lunes, 20 de mayo de 2013

ME DA LA IMPRESION DE QUE NO HACEMOS LO QUE DEBEMOS

Hoy como otros tantos días me he despertado intentando buscar sentido y soluciones a la vida, de repente me ha venido a la cabeza la pregunta de si seré el único ser de la tierra que quiere un mundo sin guerra, ni hambre, sin vencidos, ni perdedores, me he preguntado si soy el único que piensa que robar está mal, y no porque sea un mandamiento, sino porque estoy quitando al prójimo lo que le pertenece. He empezado a ponerme triste pues creía que sería la única persona que no quiere pelearse con los demás por ideas políticas que no van a ningún sitio, y más triste aún porque pienso que tener una casa o piso, lo que llamamos vivienda, es un derecho del humano y no está bien jugar asi con las familias hasta desahuciarlas.
Casi lloro por ver las estadísticas de la corrupción en este país, me he sentido solo con mis ideas de despreciar a esta gentuza y ser gobernado solo por mi destino. Desesperación es lo siguiente que he sentido pues vuelvo a sentirme solo en el mundo cuando miro que todos los continentes están de malas maneras.
Cuando no podía más, cuando me he sentido avergonzado de ser humano, cuando me ha dado arcadas por ser de la especie suprema, he salido a la calle a preguntar ¿usted quiere paz?, ¿usted quiere ser libre?, ¿usted quiere un mundo mejor?.
Todas, absolutamente todas las personas que les he preguntado me han contestado que sí, algunas muy convencidas y otras con cara de utopía. He dejado de sentirme solo, veo que todas las personas a las que he preguntado con sus respuestas también quieren cambiar al mundo.
Preguntas que al primer impacto todos diríamos que sí, aunque las pensáramos detenidamente diríamos que sí otra vez, y cuanto más pensáramos en esas preguntas, más seguros estaríamos de decir que sí.
Ahora bien, si esta mañana he preguntado a casi cien personas, y todas han contestado que sí. Si siguiera, todas seguirían contestando que sí a las preguntas. La siguiente pregunta es, ¿por qué esto no cambia? Pues el hambre, la guerra y el odio estaban antes que la crisis.
La respuesta es sencilla, somos unos embusteros, porque no queremos que se acabe el hambre, queremos no pasarla nosotros, queremos que haya paz pero que este en nuestro barrio, queremos ser libres a costa de esclavizar a los demás, cuando hemos tenido una educación de calidad no la hemos utilizado correctamente, cuántos libros de texto se ha quedado anticuados por una mala enseñanza, hemos tenido una sanidad envidiable y ahora cuando nos la quitan empezamos a valorarla, cuántos medicamentos se han tirado a la basura por su mala gestión.
Antes de que la crisis asolara nuestro mundo todas estas desigualdades existían, los desahucios, el hambre, el paro juvenil, la precariedad laboral, pero es ahora cuando nos afecta a la mayoría cuando se forman grupos para defender nuestros “derechos”, pero como decía, esto ya estaba antes pero como no era nuestro problema, no hacíamos nada o por lo menos no se prestaba tanta atención. La conclusión es que si no nos toca, no hacemos nada, y si lo hacemos lo hacemos una vez al año, el resto seguimos tragando con lo que nos mandan, dictan y ordenan, protestamos con el puño en alto y el culo al aire, mientras nos paguen seremos obedientes y comprometidos con el sistema.
Cínicos y orgullosos damos la respuesta cordial, políticamente correcta, decimos que queremos un mundo más justo y mejor pero nunca diríamos que esa opinión se ciñe solo a nosotros, que eres tú quien no quiere pasar hambre, que eres tú quien quiere una educación de calidad, que eres tú quien no quiere morirse por los pasillos en busca de un trasplante.
Somos lo que somos y merecemos lo que tenemos por la mera cuestión de que debemos de aprender una lección, no es por hipotecarnos el futuro es por no saber manejarlo, nuestras manos son las que portan dicho futuro y cuando comprendamos la magnitud de nuestro error nos ira mejor a todos sin excepción.

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