Se ha llegado al final de un modelo. El actual sistema o modelo de sociedad, el
llamado Estado de Bienestar, está llegando a su fin tal y como lo conocemos. La
presunción de este sistema de "protección social" es la de asumir la
responsabilidad del bienestar social y económico de los ciudadanos mediante un
conjunto de prestaciones en beneficio de los trabajadores y de sus familiares
que tienen por objeto elevar su nivel de vida económico, social, cultural e
integral.
Pues bien, esta pretensión se ha demostrado totalmente
inviable.
¿Por qué? Sencillamente por la dimensión del desequilibrio
entre ingresos y gastos públicos. Desequilibrio que, por cierto, arrastramos
desde hace décadas, pero que desde el 2007-2008 se ha manifestado como
inasumible.
Desde 2007 estamos claramente en déficit, que es el faltante
en que incurre el Estado al intervenir mediante gasto público en la actividad
económica. Es decir, es el resultado negativo de la diferencia entre gastos e
ingresos. El déficit de 2008 a 2011 es de unos 352.000 millones de euros. Sólo
en 2011 el desequilibrio fue de 91.350 millones euros, lo que supone un déficit
del 8,5%. En 2011 los gastos superaron a los ingresos en un 24,20% (¡en 2009 fue
un 32%!).
Claro está, este déficit se ha intentado cubrir con deuda. Los
gastos se tienen que pagar y no se ingresa lo suficiente. En 2011 la deuda era
de 734.961 millones de euros, es decir, un 68,50% del PIB. Esta semana se han
conocido datos del 2012: la deuda es de 804.388 millones de euros, es decir, ¡el
75,9% del PIB!
Estos datos vienen a significar que el actual Sistema del
Bienestar se ha basado exclusivamente en el crédito y la deuda y no en la
riqueza creada por el país. Por pura lógica es insostenible, se ha llegado a un
límite físico. Por cierto, que este crédito lo han ofrecido los malvados
mercados, de lo contrario ya habríamos quebrado hace bastante
tiempo...
Dicho esto, ¿es la gran deuda española el punto más
preocupante? No. El principal problema de la economía española es que está en
permanente déficit, es decir, no puede ingresar más que lo que gasta. Esto,
simple y llanamente, significa que no somos solventes. No podremos devolver las
deudas que contraemos. Es decir, estamos técnicamente quebrados. Ahora mismo no
podríamos hacer frente a los pagos de nuestros pasivos con nuestros activos.
Esto es algo que parecen no entender premios Nobel como Krugman y Stiglitz, que
continúan queriendo resolver un problema de deuda con más gasto, más deuda y más
monetizaciones. No tiene ninguna lógica salvo para keynesianos y demás escuelas
de pensamiento que son incapaces de comprender el ciclo económico.
La
deuda es una consecuencia del déficit, y es el déficit lo que puede causar el
impago de la deuda. Hay países que pueden estar mucho más endeudados que España,
pero sin embargo su capacidad de pago es mucho mayor porque siguen creando
riqueza, por lo que el riesgo de invertir en ese país es menor. Pongamos un
ejemplo. ¿Qué es más preocupante, que Emilio Botín tenga una deuda de 1 millón
de euros o que yo tenga una deuda de 50.000 euritos? Pues eso, está claro. No es
tanto la deuda, sino la capacidad de pago de la misma. En el caso de España la
capacidad de pago actual es nula.
Es evidente que en algún momento los
ingresos deberán ser superiores a los gastos. En caso contrario nos dirigimos
rápidamente al colapso.
Hay dos vías para eliminar el déficit: la vía del
ajuste por ingresos o la vía del ajuste por el gasto. No cabe ninguna duda de
que el gobierno de Rajoy ha intentado centrarse en aumentar los ingresos
mediante la subida masiva y espectacular de todos los impuestos. Ha sido un
auténtico y doloroso fracaso. No solamente no ha recaudado lo que se proponía,
sino que además la recaudación no ha hecho más que caer (más de un 10% este año
el IVA). Es comprensible: los impuestos se comen la renta de los ciudadanos y
los beneficios de las empresas, a la vez que impide el desapalancamiento. La
consecuencia es que parte de la producción se destruye (cierran empresas) y otra
parte de la producción se sumerge y pasa a ser mercado negro, por lo que cada
vez se recauda menos.
Al gobierno se le llena la boca hablando de
recortes, pero lo único que ha hecho ha sido subir impuestos. No ha recortado en
absoluto el gasto, sólo ha recortado el poder adquisitivo del sector privado y,
de esta forma, la posibilidad de salir de la crisis. Austeridad no significa
subir impuestos, sino bajar el gasto. Además, ¿cómo se va a reducir el déficit
subiendo el IVA si éste representa el 5,5% del PIB español? Seamos
serios...
Ya no debe quedar duda de que hay que incidir en los gastos,
disminuyéndolos.
Pues bien, ¿qué es lo que hace que el Estado esté
quebrado? Respuesta: lo que llamamos gasto social, la llamada "protección
social". El gasto social en los Presupuestos Generales del Estado para 2012 es
del 56% del presupuesto total. Dentro de esta partida, las pensiones significan
el 66% del gasto social y el 37% del presupuesto total. Las prestaciones por
desempleo, otras prestaciones y fomento del empleo significan el 27% del gasto
social y el 15% del presupuesto total. Por tanto, las pensiones más las
prestaciones y servicios al desempleo suman el 46% del gasto estatal para
2012.
Lo que hace que el Estado esté quebrado no son los coches oficiales
(0,3% del gasto), la justicia (0,5%), el ejército y la defensa (2%), la
educación (0,7%) ni la sanidad (1,2%). Todo esto hay que reformarlo y
recortarlo, claro está, pero es evidente que no es lo que provoca estar en una
posición deficitaria sistemática.
La causa son las siguientes partidas,
que juntas suman el 55% del gasto: las pensiones, desempleo, fomento del empleo,
otras prestaciones económicas, servicios sociales y promoción social, acceso a
la vivienda y gestión y administración de la seguridad social. Es decir, el
Estado del Bienestar en sí mismo es lo que nos lleva al abismo y a la quiebra
más absoluta. El sistema actual está listo para sentencia. No se genera riqueza
para pagar estos servicios.
Y aquí no hay ni trampa ni cartón, se pongan
los estatistas como se pongan. Rajoy mintió cuando dijo que subir el IVA era la
única medida que se podía tomar. Se debe disminuir el gasto y está claro cuáles
son las partidas a recortar. Y los gobernantes lo empiezan a tener claro. Hace
poco De Guindos insinuó que si la economía española no crecía en el corto plazo,
sería imposible mantener las prestaciones de pensiones y desempleo.
¡Touché!
Repetimos: forzosamente tiene que haber recortes para ajustar
por la vía del gasto en las partidas que hemos comentado. La alternativa es
quebrar, impagar las deudas a los acreedores, ser expulsados del euro, tener una
divisa hiperdevaluada, no poder financiarse en los mercados en varias décadas y,
evidentemente, no poder tener "protección social" de ningún tipo. Dicho de otra
manera: o es el fin del Estado de Bienestar o es el fin de España
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