La compra de bonos en el mercado secundario del BCE garantiza a los grandes
bancos -grandes especuladores- que son los únicos que pueden pedir prestado al
BCE a un tipo del 0,5 % - gratis prácticamente- que cualquier compra de bonos
que hagan en el mercado primario -también son los únicos que pueden acudir a
este mercado- se podrán deshacer de ella en pocas semanas y a un precio más alto
de lo que han pagado en el mercado primario. Así, si consiguen digamos un 2 o un
3 % de rendimiento en esta operación, pagan el tipo del 0,5 % al BCE y se quedan
con la diferencia. ¿Riesgo? Nulo. ¿Hay alguna probabilidad de que el dinero
prestado por el BCE a esta banca especuladora llegue a la economía real? Ni la
más mínima. Todo lo contrario, dada la garantía del BCE de que comprará toda la
deuda y a un precio alto, estos mismos bancos venderán sus posiciones en otros
mercados como las materias primas para dedicarlos a la compra de deuda en el
mercado primario. Incluso retirarán dinero que antes tenían destinado al crédito
para dedicarlo a la especulación en los bonos de deuda pública. Esta es la razón
por la que se están hundiendo los precios de las materias primas y prácticamente
están ya en deflación. Es la razón por la que cada día que pasa hay menos
crédito disponible a pesar de las inyecciones de liquidez.
Ahora, ¿qué
sucederá cuando en ápice de la burbuja de los bonos, el margen entre los precios
en el mercado primario y secundario de deuda se estrechen hasta que no se pueda
conseguir estos beneficios? La gran banca especuladora alimentada por el BCE
empezará a vender los bonos en el mercado secundario. Venderán tanto los que se
hayan guardado como los de otros inversores -lo que se conoce como hacer
cortos-. Como el BCE ha asegurado que no va a dejar caer los precios y, por lo
tanto, subir el tipo de interés de los bonos, tienen asegurada cualquier venta.
El BCE, ante la avalancha de ventas a la que ha prometido responder comprando,
tiene que inyectar todavía más liquidez que acaba en manos de la gran banca
especuladora que ahora está vendiendo bonos en avalancha. En este caso, los
cortos no son tan arriesgados puesto que el límite superior del precio de un
bono está en su valor nominal -no es lo mismo que hacer cortos sobre un valor
bursátil donde el precio máximo al que puede subir una acción no tiene límite y,
por lo tanto, las pérdidas pueden llegar a ser astronómicas-. Así que, la
posibilidad de pérdida para la banca especuladora es prácticamente nula.
Requiere de cierta habilidad, pero para estos expertos en la especulación
financiera es pan comido.
¿Y qué harán con los euros que reciben a
cambio de los bonos que se quitan de encima? Invertir en mercado de deuda de
nuevo, desde luego que no. Invertirán en el mercado de materias primas, donde
gracias a esta burbuja en el mercado de deuda, lleva dos años cayendo y está en
deflación. Con unos precios tan bajos en las materias primas, la única dirección
en la que puede ya moverse este mercado es hacia arriba. Así que, la gran banca
especuladora, gracias a la actividad compradora de bonos del BCE, vuelve a
ganar. Eso sí, en esta última fase, los precios de las materias primas se
dispararán para provocar inflación o, en el peor de los casos y teniendo en
cuenta la ingente cantidad de billetes inyectados por el BCE, hiperinflación.
Ahí el banco central no podrá seguir comprando bonos, dado que se verá obligado
a frenar la inflación galopante y finalmente perderá su batalla en contra de la
caída de los precios de los bonos y la consiguiente subida de sus tipos de
interés.
En definitiva, los Estados se verán forzados a pagar más por su
deuda con la posibilidad de que al final y pese a las acciones del BCE, terminen
quebrando. Y los ciudadanos se verán sumidos en una inflación galopante que los
dejará en la miseria, en un entorno de recortes presupuestarios de verdad -no
los que están aplicando ahora-. ¿Quién gana en todo este proceso? La gran banca
especuladora que el propio BCE ha alimentado siguiendo las tesis keynesianas y
krugmanitas. Habrán tenido tiempo de hacer caja antes de que suban los precios
al consumo de manera desorbitada. Son ellos los que habrán entrado en las
materias primas cuando más deprimidos están los precios. Son ellos los que
saldrán cuando los precios estén por las nubes amasando más de lo que ya tienen.
Estas son las consecuencias directas de las políticas monetarias
keynesianas que está practicando el BCE, la FED, el BoJ y todos en general. El
keynesianismo es la parte económica de una ciencia del exterminio mucho más
completa y compleja. Pero es lo que quiere la mayoría. Así que, duro y a la
cabeza
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