Es tarde para que los políticos restituyan hasta el último céntimo robado. Es tarde para que los encargados de las financieras adopten medidas beneficiosas para los ciudadanos y menos para sus propios bolsillos. Es tarde para que cambiemos determinados hábitos sociales y vitales. Es tarde para la sociedad civil que desaprovechó oportunidades una y otra vez, alegando que, por ejemplo, nuestros votos no valían para nada. ¿Cómo es que ahora, muchos de los que pasaban de votar, han dado su voto a Podemos y celebran la victoria de Pablo Iglesias?, y eso que estamos hablando de unas europeas y muchos sabemos la importancia que se concede a éste tipo de comicios.
Pero, yo digo, es pronto para rectificar y exigir, unidos y sin complejos, responsabilidades a quien corresponda, que bien sabemos quienes son. Es pronto para no permitir que los populistas ganen terreno a la legalidad que tanto trabajo y tiempo nos ha costado conseguir. Los resultados obtenidos por partidos políticos nacidos al albur de la crisis no debe de ser más que un aviso, un toque de atención para todos: políticos y ciudadanos. No queremos populistas salvapatrias que pongan en peligro nuestras libertades colectivas. No debemos perder de vista la historia de Europa y la factura que nos ha pasado el auge de los populismos.
Para terminar: las dos grandes coaliciones que se formarán en la Unión Europea han de ser las que más conciencia tomen sobre el peligro de partidos extremistas (sean de izquierda o de derecha). Si tienen miedo de los mercados, de los lobbys, de las agencias de calificación, etc., deberían de tener más miedo de lo que puede pasar si continúan creciendo los populismos.