 42 en 2010, y se estima que entre 2010 y 2020 el número de personas con edades entre los 25 y 35 años se irá reduciendo cada año un 3%, en promedio, frente al año anterior. Para tener el mismo número de personas, por debajo de los 34 años, que había en España en 1977, necesitaríamos más de 9 millones de residentes adicionales. Eso equivale al 60% de la población actual en esas edades. Con un cálculo similar en Alemania tendrían que “añadir” unos 20 millones de personas con menos de 40 años. Y es que, en la mayor parte de Europa, ya estamos en un 30-40% por debajo de la tasa de reemplazo de la población.
Como, además, la esperanza de vida al nacer sigue creciendo, la población europea es cada vez más vieja. En España, en 1975 solo un 10,4% de la población tenía 65 años o más, mientras que a finales de 2010 ese porcentaje ya es del 17% (se acercaría al 19% sin los inmigrantes). En Alemania e Italia ese porcentaje supera ya el 20%.
Por eso en Europa lo vamos a tener muy difícil para mantener unas pensiones y una sanidad al alcance de todos. El sistema público de pensiones, como todos sabemos, está diseñado de forma “piramidal”: el trabajador actual paga la pensión del jubilado actual, no la suya propia. Hacen falta, por tanto, más trabajadores que jubilados para que esto se sostenga. ¡Pues ahí lo llevamos crudo! Si en 1970 había casi 6 personas en edad de trabajar por cada jubilado, en 2011 son 3 y pico. Eso hace que el gasto se dispare por las pensiones. Pero es que, además, también se dispara el gasto en atención sanitaria. Se estima que un español con menos de 65 años requiere un gasto medio anual de 2.192 euros por este concepto; entre 65 y 79 años requiere 8.570, y entre 80 y 94 años, 14.966 euros.
Con estas perspectivas demográficas va a ser muy difícil sostener esto en el futuro. Mediante las recetas económicas habituales solo se ve una opción: que los trabajadores europeos ganen sueldos tan elevados que puedan pagar muchos más impuestos, de tal manera que, aunque sean menos los que trabajen, la recaudación fiscal sea suficiente para que se puedan seguir financiando las pensiones y la sanidad de los, cada vez más, jubilados. Sin embargo, ya hemos visto que eso solo sería posible si les ganásemos por goleada a los chinos y demás emergentes en la batalla de la competitividad y de las exportaciones. Cosa que no parece muy realista.
Por tanto, la burbuja más peligrosa que tiene ante sí Europa es la de la insostenibilidad de su Estado de Bienestar. Frente a ello, todo el mundo coincide en que hay que llevar a cabo las reformas necesarias para ganar competitividad y exportar mucho más. También es evidente que hay que fomentar en serio la natalidad y atraer a muchos más inmigrantes; aunque, inexplicablemente, de eso se habla mucho menos. Además, parece inevitable que habrá que recortar los gastos de nuestro Estado de Bienestar hasta los niveles que podamos financiar en el futuro.
Suponiendo que hemos sido capaces de hacer bien estos deberes, hay quienes creen que el problema estaría resuelto. Otros, en cambio, creemos que aún así habrá amplios sectores de la población europea cuyos niveles adquisitivos disminuirán significativamente. Es difícil saber quiénes acertarán en sus pronósticos pero, en cualquier caso, lo más razonable es que ante esta perspectiva todos empezáramos a pensar qué cosas debemos cambiar para que esos sectores de la sociedad, quizás la mayoría, sientan que sus vidas son atractivas y merecen la pena ser vividas, aún con bastante menos dinero que ahora.
Quizás haya llegado el momento de reflexionar en serio sobre cómo reducir la excesiva dependencia que tenemos del crecimiento económico y en cómo potenciar otros valores más ligados a eso que, de un modo inevitablemente impreciso y subjetivo, asociamos con la felicidad.
En Europa estamos aplicando la receta alemana. En parte porque Alemania es la primera economía del continente y su principal locomotora, pero también porque es el modelo de éxito que los demás querrían copiar. Hace unos años aplicó una serie de reformas que, según dicen, han situado su economía en una posición envidiable. Sus empresas son muy competitivas, exportan cada vez más y gracias a eso su PIB sigue creciendo. La conclusión, pues, parece obvia: los demás tendríamos que hacer reformas similares para ser competitivos, exportar más de lo que importamos, vendiendo productos de alta tecnología para que nuestras empresas puedan pagar sueldos altos que permitan financiar el Estado de Bienestar. El objetivo, por tanto, es que Europa se haga alemana. ¿Es realista esto?
Para empezar, la mayoría de las exportaciones de los países europeos se dirigen hacia los otros países de la Unión Europea. Esto ya plantea un primer problema, porque no es posible que todos vendamos a nuestros vecinos más de lo que les compramos. Si unos, como Alemania, son exportadores netos es porque otros somos importadores. El éxito de Alemania se basa en el “fracaso” de otros. Y este círculo vicioso solo puede romperse si los europeos pudiésemos reorientar la mayoría de nuestras exportaciones hacia el resto del mundo. En realidad hacia China, India, Rusia, Brasil y alguno más, ya que son los países que tienen suficiente tamaño en sus economías, junto con ritmos elevados de crecimiento, como para necesitar comprar la cantidad de productos y servicios que Europa necesitaría exportar.
Veamos, por ejemplo, el caso de China. Es evidente que están decididos a producir por sí mismos los bienes de alta tecnología que, hasta hace poco, parecían reservados a los países más desarrollados. Y casi con toda seguridad no pasará mucho tiempo para que nos los vendan a nosotros a precios inferiores a los nuestros, forzándonos de paso a que los bajemos. En algunos sectores esto ya es una realidad. Desde luego es probable que, en los años venideros, los países emergentes hagan crecer mucho el volumen del comercio mundial y, con ello, favorezcan un cierto crecimiento de las exportaciones europeas. Pero es muy discutible que, en la dura competencia que caracteriza la globalización del comercio, Europa pueda consolidar en el futuro un saldo, entre sus exportaciones e importaciones a estos países, tan favorable como para que podamos seguir manteniendo nuestro alto nivel de vida.
A las dificultades de Europa para seguir creciendo a base de aumentar la superioridad competitiva de sus productos en el mercado mundial, se añade otro problema más peliagudo: su deterioro demográfico.
Los grandes países europeos están envejeciendo y perdiendo población. En España hemos pasado de una edad media de 33 años en 1975 a 42 en 2010, y se estima que entre 2010 y 2020 el número de personas con edades entre los 25 y 35 años se irá reduciendo cada año un 3%, en promedio, frente al año anterior. Para tener el mismo número de personas, por debajo de los 34 años, que había en España en 1977, necesitaríamos más de 9 millones de residentes adicionales. Eso equivale al 60% de la población actual en esas edades. Con un cálculo similar en Alemania tendrían que “añadir” unos 20 millones de personas con menos de 40 años. Y es que, en la mayor parte de Europa, ya estamos en un 30-40% por debajo de la tasa de reemplazo de la población.
Como, además, la esperanza de vida al nacer sigue creciendo, la población europea es cada vez más vieja. En España, en 1975 solo un 10,4% de la población tenía 65 años o más, mientras que a finales de 2010 ese porcentaje ya es del 17% (se acercaría al 19% sin los inmigrantes). En Alemania e Italia ese porcentaje supera ya el 20%.
Por eso en Europa lo vamos a tener muy difícil para mantener unas pensiones y una sanidad al alcance de todos. El sistema público de pensiones, como todos sabemos, está diseñado de forma “piramidal”: el trabajador actual paga la pensión del jubilado actual, no la suya propia. Hacen falta, por tanto, más trabajadores que jubilados para que esto se sostenga. ¡Pues ahí lo llevamos crudo! Si en 1970 había casi 6 personas en edad de trabajar por cada jubilado, en 2011 son 3 y pico. Eso hace que el gasto se dispare por las pensiones. Pero es que, además, también se dispara el gasto en atención sanitaria. Se estima que un español con menos de 65 años requiere un gasto medio anual de 2.192 euros por este concepto; entre 65 y 79 años requiere 8.570, y entre 80 y 94 años, 14.966 euros.
Con estas perspectivas demográficas va a ser muy difícil sostener esto en el futuro. Mediante las recetas económicas habituales solo se ve una opción: que los trabajadores europeos ganen sueldos tan elevados que puedan pagar muchos más impuestos, de tal manera que, aunque sean menos los que trabajen, la recaudación fiscal sea suficiente para que se puedan seguir financiando las pensiones y la sanidad de los, cada vez más, jubilados. Sin embargo, ya hemos visto que eso solo sería posible si les ganásemos por goleada a los chinos y demás emergentes en la batalla de la competitividad y de las exportaciones. Cosa que no parece muy realista.
Por tanto, la burbuja más peligrosa que tiene ante sí Europa es la de la insostenibilidad de su Estado de Bienestar. Frente a ello, todo el mundo coincide en que hay que llevar a cabo las reformas necesarias para ganar competitividad y exportar mucho más. También es evidente que hay que fomentar en serio la natalidad y atraer a muchos más inmigrantes; aunque, inexplicablemente, de eso se habla mucho menos. Además, parece inevitable que habrá que recortar los gastos de nuestro Estado de Bienestar hasta los niveles que podamos financiar en el futuro.
Suponiendo que hemos sido capaces de hacer bien estos deberes, hay quienes creen que el problema estaría resuelto. Otros, en cambio, creemos que aún así habrá amplios sectores de la población europea cuyos niveles adquisitivos disminuirán significativamente. Es difícil saber quiénes acertarán en sus pronósticos pero, en cualquier caso, lo más razonable es que ante esta perspectiva todos empezáramos a pensar qué cosas debemos cambiar para que esos sectores de la sociedad, quizás la mayoría, sientan que sus vidas son atractivas y merecen la pena ser vividas, aún con bastante menos dinero que ahora.
Quizás haya llegado el momento de reflexionar en serio sobre cómo reducir la excesiva dependencia que tenemos del crecimiento económico y en cómo potenciar otros valores más ligados a eso que, de un modo inevitablemente impreciso y subjetivo, asociamos con la felicidad.
sábado, 26 de enero de 2013
EL DERECHO AL TRABAJO ...ESE BIEN TAN PRECIADO COMO ESCASO
Desgraciadamente es una realidad que los trabajos de antaño en los que habia
una gran estabilidad, son cosas del pasado. Ahora bien, si no se empieza a
ofrecer una cierta estabilidad a los trabajadores, esto no tiene salida.
Si un trabajador no tiene la posibilidad de que en algún momento pueda tener estabilidad laboral, iremos al camino de siempre. Si un trabajador no tiene estabilidad laboral, no consumirá ya que mirara mucho los gastos, motivado por contratos de mierdas ofrecidos por lo peor, que son las ETT, de días, semanas o pocos meses, temiendo poder quedarse tras finalizar su contrato x tiempo en el paro. Si no se consume, la economía no avanza, las tiendas y superficies no venden, si no venden no ganan o al menos no ganan lo que quieren, si no ganan lo pagan los trabajadores con recortes de sueldo, de pagas, mas horas de trabajo gratis y al final, despidos. Si hay mas despidos, hay menos cotizantes y mas prestaciones por desempleo, si hay menos cotizantes, menos dinero en las arcas y si hay menos dinero en las arcas, menos dinero para pagar a los pensionistas (entre otras cosas) y si los pensionistas no tienen dinero pues menos consumo y sin los pensionistas tienen menos dinero, los trabajadores ganan una mierda y el paro aumenta entre otras cosas por que no hay consumo…pues lo dicho al comienzo. Esto en el terreno economico – laboral
En lo personal, si un trabajador no tiene la posibilidad de en algún momento encontrar una estabilidad laboral, ya se puede olvidar de comprar casa y en algunos casos con los sueldos de mierda y si no se tiene pareja con la que puede unir esfuerzos, incluso de alquileres en muchos casos. Por lo tanto, ese trabajador no puede pensar ni en casa ni en coche (nuevo, al menos), por lo tanto ni mejora el mercado inmobiliario, sin mencionar los derivados como cementeras, saneamientos y demas (despidos) ni mejora la ventas en la automoción con todo lo que eso conlleva (mas despidos). A esto se le une que si un trabajador no tiene estabilidad y no puede pensar en una casa, el tema de buscar una familia es un sueño en muchos casos en estos tiempos, los gastos y las pocas ayudas no cuadran las cuentas, si no hay familias no hay aumento de la natalidad salvo los inmigrantes, que tienen todo gratis.
Los trabajos basura de las ETT son una lacra y si estas y los trabajos de 8 horas por 600- 700 euros en plan Lituania van a ser las soluciones, nada va a cambiar, sobre todo ahora, que mucha gente ha aprendido la lección en cuanto a gastarse el dinero según le entraba en la cuenta, es lo único bueno que se puede sacar de todo esto, que la gente a aprendido. La gente va a mirar mas el consumo y si solo hay contratos de pocos días o pocas semanas, el consumo no va a mejorar si la gente tiene dos dedos de frente para ahorrar y evitar gastos absurdos (que los hay) y no piensa que todo se lo arreglara cofidis para las vacaciones, esa tele que me gusta etc.
Y luego que salga toda la prensa comparando los impuestos y demas de España con los otros países, todo menos los sueldos, que eso no lo comparan, no.
Si un trabajador no tiene la posibilidad de que en algún momento pueda tener estabilidad laboral, iremos al camino de siempre. Si un trabajador no tiene estabilidad laboral, no consumirá ya que mirara mucho los gastos, motivado por contratos de mierdas ofrecidos por lo peor, que son las ETT, de días, semanas o pocos meses, temiendo poder quedarse tras finalizar su contrato x tiempo en el paro. Si no se consume, la economía no avanza, las tiendas y superficies no venden, si no venden no ganan o al menos no ganan lo que quieren, si no ganan lo pagan los trabajadores con recortes de sueldo, de pagas, mas horas de trabajo gratis y al final, despidos. Si hay mas despidos, hay menos cotizantes y mas prestaciones por desempleo, si hay menos cotizantes, menos dinero en las arcas y si hay menos dinero en las arcas, menos dinero para pagar a los pensionistas (entre otras cosas) y si los pensionistas no tienen dinero pues menos consumo y sin los pensionistas tienen menos dinero, los trabajadores ganan una mierda y el paro aumenta entre otras cosas por que no hay consumo…pues lo dicho al comienzo. Esto en el terreno economico – laboral
En lo personal, si un trabajador no tiene la posibilidad de en algún momento encontrar una estabilidad laboral, ya se puede olvidar de comprar casa y en algunos casos con los sueldos de mierda y si no se tiene pareja con la que puede unir esfuerzos, incluso de alquileres en muchos casos. Por lo tanto, ese trabajador no puede pensar ni en casa ni en coche (nuevo, al menos), por lo tanto ni mejora el mercado inmobiliario, sin mencionar los derivados como cementeras, saneamientos y demas (despidos) ni mejora la ventas en la automoción con todo lo que eso conlleva (mas despidos). A esto se le une que si un trabajador no tiene estabilidad y no puede pensar en una casa, el tema de buscar una familia es un sueño en muchos casos en estos tiempos, los gastos y las pocas ayudas no cuadran las cuentas, si no hay familias no hay aumento de la natalidad salvo los inmigrantes, que tienen todo gratis.
Los trabajos basura de las ETT son una lacra y si estas y los trabajos de 8 horas por 600- 700 euros en plan Lituania van a ser las soluciones, nada va a cambiar, sobre todo ahora, que mucha gente ha aprendido la lección en cuanto a gastarse el dinero según le entraba en la cuenta, es lo único bueno que se puede sacar de todo esto, que la gente a aprendido. La gente va a mirar mas el consumo y si solo hay contratos de pocos días o pocas semanas, el consumo no va a mejorar si la gente tiene dos dedos de frente para ahorrar y evitar gastos absurdos (que los hay) y no piensa que todo se lo arreglara cofidis para las vacaciones, esa tele que me gusta etc.
Y luego que salga toda la prensa comparando los impuestos y demas de España con los otros países, todo menos los sueldos, que eso no lo comparan, no.
jueves, 24 de enero de 2013
LA ESPECULACION ES QUIEN MANDA EN EL MUNDO Y UN 1% MANEJAN TODO
Los
mismos economistas, los mismos gurú y
santones del mundo financiero, los mismos reputados Organismos e Instituciones
internacionales, las mismas Agencias de Riesgo, que hasta mediados del
año
2007 vaticinaban y auguraban un crecimiento envidiable de la economía,
que ni vieron venir la crisis, ni acertaron en sus vaticinios y es más
con su exceso de optimismo, su falta de profesionalidad y su ineptitud, cuando
no vergonzante dependencia clientelil, potenciaron la magnitud del desastre, hoy
son quienes, sin ningún
tipo de rubor auguran y vaticinan todo lo contrario, y es más,
en el caso de las Agencias de Riesgo, se atreven a valorar y censurar
actuaciones de Gobiernos e Instituciones.
¿Por
qué
ahora vamos a creer en ellos? Deberían
haber pedido perdón
y en el mejor de los supuestos haber buscado responsabilidades,
depurándolas
al máximo.
Solo
valen sus consejos a los de siempre, a quienes con su cerril e intransigente
visión
política,
su insolidaridad y avaricia son capaces de todo antes que ceder un mínimo
de privilegios, oligárquicamente
obtenidos y cruentamente en muchos casos defendidos.
Son
los mismos causantes del problema, una mínima
parte de la población,
un escaso uno por ciento de la población
del planeta, que poseen, generación
en generación,
del capital y los medios de producción,
quienes hoy, vuelven a presentarse como solución
a los problemas por ellos creados, utilizando y movilizando todos los medios a
su alcance, muy poderosos por cierto, desde centros de opinión,
medios de comunicación
y partidos políticos,
desde los que inciden electoralmente sobre estratos bastantes amplios de la
ciudadanía,
aprovechándose
de su buena fe.
Pero
decíamos
que vamos a centrarnos en nuestro tiempo para intentar aportar soluciones e
ideas a futuro, y vamos a hacerlo:
Partimos
de una premisa que creemos poco cuestionable. Vivimos en un mundo globalizado en
todas sus facetas, ninguna aldea se puede aislar de su dependencia global, por
tanto los problemas y soluciones, en mayor o menos medida nos conciernen a todos
y lamentablemente no vemos que nadie pueda escapar a esto por sí
solo.
Ante
un mundo que cambia, la primera reacción
suele ser anclarse al pasado, aferrarse a formulas antes probadas y este es el
primer error de partida; surgen voces, con mejores o peores intenciones de
llamada para atrás.
Las
llamadas al nacionalismo a ultranza, al proteccionismo, al cierre de fronteras,
a buscar culpabilidad en el otro, el que viene a cambiar mi forma de vida, en
definitiva la vuelta al populismo de fácil
calado en una población
cada vez mas amedrentada, intenta convencernos en volver al pasado para arreglar
el futuro.
Habíamos
dicho antes que curiosamente los Imperios que en el mundo han sido, con pocas
excepciones (como por ejemplo el Romano) han durado una centuria, y si
analizamos la historia, siempre en su último
tercio se fueron marcando grietas que anunciaban su periodo de decadencia y
sustitución.
Ante
dichos síntomas,
también
resalta una curiosidad, nunca optaron por intentar pactar y compartir,
simplemente aguantaron hasta caer.
Debiéramos
todos aprender de ello, pues la humanidad no parece querer incidir en soluciones
violentas, aunque a veces resulte difícil
de entender observando nuestro entorno y las tensas relaciones a lo largo y
ancho del orbe. Pero hemos dicho que queremos intentar avanzar en el camino de
nuevas opciones y vamos allá.
Para
todos debe ser una obviedad que la ultima locomotora económica
del mundo moderno, hasta nuestros días,
ha sido EE.UU. El problema es que, además
y en función
de ello, tenía
que ser gendarme y juez.
Ello
viene, históricamente,
minando y lastrando su capacidad financiera de forma cada vez más
apremiante.
Es
normal por eso, que hubiera una especie de acuerdo tácito
de orden internacional en cuanto a que su moneda, el dólar,
fuese y sea el patrón
de referencia.
Pero
claro, ya que la actividad bélica
hay que financiarla, con todo lo que ello comporta, entre otras y como la parte
más
triste y cruel la de pérdidas
humanas, que menos que hacer la vista gorda al real valor de su
moneda.
Se
calcula que la cantidad de dólares
falsos nunca bajó
del 25 % sobre el circulante en cada momento. Si añadimos
los cuantiosos gastos militares y aeroespaciales, no nos será
difícil
comprender que el déficit
lleve años
superando récord;
para el año
2010, los más
optimistas, calculaban 1,56 billones de dólares
(10,60 % del PIB), la realidad superó
el 13 % del PIB.
Y
saben cómo
se logra cuadrar el círculo
para aguantar año
tras año,
pues es fácil,
la vieja fórmula
pero al revés.
Siendo la moneda de referencia y cambio no debo devaluar, tengo que demostrar
fortaleza, bueno pues le doy a la maquinilla y arreglado.
Al
fin y al cabo es la teoría
del helicóptero
de Keynes con la variante de lanzarlos sobre todo el mundo en vez de sobre Nueva
York. No se nota y quien lo note que me pida explicaciones que le
diré,
“de
acuerdo, pero a partir de ahora pon tu también
guardias y pólvora”.
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