jueves, 24 de enero de 2013

LA ESPECULACION ES QUIEN MANDA EN EL MUNDO Y UN 1% MANEJAN TODO

Los mismos economistas, los mismos gurú y santones del mundo financiero, los mismos reputados Organismos e Instituciones internacionales, las mismas Agencias de Riesgo, que hasta mediados del año 2007 vaticinaban y auguraban un crecimiento envidiable de la economía, que ni vieron venir la crisis, ni acertaron en sus vaticinios y es más con su exceso de optimismo, su falta de profesionalidad y su ineptitud, cuando no vergonzante dependencia clientelil, potenciaron la magnitud del desastre, hoy son quienes, sin ningún tipo de rubor auguran y vaticinan todo lo contrario, y es más, en el caso de las Agencias de Riesgo, se atreven a valorar y censurar actuaciones de Gobiernos e Instituciones.


¿Por qué ahora vamos a creer en ellos? Deberían haber pedido perdón y en el mejor de los supuestos haber buscado responsabilidades, depurándolas al máximo.


Solo valen sus consejos a los de siempre, a quienes con su cerril e intransigente visión política, su insolidaridad y avaricia son capaces de todo antes que ceder un mínimo de privilegios, oligárquicamente obtenidos y cruentamente en muchos casos defendidos.


Son los mismos causantes del problema, una mínima parte de la población, un escaso uno por ciento de la población del planeta, que poseen, generación en generación, del capital y los medios de producción, quienes hoy, vuelven a presentarse como solución a los problemas por ellos creados, utilizando y movilizando todos los medios a su alcance, muy poderosos por cierto, desde centros de opinión, medios de comunicación y partidos políticos, desde los que inciden electoralmente sobre estratos bastantes amplios de la ciudadanía, aprovechándose de su buena fe.


Pero decíamos que vamos a centrarnos en nuestro tiempo para intentar aportar soluciones e ideas a futuro, y vamos a hacerlo:


Partimos de una premisa que creemos poco cuestionable. Vivimos en un mundo globalizado en todas sus facetas, ninguna aldea se puede aislar de su dependencia global, por tanto los problemas y soluciones, en mayor o menos medida nos conciernen a todos y lamentablemente no vemos que nadie pueda escapar a esto por sí solo.


Ante un mundo que cambia, la primera reacción suele ser anclarse al pasado, aferrarse a formulas antes probadas y este es el primer error de partida; surgen voces, con mejores o peores intenciones de llamada para atrás.


Las llamadas al nacionalismo a ultranza, al proteccionismo, al cierre de fronteras, a buscar culpabilidad en el otro, el que viene a cambiar mi forma de vida, en definitiva la vuelta al populismo de fácil calado en una población cada vez mas amedrentada, intenta convencernos en volver al pasado para arreglar el futuro.


Habíamos dicho antes que curiosamente los Imperios que en el mundo han sido, con pocas excepciones (como por ejemplo el Romano) han durado una centuria, y si analizamos la historia, siempre en su último tercio se fueron marcando grietas que anunciaban su periodo de decadencia y sustitución.


Ante dichos síntomas, también resalta una curiosidad, nunca optaron por intentar pactar y compartir, simplemente aguantaron hasta caer.


Debiéramos todos aprender de ello, pues la humanidad no parece querer incidir en soluciones violentas, aunque a veces resulte difícil de entender observando nuestro entorno y las tensas relaciones a lo largo y ancho del orbe. Pero hemos dicho que queremos intentar avanzar en el camino de nuevas opciones y vamos allá.


Para todos debe ser una obviedad que la ultima locomotora económica del mundo moderno, hasta nuestros días, ha sido EE.UU. El problema es que, además y en función de ello, tenía que ser gendarme y juez.


Ello viene, históricamente, minando y lastrando su capacidad financiera de forma cada vez más apremiante.


Es normal por eso, que hubiera una especie de acuerdo tácito de orden internacional en cuanto a que su moneda, el dólar, fuese y sea el patrón de referencia.


Pero claro, ya que la actividad bélica hay que financiarla, con todo lo que ello comporta, entre otras y como la parte más triste y cruel la de pérdidas humanas, que menos que hacer la vista gorda al real valor de su moneda.


Se calcula que la cantidad de dólares falsos nunca bajó del 25 % sobre el circulante en cada momento. Si añadimos los cuantiosos gastos militares y aeroespaciales, no nos será difícil comprender que el déficit lleve años superando récord; para el año 2010, los más optimistas, calculaban 1,56 billones de dólares (10,60 % del PIB), la realidad superó el 13 % del PIB.


Y saben cómo se logra cuadrar el círculo para aguantar año tras año, pues es fácil, la vieja fórmula pero al revés. Siendo la moneda de referencia y cambio no debo devaluar, tengo que demostrar fortaleza, bueno pues le doy a la maquinilla y arreglado.


Al fin y al cabo es la teoría del helicóptero de Keynes con la variante de lanzarlos sobre todo el mundo en vez de sobre Nueva York. No se nota y quien lo note que me pida explicaciones que le diré, de acuerdo, pero a partir de ahora pon tu también guardias y pólvora.

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