La compra de bonos en el mercado secundario del BCE garantiza a los grandes
bancos -grandes especuladores- que son los únicos que pueden pedir prestado al
BCE a un tipo del 0,5 % - gratis prácticamente- que cualquier compra de bonos
que hagan en el mercado primario -también son los únicos que pueden acudir a
este mercado- se podrán deshacer de ella en pocas semanas y a un precio más alto
de lo que han pagado en el mercado primario. Así, si consiguen digamos un 2 o un
3 % de rendimiento en esta operación, pagan el tipo del 0,5 % al BCE y se quedan
con la diferencia. ¿Riesgo? Nulo. ¿Hay alguna probabilidad de que el dinero
prestado por el BCE a esta banca especuladora llegue a la economía real? Ni la
más mínima. Todo lo contrario, dada la garantía del BCE de que comprará toda la
deuda y a un precio alto, estos mismos bancos venderán sus posiciones en otros
mercados como las materias primas para dedicarlos a la compra de deuda en el
mercado primario. Incluso retirarán dinero que antes tenían destinado al crédito
para dedicarlo a la especulación en los bonos de deuda pública. Esta es la razón
por la que se están hundiendo los precios de las materias primas y prácticamente
están ya en deflación. Es la razón por la que cada día que pasa hay menos
crédito disponible a pesar de las inyecciones de liquidez.
Ahora, ¿qué
sucederá cuando en ápice de la burbuja de los bonos, el margen entre los precios
en el mercado primario y secundario de deuda se estrechen hasta que no se pueda
conseguir estos beneficios? La gran banca especuladora alimentada por el BCE
empezará a vender los bonos en el mercado secundario. Venderán tanto los que se
hayan guardado como los de otros inversores -lo que se conoce como hacer
cortos-. Como el BCE ha asegurado que no va a dejar caer los precios y, por lo
tanto, subir el tipo de interés de los bonos, tienen asegurada cualquier venta.
El BCE, ante la avalancha de ventas a la que ha prometido responder comprando,
tiene que inyectar todavía más liquidez que acaba en manos de la gran banca
especuladora que ahora está vendiendo bonos en avalancha. En este caso, los
cortos no son tan arriesgados puesto que el límite superior del precio de un
bono está en su valor nominal -no es lo mismo que hacer cortos sobre un valor
bursátil donde el precio máximo al que puede subir una acción no tiene límite y,
por lo tanto, las pérdidas pueden llegar a ser astronómicas-. Así que, la
posibilidad de pérdida para la banca especuladora es prácticamente nula.
Requiere de cierta habilidad, pero para estos expertos en la especulación
financiera es pan comido.
¿Y qué harán con los euros que reciben a
cambio de los bonos que se quitan de encima? Invertir en mercado de deuda de
nuevo, desde luego que no. Invertirán en el mercado de materias primas, donde
gracias a esta burbuja en el mercado de deuda, lleva dos años cayendo y está en
deflación. Con unos precios tan bajos en las materias primas, la única dirección
en la que puede ya moverse este mercado es hacia arriba. Así que, la gran banca
especuladora, gracias a la actividad compradora de bonos del BCE, vuelve a
ganar. Eso sí, en esta última fase, los precios de las materias primas se
dispararán para provocar inflación o, en el peor de los casos y teniendo en
cuenta la ingente cantidad de billetes inyectados por el BCE, hiperinflación.
Ahí el banco central no podrá seguir comprando bonos, dado que se verá obligado
a frenar la inflación galopante y finalmente perderá su batalla en contra de la
caída de los precios de los bonos y la consiguiente subida de sus tipos de
interés.
En definitiva, los Estados se verán forzados a pagar más por su
deuda con la posibilidad de que al final y pese a las acciones del BCE, terminen
quebrando. Y los ciudadanos se verán sumidos en una inflación galopante que los
dejará en la miseria, en un entorno de recortes presupuestarios de verdad -no
los que están aplicando ahora-. ¿Quién gana en todo este proceso? La gran banca
especuladora que el propio BCE ha alimentado siguiendo las tesis keynesianas y
krugmanitas. Habrán tenido tiempo de hacer caja antes de que suban los precios
al consumo de manera desorbitada. Son ellos los que habrán entrado en las
materias primas cuando más deprimidos están los precios. Son ellos los que
saldrán cuando los precios estén por las nubes amasando más de lo que ya tienen.
Estas son las consecuencias directas de las políticas monetarias
keynesianas que está practicando el BCE, la FED, el BoJ y todos en general. El
keynesianismo es la parte económica de una ciencia del exterminio mucho más
completa y compleja. Pero es lo que quiere la mayoría. Así que, duro y a la
cabeza
LA NATURALEZA DE ESTE BLOG , ES FORMAR UN FORO DE OPINION EN LA QUE TIENE CABIDA TODO AQUEL QUE PONGA ARGUMENTOS Y NO SE SALGA DEL TEMA PROPUESTO ..NO SE TRATA DE IR CONTRA NADA NI CONTRA NADIE Y SOLO ME MUEVE EL AFAN Y LA INQUIETUD DE AYUDAR O RESOLVER PROBLEMAS QUE TENEMOS EN NUESTRA VIDA DIARIA Y QUE CON VUESTRO APOYO PODEMOS APORTAR NUESTRO GRANITO DE COLABORACION
miércoles, 12 de junio de 2013
lunes, 20 de mayo de 2013
ME DA LA IMPRESION DE QUE NO HACEMOS LO QUE DEBEMOS
Hoy como otros tantos días me he despertado intentando buscar sentido y soluciones a la vida, de repente me ha venido a la cabeza la pregunta de si seré el único ser de la tierra que quiere un mundo sin guerra, ni hambre, sin vencidos, ni perdedores, me he preguntado si soy el único que piensa que robar está mal, y no porque sea un mandamiento, sino porque estoy quitando al prójimo lo que le pertenece. He empezado a ponerme triste pues creía que sería la única persona que no quiere pelearse con los demás por ideas políticas que no van a ningún sitio, y más triste aún porque pienso que tener una casa o piso, lo que llamamos vivienda, es un derecho del humano y no está bien jugar asi con las familias hasta desahuciarlas.
Casi lloro por ver las estadísticas de la corrupción en este país, me he sentido solo con mis ideas de despreciar a esta gentuza y ser gobernado solo por mi destino. Desesperación es lo siguiente que he sentido pues vuelvo a sentirme solo en el mundo cuando miro que todos los continentes están de malas maneras.
Cuando no podía más, cuando me he sentido avergonzado de ser humano, cuando me ha dado arcadas por ser de la especie suprema, he salido a la calle a preguntar ¿usted quiere paz?, ¿usted quiere ser libre?, ¿usted quiere un mundo mejor?.
Todas, absolutamente todas las personas que les he preguntado me han contestado que sí, algunas muy convencidas y otras con cara de utopía. He dejado de sentirme solo, veo que todas las personas a las que he preguntado con sus respuestas también quieren cambiar al mundo.
Preguntas que al primer impacto todos diríamos que sí, aunque las pensáramos detenidamente diríamos que sí otra vez, y cuanto más pensáramos en esas preguntas, más seguros estaríamos de decir que sí.
Ahora bien, si esta mañana he preguntado a casi cien personas, y todas han contestado que sí. Si siguiera, todas seguirían contestando que sí a las preguntas. La siguiente pregunta es, ¿por qué esto no cambia? Pues el hambre, la guerra y el odio estaban antes que la crisis.
La respuesta es sencilla, somos unos embusteros, porque no queremos que se acabe el hambre, queremos no pasarla nosotros, queremos que haya paz pero que este en nuestro barrio, queremos ser libres a costa de esclavizar a los demás, cuando hemos tenido una educación de calidad no la hemos utilizado correctamente, cuántos libros de texto se ha quedado anticuados por una mala enseñanza, hemos tenido una sanidad envidiable y ahora cuando nos la quitan empezamos a valorarla, cuántos medicamentos se han tirado a la basura por su mala gestión.
Antes de que la crisis asolara nuestro mundo todas estas desigualdades existían, los desahucios, el hambre, el paro juvenil, la precariedad laboral, pero es ahora cuando nos afecta a la mayoría cuando se forman grupos para defender nuestros “derechos”, pero como decía, esto ya estaba antes pero como no era nuestro problema, no hacíamos nada o por lo menos no se prestaba tanta atención. La conclusión es que si no nos toca, no hacemos nada, y si lo hacemos lo hacemos una vez al año, el resto seguimos tragando con lo que nos mandan, dictan y ordenan, protestamos con el puño en alto y el culo al aire, mientras nos paguen seremos obedientes y comprometidos con el sistema.
Cínicos y orgullosos damos la respuesta cordial, políticamente correcta, decimos que queremos un mundo más justo y mejor pero nunca diríamos que esa opinión se ciñe solo a nosotros, que eres tú quien no quiere pasar hambre, que eres tú quien quiere una educación de calidad, que eres tú quien no quiere morirse por los pasillos en busca de un trasplante.
Somos lo que somos y merecemos lo que tenemos por la mera cuestión de que debemos de aprender una lección, no es por hipotecarnos el futuro es por no saber manejarlo, nuestras manos son las que portan dicho futuro y cuando comprendamos la magnitud de nuestro error nos ira mejor a todos sin excepción.
Casi lloro por ver las estadísticas de la corrupción en este país, me he sentido solo con mis ideas de despreciar a esta gentuza y ser gobernado solo por mi destino. Desesperación es lo siguiente que he sentido pues vuelvo a sentirme solo en el mundo cuando miro que todos los continentes están de malas maneras.
Cuando no podía más, cuando me he sentido avergonzado de ser humano, cuando me ha dado arcadas por ser de la especie suprema, he salido a la calle a preguntar ¿usted quiere paz?, ¿usted quiere ser libre?, ¿usted quiere un mundo mejor?.
Todas, absolutamente todas las personas que les he preguntado me han contestado que sí, algunas muy convencidas y otras con cara de utopía. He dejado de sentirme solo, veo que todas las personas a las que he preguntado con sus respuestas también quieren cambiar al mundo.
Preguntas que al primer impacto todos diríamos que sí, aunque las pensáramos detenidamente diríamos que sí otra vez, y cuanto más pensáramos en esas preguntas, más seguros estaríamos de decir que sí.
Ahora bien, si esta mañana he preguntado a casi cien personas, y todas han contestado que sí. Si siguiera, todas seguirían contestando que sí a las preguntas. La siguiente pregunta es, ¿por qué esto no cambia? Pues el hambre, la guerra y el odio estaban antes que la crisis.
La respuesta es sencilla, somos unos embusteros, porque no queremos que se acabe el hambre, queremos no pasarla nosotros, queremos que haya paz pero que este en nuestro barrio, queremos ser libres a costa de esclavizar a los demás, cuando hemos tenido una educación de calidad no la hemos utilizado correctamente, cuántos libros de texto se ha quedado anticuados por una mala enseñanza, hemos tenido una sanidad envidiable y ahora cuando nos la quitan empezamos a valorarla, cuántos medicamentos se han tirado a la basura por su mala gestión.
Antes de que la crisis asolara nuestro mundo todas estas desigualdades existían, los desahucios, el hambre, el paro juvenil, la precariedad laboral, pero es ahora cuando nos afecta a la mayoría cuando se forman grupos para defender nuestros “derechos”, pero como decía, esto ya estaba antes pero como no era nuestro problema, no hacíamos nada o por lo menos no se prestaba tanta atención. La conclusión es que si no nos toca, no hacemos nada, y si lo hacemos lo hacemos una vez al año, el resto seguimos tragando con lo que nos mandan, dictan y ordenan, protestamos con el puño en alto y el culo al aire, mientras nos paguen seremos obedientes y comprometidos con el sistema.
Cínicos y orgullosos damos la respuesta cordial, políticamente correcta, decimos que queremos un mundo más justo y mejor pero nunca diríamos que esa opinión se ciñe solo a nosotros, que eres tú quien no quiere pasar hambre, que eres tú quien quiere una educación de calidad, que eres tú quien no quiere morirse por los pasillos en busca de un trasplante.
Somos lo que somos y merecemos lo que tenemos por la mera cuestión de que debemos de aprender una lección, no es por hipotecarnos el futuro es por no saber manejarlo, nuestras manos son las que portan dicho futuro y cuando comprendamos la magnitud de nuestro error nos ira mejor a todos sin excepción.
miércoles, 8 de mayo de 2013
ENTRE LO CELESTIAL Y LO TERRENAL ME HAGO UN LIO
El ser humano posee una tendencia natural a intentar comprender y explicar todo lo que le rodea. La ciencia es una actividad humana que analiza, empírica y objetivamente, el universo físico; la filosofía o la metafísica hacen lo propio con cuestiones de índole inmaterial como, por ejemplo, el pensamento. Estas disciplinas se han desarrollado históricamente en un continuo debate, una dialéctica constante, siendo el motor de la evolución y del progreso social alimentado por los progresos técnicos y teóricos de cada época.
En todas las civilizaciones ha habido filósofos y científicos que, cuestionado el status quo, han buscado, y conseguido, solucionar incógnitas, enigmas o dudas heredadas de quienes lo habían intentado sin éxito anteriormente. En toda civilización han surgido también personas que han aprovechado cuestiones no resueltas para ofrecer soluciones a sus conciudadanos. A falta de sostén científico o lógica filosófica, han basado sus soluciones en miedos, castigos, premios, temores, amenazas, condenas y absoluciones, sustentadas en el frágil y maleable cimiento de la palabra.
Aparecieron teólogos y religiones, dioses y demonios, inocentes y culpables, verdades dialécticas y verdades absolutas. En toda confesión hay una palabra de dios que amputa discusiones, dudas o disidencias y recorta la libertad de pensamiento, sagradas escrituras y divinas palabras al alcance de los elegidos, castas de sumos sacerdotes que se atribuyen la potestad interpretativa y tienen línea directa con sus dioses. En todas las civilizaciones el poder ha sido ejercido por reyes (o similares) que han dispuesto de militares para imponer su voluntad cuando la resistencia era mucha, de finanzas para comprar resistencias y de religiones para conducir resistencias. Toda religión renuncia nominalmente al poder terrenal y todas lo buscan en el nombre de sus respectivos dioses, verdaderos todos ellos.
La historia está salpicada por la viruela de la fe desde que Cromagnon y Neanderthal deccoraron sus cuevas. La religión, omnipresente en guerras y conquistas, en intrigas palaciegas, en gobiernos, en desgobiernos, en la salud, en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, ha jugado siempre las bazas precisas y calculadas para asegurar su presencia pública incluso a costa de la ciencia, la filosofía o la mismísima metafísica. Desde la Revolución francesa, las sociedades modernas han intentado separar lo público de lo privado, siendo la religión una práctica, más que privada, íntima.
En 2013, el gobierno de España, uniendo de nuevo la cruz y la espada, vuelve a realizar una cruzada para combtir al diablo en nombre de su dios verdadero, sus sagradas escrituras y sus divinas palabras. Los gobiernos talibanes o islamistas gobiernan en nombre de otros dioses, otras escrituras y otras palabras. Gallardón, Wert, Fernández Díaz y otros miembros del gobierno crean y apoyan leyes y reformas a la medida de la Conferencia Episcopal, la derecha mediática actúa como un coro de muyahidines y Rouco Varela, Carlos Amigo o Reig Pla predican como ayatolás integristas.
La Ley del aborto debe tener flecos científicos o, como mucho, filosóficos, debatibles, discutibles, pero jamás religiosos. El paro debe afrontarse con medidas políticas, empresariales y financieras, jamás con intenciones religiosas como las de Fátima Báñez o Ana Botella (San Isidro y la Virgen del Rocío). El telediario de RTVE debe ser un informativo, jamás un medio publicitario de la Iglesia Católica (Vídeo Telediario 21 horas – 7/5/2013 – Minuto 51).
España va de mal a peor, de una República democrática pasó a una dictadura militar, de ésta a una monarquía parlamentaria y ahora se dirige velozmente hacia una teocracia liberal. Se trata, ni más ni menos, del sino de su historia, de las herencias recibidas. Pongamos una vela a los dioses, los diablos llevan siglos quemándonos. La religión, en sí, es una práctica privada, ni buena, ni mala, ni regular, depende del uso que se haga de ella. No es lo mismo ser cristiano que católico
martes, 30 de abril de 2013
CARTA ABIERTA A ESA AGENCIA DE MOROSOS QUE ME RECLAMA UNA DEUDA MAS FALSA QUE UNA PESETA DE MADERA
Tengo el honor de comunicarle que no reconozco dicha deuda y que por lo tanto no voy a pagarla, así se conjuren contra mi persona los cuatro jinetes del Apocalipsis capitaneados por el propio John Wayne. Y es que mi autoestima y un acusado y bien es cierto que algo decimonónico sentido del deber y del honor me impiden hacerme cargo de una deuda que, como he dicho antes, no reconozco.
Como usted a buen seguro sabrá, el capitalismo es un sistema económico que ha cambiado mucho a lo largo de sus dos siglos de existencia real y dominante y varios de existencia que podemos llamar potencial y pujante. Y si bien algunos de los cambios han sido positivos y por lo general causados por el miedo pánico que sentía la clase propietaria a la acción política de la clase obrera, no es menos cierto que otros cambios que se han producido en el sistema capitalista han sido muy negativos.
En concreto, quiero pedirle -si no le sirve de molestia- que reflexione sobre lo terriblemente negativo que ha resultado el hecho de que muchas empresas se hayan convertido en corporaciones de carácter multinacional, para las que la prestación de un servicio no es otra cosa que un pretexto para la especulación financiera. La honestidad del burgués hecho a sí mismo, que con su esfuerzo y con el de sus explotados empleados ponía todo su empeño en la prestación de un servicio de calidad, en la comercialización de un producto inmejorable, porque en ello iba el nombre de su empresa, es decir, algo de sí mismo, su propio nombre, su propia fama, se ha esfumado. Las modernas corporaciones, como la que usted representa en su deshonesto intento de extorsionarme con sus amenazas tan universitarias como barriobajeras, se caracterizan por todo lo contrario: no están gestionadas por sus propietarios sino por oscuros hombres de negocios, que no piensan en otra cosa que en cumplir ciertos objetivos siempre financieros que les van a ayudar a abultar sus bonos anuales y sus comisiones por objetivos. Objetivos que nunca consisten en lograr la carta agradecida de un cliente satisfecho, sino en subir un par de décimas la cotización de las acciones. Los clientes, como usted bien sabe, no somos más que una molestia que hay que aguantar en todo este entramado, y por eso las corporaciones se dotan de unos servicios que llaman de atención al cliente, pero en realidad son servicios de mareo y regodeo de las víctimas. Las modernas corporaciones montan espectaculares campañas de marketing y publicidad sobre cómo colaboran con la conservación de la chinche autóctona del Estado de Bahía, en Brasil, pero no se preocupan de nosotros, los clientes, los usuarios, los consumidores que un día, inocentemente y con ilusión desbordada decidimos contratar sus servicios, salvo para exprimirnos hasta la última gota, siendo gente como usted los penúltimos eslabones en la cadena de la extorsión. Detrás de usted, ya sólo viene el borgoñón Sparafucile
Como usted a buen seguro sabrá, el capitalismo es un sistema económico que ha cambiado mucho a lo largo de sus dos siglos de existencia real y dominante y varios de existencia que podemos llamar potencial y pujante. Y si bien algunos de los cambios han sido positivos y por lo general causados por el miedo pánico que sentía la clase propietaria a la acción política de la clase obrera, no es menos cierto que otros cambios que se han producido en el sistema capitalista han sido muy negativos.
En concreto, quiero pedirle -si no le sirve de molestia- que reflexione sobre lo terriblemente negativo que ha resultado el hecho de que muchas empresas se hayan convertido en corporaciones de carácter multinacional, para las que la prestación de un servicio no es otra cosa que un pretexto para la especulación financiera. La honestidad del burgués hecho a sí mismo, que con su esfuerzo y con el de sus explotados empleados ponía todo su empeño en la prestación de un servicio de calidad, en la comercialización de un producto inmejorable, porque en ello iba el nombre de su empresa, es decir, algo de sí mismo, su propio nombre, su propia fama, se ha esfumado. Las modernas corporaciones, como la que usted representa en su deshonesto intento de extorsionarme con sus amenazas tan universitarias como barriobajeras, se caracterizan por todo lo contrario: no están gestionadas por sus propietarios sino por oscuros hombres de negocios, que no piensan en otra cosa que en cumplir ciertos objetivos siempre financieros que les van a ayudar a abultar sus bonos anuales y sus comisiones por objetivos. Objetivos que nunca consisten en lograr la carta agradecida de un cliente satisfecho, sino en subir un par de décimas la cotización de las acciones. Los clientes, como usted bien sabe, no somos más que una molestia que hay que aguantar en todo este entramado, y por eso las corporaciones se dotan de unos servicios que llaman de atención al cliente, pero en realidad son servicios de mareo y regodeo de las víctimas. Las modernas corporaciones montan espectaculares campañas de marketing y publicidad sobre cómo colaboran con la conservación de la chinche autóctona del Estado de Bahía, en Brasil, pero no se preocupan de nosotros, los clientes, los usuarios, los consumidores que un día, inocentemente y con ilusión desbordada decidimos contratar sus servicios, salvo para exprimirnos hasta la última gota, siendo gente como usted los penúltimos eslabones en la cadena de la extorsión. Detrás de usted, ya sólo viene el borgoñón Sparafucile
lunes, 1 de abril de 2013
LA DESIGUALDAD CADA VEZ ES MAS PATENTE ES ESTE MUNDO
“No hay dinero” Otra machacona y repetitiva máxima de los responsables del
fiasco financiero ¿Es eso cierto? Nada más lejos de la realidad. Hemos visto que
el dinero negado a los Estados y a las personas es entregado por billones – sin
reparos y sin control – a los bancos. Que los bancos, las grandes fortunas y
empresas – altamente subvencionadas con dinero público – han desviado 21
billones de dólares a los Paraísos Fiscales.
Que en el caso de España se defraudan 88.500 millones anuales; que el 23,3% de la economía española no se declara (244.000 millones); que las grandes fortunas tributan al 1% y han visto como desaparecían o se reducían los impuestos de Donaciones, Sucesiones o Patrimonio; que las grandes empresas defraudan vía paraísos fiscales miles de millones o, directamente, como Apple u otras no tributan.
En España, se han reducido los impuestos a las grandes empresas y a las clases altas – a las que corresponde la responsabilidad del 72% del fraude fiscal – e, incluso, se ha producido una amnistía fiscal para favorecerles y no perseguir estos delitos; mientras, se suben los impuestos, se bajan los salarios y se reducen los servicios públicos a los trabajadores.
Por tanto, el problema de España no es el exceso de gasto público, sino los paupérrimos ingresos del Estado – aunque seamos el 4º país europeo con los impuestos más altos – que se debe a que las élites económicas y empresariales españolas, prácticamente, no pagan impuestos.
España recauda el equivalente al 34% de su PIB, el promedio de la UE-15 alcanza el 44% y en Suecia llegan al 54%. Esto es un ejemplo palmario de la consecuente diferencia en el nivel de vida y los servicios públicos que nos separa.
Si España tuviera una política tributaria como la sueca – que persiguiera el fraude fiscal y los privilegios de una minoría multimillonaria – España ingresaría cerca de 200.000 millones de euros anuales más.
Esta reducción de ingresos del Estado tiene como objetivo que las mismas personas beneficiadas por reducciones de impuestos, cuando no, directamente, por favorecer el fraude fiscal, sean quienes, luego, financien al Estado mediante la compra de deuda pública por la que reciben onerosos intereses. No sólo no pagan impuestos, sino que reciben intereses…
La afirmación exculpatoria que algunos esgrimen: ‘Hemos vivido como ricos’, no parece consistente. Desde la llegada del euro la cesta de la compra ha subido más de un 50%, la vivienda se ha encarecido desde 1997 un 500% y los salarios medios reales han bajado desde 1994 más de un 10%.
La verdad es que nos han hecho creer que éramos ricos, han fomentado el endeudamiento para compensar que nos empobrecíamos rápidamente y teníamos que pedir prestamos para acceder a bienes básicos – es cierto, que algunos, a no tan básicos –. Empero, necesarios para el funcionamiento de esta ‘economía suicida’.
¿La gente no trabaja porque no quiere? No, es cierto. En 2008, había trabajo y teníamos prácticamente pleno empleo. No hay que confundir trabajo con explotación laboral. Trabajar 8 horas por 400 euros no es un trabajo y, además, no da ni para vivir.
Del mismo modo, hay que resaltar que a menores salarios, la población será más pobre, el país obtendrá menores ingresos, siendo a su vez más pobre y los beneficios repercutirán, únicamente, en una minoría.
Por ejemplo, de los jóvenes más del 50% se encuentra en paro y 3/4 partes de los que están trabajando lo hacen por menos del Salario Mínimo ¿Qué familia o persona puede vivir con estos recursos? Las personas que están de acuerdo con estos salarios de miseria deberían trabajar por ellos dando ejemplo y no moralina.
Ante los comentarios tan poco meditados que se realizan denigrando la situación de los parados podemos recordar la bendición que supone este estado con el aumento resultante de la ansiedad, la dependencia, el estrés, los sentimientos de humillación, la pobreza, la malnutrición, la muerte precoz, los suicidios, etc.
El trabajo no lo crean las reformas laborales. El trabajo se crea invirtiendo recursos económicos. Con la última reforma laboral, no sólo, no se ha creado empleo, sino que, se ha acelerado su destrucción. Los ERE pactados han crecido un 72%, los no pactados un 782% y las personas afectadas por ellos un 50%.
El objetivo de la Reforma Laboral no ha sido crear empleo, porque, ninguna reforma crea empleo, sino abaratar el despido, empeorar las condiciones laborales y acabar con los derechos laborales con la intención de crear una mano de obra barata, abundante, sumisa y desprotegida.
Crear empleo no tiene mayor dificultad que diseñar e implementar un plan de política económica e industrial a largo plazo que fomente el mercado interno – que crea más empleo y más riqueza que la exportación – y la calidad de los procesos y productos – nunca, esencialmente, la cantidad –. Esta política se debería realizar con una alta inversión pública que podría realizarse liberando recursos económicos ¿De dónde?
De los intereses de una deuda que es ‘ilegitima u odiosa’ – término acuñado por EEUU para deudas obtenidas mediante mecanismos de extorsión, corrupción y fraude –. Estos intereses ascenderán a 40.000 millones en 2013 – 10.000 millones más que este año – que suponen un enorme trasvase de riqueza a bancos y grandes fortunas.
Reestructurando y elevando el gasto público español deberíamos invertir 20 puntos más del PIB en gasto social, hasta igualar éste con nuestro nivel de riqueza. Supondrían alrededor de 66.000 millones más y podríamos crear hasta 5.000.000 de empleos de calidad dedicados al bienestar de las personas.
Creando empleo podríamos liberar el dinero destinado a las prestaciones de desempleo y subsidios – unos 30.000 millones – para otros usos y, elevando la tasa de empleo a niveles de países como los nórdicos – que tienen altos niveles gasto público y social – podríamos conseguir que más personas cotizarán a la seguridad social.
El Estado español está infrafinanciado en relación a sus recursos económicos, por eso no crea empleo: Si tuviéramos un sistema impositivo justo y distributivo lograríamos cerca de 200.000 millones más; si persiguiéramos el fraude fiscal obtendríamos otros 88.500 millones; y, si no se fuera permisivo con la economía sumergida otros 100.000 millones.
Por tanto, el problema no es que no haya dinero – como repiten interesadamente ocultando la verdad –, sino que lo posee una minoría que no invierte en la economía productiva sino que se dedica a la especulación financiera e inmobiliaria y, además, nos financia mediante la deuda pública con un dinero que ha defraudado al Estado.
Cuando se habla de productividad y competitividad se está hablando, realmente, de precariedad laboral, bajos salarios, jornadas laborales más largas, perdida de derechos laborales y sociales. Producir más, con menos personas, por menos dinero. En España, en los últimos años, de las ganancias en productividad sólo un 25% ha repercutido en los trabajadores.
Un país desarrollado nunca podrá competir con las condiciones de explotación y semiesclavitud que imponen las transnacionales europeas y norteamericanas en Asia o América.
Se dice que hay que trabajar más, pero no es cierto. Trabajar más para producir más hasta que hayamos esquilmado los recursos de planeta y éste sea un lugar inhabitable. Ese tipo de economía productivista y consumista, infantilizada y sin limites, es un sin sentido y un camino cierto al desastre.
Lo lógico sería vivir con moderación, trabajar menos horas, repartir el trabajo y que las ganancias alcanzadas en productividad – está ha crecido casi un 700% a largo de los últimos 110 años – debido a la inversión en tecnología con dinero público repercutiera en el bienestar y la calidad de vida de la mayoría de la población y no sólo en el enriquecimiento de una minoría que ha acaparado los bienes de todos.
Si hace más de 100 años se consiguió en los países más ricos mediante arduas luchas obreras un paso hacia la implantación de la jornada laboral de 8 horas – aunque los empresarios capitalistas hubieran deseado continuar con jornadas de 14 y 16 horas – ¿Cómo podemos seguir trabajando las mismas horas o tender a trabajar más con las ganancias en productividad que se han producido?
¿España tiene muchos empleados públicos? Los datos vuelven a desmentir a la propaganda: en España trabaja en los servicios públicos un 10% de la población, en la UE-15 un 15% y en Suecia casi un 25%.
Se está atacando el honor de los funcionarios públicos como una táctica para colonizar y privatizar las Administraciones Públicas por intereses privados que quieren colocar a sus redes clientelares y familiares. Son los salarios de estos sujetos enchufados y colocados a dedo, que superan en un 35% los salarios medios de los funcionarios lo que sale caro, realmente, muy caro.
Cuando se habla de la mayor rentabilidad de las empresas privatizadas olvidamos que es una rentabilidad obtenida a costa de los derechos laborales y sociales de trabajadores y usuarios que, únicamente, supone un trasvase de beneficios de todos los ciudadanos a una minoría.
Es el Estado – todos los ciudadanos – el que ha asumido los riesgos y los costes de la inversión de estas empresas e infraestructuras, siendo luego una minoría que no ha soportado ningún tipo de riesgo quien salga favorecida con la privatización de empresas rentables y saneadas a precio de saldo.
Las privatizaciones han favorecido la aparición de grandes monopolios privados con la consecuente situación de dependencia, subidas de precios, la destrucción del tejido productivo local, deslocalización de industrias, pérdida de ingresos públicos y el aumento del desempleo.
Por ejemplo, por cada empleo precario creado en una gran superficie se destruyen 5 empleos estables en el pequeño comercio. Además, el monopolio favorece los abusos de poder por parte de las grandes empresas como que del agricultor al consumidor los precios de los productos se eleven un 400%, pudiendo llegar, incluso, al 1.000%; o que más del 60% del beneficio del precio del productos se lo queden las grandes superficies.
En el caso de España podemos ver como con la privatizaciones estamos sufriendo los precios de la gasolina, del gas, de la electricidad – ha subido un 80% en los últimos 7 años y va a subir con la nueva reforma otro 25% – y de las telecomunicaciones – cuyas tarifas más que duplican la media europea – más costosos y los servicios de peor calidad de Europa.
¿Los empleados públicos son poco productivos? ¿Solo la iniciativa privada fomenta el crecimiento? España tiene más empresarios y autónomos – un 10,64 de la población – que el promedio europeo, un 9,78%. En países más competitivos y eficientes que España el número de empleados públicos dobla y triplica al de empresarios: Dinamarca, 26%; Finlandia, 19% o Suecia un 25%.
Aun tomando los eslóganes neoliberales como ‘El excesivo gasto público y social lastra la competitividad y el crecimiento’, el caso de los países del norte de Europa es paradigmático. Por ejemplo, Suecia tiene un gasto público cercano al 53%, Dinamarca al 58% o Francia 57%. En cambio, España no llega al 44%.
El Gasto Público es esencial en las economías más desarrolladas. De él, depende la inversión en educación, sanidad, telecomunicaciones, energía, creación de empleo, ciencia, I +D, infraestructuras, etc. Que de otra forma serían imposibles.
Además, del gasto público dependen el 50% de los empleos creados en el mundo. Cada empleo creado en el sector público posibilita – por el efecto multiplicador del gasto público – la creación de 2 empleos en el sector privado.
¿El gasto social en España es excesivo? En comparación con el resto de países de nuestro entorno es notablemente inferior: España, 21%; UE-15, 27% y Suecia un 30%.
España gasta 5.526 euros por persona en la protección social y la calidad de vida de sus habitantes. Esto es 1.938 euros menos que el promedio de países de la UE-15 y 3.500 euros menos que Suecia. No es por menos que pensar que España tiene abandonada y desatendida a su población
Algunos podrían argumentar que tenemos un menor gasto social porque somos menos ricos, pero, no es así. España tiene un PIB per cápita que alcanza el 93% del promedio de la UE-15, sin embargo, su gasto social no llega al 74% del promedio de la UE-15. Si gastáramos esos 21 puntos más, alrededor de 66.000 millones podríamos crear 5.000.000 de empleos.
El gasto sanitario público español no es tampoco excesivo, un 5,7% del PIB, se encuentra por debajo de la media europea, 7,8%. Y, muy por debajo del gasto sanitario del sistema privado estadounidense – que se quiere implantar en nuestro país – que, prácticamente, dobla nuestro gasto con unos niveles de eficiencia y salud muy bajos.
El gasto público en educación, también, se encuentra por debajo de la UE-15. En España invertimos un 4,3% del PIB y en la media europea un 5,1%; en Suecia un 6,8%. Madrid invierte solo un 2,5%.
Decimos inversión porque por cada euro invertido en educación España recibe un beneficio de 2 euros y para el conjunto de la OCDE este beneficio se eleva a 4 euros.
En España, prácticamente, se han duplicado las tasas universitarias siguiendo el camino de Reino Unido – colocando a la universidad española entre las más caras de Europa – con la falacia de que la educación es un gasto y no una inversión. La intención es favorecer el negocio bancario con los créditos a los estudiantes: más deuda.
Sin embargo, en otros países europeos como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, República Checa, Austria, Grecia, Chipre, Escocia, Alemania y Francia; los estudios son gratuitos o tiene un amplio acceso a las becas de estudio y manutención.
Es importante destacar la relación entre gasto social y exclusión social, entre exclusión social y fracaso escolar. Por ejemplo, en España el porcentaje de las familias en riesgo de exclusión social supera el 30% y el fracaso escolar igual. En Suecia, el fracaso escolar afecta al 7% de los alumnos y la pobreza al 10% de las familias.
El abandono a nuestros mayores y a las personas dependientes es igualmente flagrante. En España, sólo un 2% de este colectivo tiene atención domiciliaria. En Europa, la media es del 18% y en Suecia el 23% de estas personas.
Asimismo, la mayoría de las residencias de ancianos son privadas encauzadas al beneficio monetario – con la consiguiente merma en la calidad asistencial – y con un coste muy elevado – prohibitivo – para personas con una pensión que ronda los 600-700 euros.
Otro argumento que cae por su propio peso es el excesivo gasto en pensiones que en España se encuentra en el 7,9% del PIB, mientras en la media de la UE-15 alcanza el 9,5%. Esto se debe a la baja cuantía de las pensiones españolas que mantienen en la pobreza a un 25% de los ancianos españoles. Más del doble de la media europea. La importancia de las pensiones es vital, sin ellas un 68% de nuestros ancianos sería pobre
Que en el caso de España se defraudan 88.500 millones anuales; que el 23,3% de la economía española no se declara (244.000 millones); que las grandes fortunas tributan al 1% y han visto como desaparecían o se reducían los impuestos de Donaciones, Sucesiones o Patrimonio; que las grandes empresas defraudan vía paraísos fiscales miles de millones o, directamente, como Apple u otras no tributan.
En España, se han reducido los impuestos a las grandes empresas y a las clases altas – a las que corresponde la responsabilidad del 72% del fraude fiscal – e, incluso, se ha producido una amnistía fiscal para favorecerles y no perseguir estos delitos; mientras, se suben los impuestos, se bajan los salarios y se reducen los servicios públicos a los trabajadores.
Por tanto, el problema de España no es el exceso de gasto público, sino los paupérrimos ingresos del Estado – aunque seamos el 4º país europeo con los impuestos más altos – que se debe a que las élites económicas y empresariales españolas, prácticamente, no pagan impuestos.
España recauda el equivalente al 34% de su PIB, el promedio de la UE-15 alcanza el 44% y en Suecia llegan al 54%. Esto es un ejemplo palmario de la consecuente diferencia en el nivel de vida y los servicios públicos que nos separa.
Si España tuviera una política tributaria como la sueca – que persiguiera el fraude fiscal y los privilegios de una minoría multimillonaria – España ingresaría cerca de 200.000 millones de euros anuales más.
Esta reducción de ingresos del Estado tiene como objetivo que las mismas personas beneficiadas por reducciones de impuestos, cuando no, directamente, por favorecer el fraude fiscal, sean quienes, luego, financien al Estado mediante la compra de deuda pública por la que reciben onerosos intereses. No sólo no pagan impuestos, sino que reciben intereses…
La afirmación exculpatoria que algunos esgrimen: ‘Hemos vivido como ricos’, no parece consistente. Desde la llegada del euro la cesta de la compra ha subido más de un 50%, la vivienda se ha encarecido desde 1997 un 500% y los salarios medios reales han bajado desde 1994 más de un 10%.
La verdad es que nos han hecho creer que éramos ricos, han fomentado el endeudamiento para compensar que nos empobrecíamos rápidamente y teníamos que pedir prestamos para acceder a bienes básicos – es cierto, que algunos, a no tan básicos –. Empero, necesarios para el funcionamiento de esta ‘economía suicida’.
¿La gente no trabaja porque no quiere? No, es cierto. En 2008, había trabajo y teníamos prácticamente pleno empleo. No hay que confundir trabajo con explotación laboral. Trabajar 8 horas por 400 euros no es un trabajo y, además, no da ni para vivir.
Del mismo modo, hay que resaltar que a menores salarios, la población será más pobre, el país obtendrá menores ingresos, siendo a su vez más pobre y los beneficios repercutirán, únicamente, en una minoría.
Por ejemplo, de los jóvenes más del 50% se encuentra en paro y 3/4 partes de los que están trabajando lo hacen por menos del Salario Mínimo ¿Qué familia o persona puede vivir con estos recursos? Las personas que están de acuerdo con estos salarios de miseria deberían trabajar por ellos dando ejemplo y no moralina.
Ante los comentarios tan poco meditados que se realizan denigrando la situación de los parados podemos recordar la bendición que supone este estado con el aumento resultante de la ansiedad, la dependencia, el estrés, los sentimientos de humillación, la pobreza, la malnutrición, la muerte precoz, los suicidios, etc.
El trabajo no lo crean las reformas laborales. El trabajo se crea invirtiendo recursos económicos. Con la última reforma laboral, no sólo, no se ha creado empleo, sino que, se ha acelerado su destrucción. Los ERE pactados han crecido un 72%, los no pactados un 782% y las personas afectadas por ellos un 50%.
El objetivo de la Reforma Laboral no ha sido crear empleo, porque, ninguna reforma crea empleo, sino abaratar el despido, empeorar las condiciones laborales y acabar con los derechos laborales con la intención de crear una mano de obra barata, abundante, sumisa y desprotegida.
Crear empleo no tiene mayor dificultad que diseñar e implementar un plan de política económica e industrial a largo plazo que fomente el mercado interno – que crea más empleo y más riqueza que la exportación – y la calidad de los procesos y productos – nunca, esencialmente, la cantidad –. Esta política se debería realizar con una alta inversión pública que podría realizarse liberando recursos económicos ¿De dónde?
De los intereses de una deuda que es ‘ilegitima u odiosa’ – término acuñado por EEUU para deudas obtenidas mediante mecanismos de extorsión, corrupción y fraude –. Estos intereses ascenderán a 40.000 millones en 2013 – 10.000 millones más que este año – que suponen un enorme trasvase de riqueza a bancos y grandes fortunas.
Reestructurando y elevando el gasto público español deberíamos invertir 20 puntos más del PIB en gasto social, hasta igualar éste con nuestro nivel de riqueza. Supondrían alrededor de 66.000 millones más y podríamos crear hasta 5.000.000 de empleos de calidad dedicados al bienestar de las personas.
Creando empleo podríamos liberar el dinero destinado a las prestaciones de desempleo y subsidios – unos 30.000 millones – para otros usos y, elevando la tasa de empleo a niveles de países como los nórdicos – que tienen altos niveles gasto público y social – podríamos conseguir que más personas cotizarán a la seguridad social.
El Estado español está infrafinanciado en relación a sus recursos económicos, por eso no crea empleo: Si tuviéramos un sistema impositivo justo y distributivo lograríamos cerca de 200.000 millones más; si persiguiéramos el fraude fiscal obtendríamos otros 88.500 millones; y, si no se fuera permisivo con la economía sumergida otros 100.000 millones.
Por tanto, el problema no es que no haya dinero – como repiten interesadamente ocultando la verdad –, sino que lo posee una minoría que no invierte en la economía productiva sino que se dedica a la especulación financiera e inmobiliaria y, además, nos financia mediante la deuda pública con un dinero que ha defraudado al Estado.
Cuando se habla de productividad y competitividad se está hablando, realmente, de precariedad laboral, bajos salarios, jornadas laborales más largas, perdida de derechos laborales y sociales. Producir más, con menos personas, por menos dinero. En España, en los últimos años, de las ganancias en productividad sólo un 25% ha repercutido en los trabajadores.
Un país desarrollado nunca podrá competir con las condiciones de explotación y semiesclavitud que imponen las transnacionales europeas y norteamericanas en Asia o América.
Se dice que hay que trabajar más, pero no es cierto. Trabajar más para producir más hasta que hayamos esquilmado los recursos de planeta y éste sea un lugar inhabitable. Ese tipo de economía productivista y consumista, infantilizada y sin limites, es un sin sentido y un camino cierto al desastre.
Lo lógico sería vivir con moderación, trabajar menos horas, repartir el trabajo y que las ganancias alcanzadas en productividad – está ha crecido casi un 700% a largo de los últimos 110 años – debido a la inversión en tecnología con dinero público repercutiera en el bienestar y la calidad de vida de la mayoría de la población y no sólo en el enriquecimiento de una minoría que ha acaparado los bienes de todos.
Si hace más de 100 años se consiguió en los países más ricos mediante arduas luchas obreras un paso hacia la implantación de la jornada laboral de 8 horas – aunque los empresarios capitalistas hubieran deseado continuar con jornadas de 14 y 16 horas – ¿Cómo podemos seguir trabajando las mismas horas o tender a trabajar más con las ganancias en productividad que se han producido?
¿España tiene muchos empleados públicos? Los datos vuelven a desmentir a la propaganda: en España trabaja en los servicios públicos un 10% de la población, en la UE-15 un 15% y en Suecia casi un 25%.
Se está atacando el honor de los funcionarios públicos como una táctica para colonizar y privatizar las Administraciones Públicas por intereses privados que quieren colocar a sus redes clientelares y familiares. Son los salarios de estos sujetos enchufados y colocados a dedo, que superan en un 35% los salarios medios de los funcionarios lo que sale caro, realmente, muy caro.
Cuando se habla de la mayor rentabilidad de las empresas privatizadas olvidamos que es una rentabilidad obtenida a costa de los derechos laborales y sociales de trabajadores y usuarios que, únicamente, supone un trasvase de beneficios de todos los ciudadanos a una minoría.
Es el Estado – todos los ciudadanos – el que ha asumido los riesgos y los costes de la inversión de estas empresas e infraestructuras, siendo luego una minoría que no ha soportado ningún tipo de riesgo quien salga favorecida con la privatización de empresas rentables y saneadas a precio de saldo.
Las privatizaciones han favorecido la aparición de grandes monopolios privados con la consecuente situación de dependencia, subidas de precios, la destrucción del tejido productivo local, deslocalización de industrias, pérdida de ingresos públicos y el aumento del desempleo.
Por ejemplo, por cada empleo precario creado en una gran superficie se destruyen 5 empleos estables en el pequeño comercio. Además, el monopolio favorece los abusos de poder por parte de las grandes empresas como que del agricultor al consumidor los precios de los productos se eleven un 400%, pudiendo llegar, incluso, al 1.000%; o que más del 60% del beneficio del precio del productos se lo queden las grandes superficies.
En el caso de España podemos ver como con la privatizaciones estamos sufriendo los precios de la gasolina, del gas, de la electricidad – ha subido un 80% en los últimos 7 años y va a subir con la nueva reforma otro 25% – y de las telecomunicaciones – cuyas tarifas más que duplican la media europea – más costosos y los servicios de peor calidad de Europa.
¿Los empleados públicos son poco productivos? ¿Solo la iniciativa privada fomenta el crecimiento? España tiene más empresarios y autónomos – un 10,64 de la población – que el promedio europeo, un 9,78%. En países más competitivos y eficientes que España el número de empleados públicos dobla y triplica al de empresarios: Dinamarca, 26%; Finlandia, 19% o Suecia un 25%.
Aun tomando los eslóganes neoliberales como ‘El excesivo gasto público y social lastra la competitividad y el crecimiento’, el caso de los países del norte de Europa es paradigmático. Por ejemplo, Suecia tiene un gasto público cercano al 53%, Dinamarca al 58% o Francia 57%. En cambio, España no llega al 44%.
El Gasto Público es esencial en las economías más desarrolladas. De él, depende la inversión en educación, sanidad, telecomunicaciones, energía, creación de empleo, ciencia, I +D, infraestructuras, etc. Que de otra forma serían imposibles.
Además, del gasto público dependen el 50% de los empleos creados en el mundo. Cada empleo creado en el sector público posibilita – por el efecto multiplicador del gasto público – la creación de 2 empleos en el sector privado.
¿El gasto social en España es excesivo? En comparación con el resto de países de nuestro entorno es notablemente inferior: España, 21%; UE-15, 27% y Suecia un 30%.
España gasta 5.526 euros por persona en la protección social y la calidad de vida de sus habitantes. Esto es 1.938 euros menos que el promedio de países de la UE-15 y 3.500 euros menos que Suecia. No es por menos que pensar que España tiene abandonada y desatendida a su población
Algunos podrían argumentar que tenemos un menor gasto social porque somos menos ricos, pero, no es así. España tiene un PIB per cápita que alcanza el 93% del promedio de la UE-15, sin embargo, su gasto social no llega al 74% del promedio de la UE-15. Si gastáramos esos 21 puntos más, alrededor de 66.000 millones podríamos crear 5.000.000 de empleos.
El gasto sanitario público español no es tampoco excesivo, un 5,7% del PIB, se encuentra por debajo de la media europea, 7,8%. Y, muy por debajo del gasto sanitario del sistema privado estadounidense – que se quiere implantar en nuestro país – que, prácticamente, dobla nuestro gasto con unos niveles de eficiencia y salud muy bajos.
El gasto público en educación, también, se encuentra por debajo de la UE-15. En España invertimos un 4,3% del PIB y en la media europea un 5,1%; en Suecia un 6,8%. Madrid invierte solo un 2,5%.
Decimos inversión porque por cada euro invertido en educación España recibe un beneficio de 2 euros y para el conjunto de la OCDE este beneficio se eleva a 4 euros.
En España, prácticamente, se han duplicado las tasas universitarias siguiendo el camino de Reino Unido – colocando a la universidad española entre las más caras de Europa – con la falacia de que la educación es un gasto y no una inversión. La intención es favorecer el negocio bancario con los créditos a los estudiantes: más deuda.
Sin embargo, en otros países europeos como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, República Checa, Austria, Grecia, Chipre, Escocia, Alemania y Francia; los estudios son gratuitos o tiene un amplio acceso a las becas de estudio y manutención.
Es importante destacar la relación entre gasto social y exclusión social, entre exclusión social y fracaso escolar. Por ejemplo, en España el porcentaje de las familias en riesgo de exclusión social supera el 30% y el fracaso escolar igual. En Suecia, el fracaso escolar afecta al 7% de los alumnos y la pobreza al 10% de las familias.
El abandono a nuestros mayores y a las personas dependientes es igualmente flagrante. En España, sólo un 2% de este colectivo tiene atención domiciliaria. En Europa, la media es del 18% y en Suecia el 23% de estas personas.
Asimismo, la mayoría de las residencias de ancianos son privadas encauzadas al beneficio monetario – con la consiguiente merma en la calidad asistencial – y con un coste muy elevado – prohibitivo – para personas con una pensión que ronda los 600-700 euros.
Otro argumento que cae por su propio peso es el excesivo gasto en pensiones que en España se encuentra en el 7,9% del PIB, mientras en la media de la UE-15 alcanza el 9,5%. Esto se debe a la baja cuantía de las pensiones españolas que mantienen en la pobreza a un 25% de los ancianos españoles. Más del doble de la media europea. La importancia de las pensiones es vital, sin ellas un 68% de nuestros ancianos sería pobre
jueves, 7 de marzo de 2013
LOS PERIODICOS , TAN IMPARCIALES COMO SIEMPRE QUE HAS DE LEER 20 PARA LOGRAR ADIVINAR LA REALIDAD
Me rondaban ideas en la cabeza sobre qué hacer la primera entrada de verdad en
esto y me decantado por culpa de una noticia que he escuchado en la radio, el
dato del paro vergonzoso y alarmante mas de 5 millones de parados a la misma vez
también he escuchado que uno de los millonarios con mas fortuna del mundo es
español (a mi me parece curioso y enigmático).
Bien resulta que he observado que según el medio de comunicación el titular de la noticia y el contenido puede variar en función según que ideología se afine su director, hasta tal punto de manipular la propia noticia, lo del titular es hasta comprensible, pero manipular la noticia para adoctrinar a sus lectores es deleznable y tristísimo, quien va a comprar el periódico -o bien ahora poca gente lo compra, directamente lo ve en Internet- lo hace según la ideología del periódico (en función de lo que quiere leer.....), ¿ no sería mejor y mas completo conocer la noticia tal cual es, sin forofismo, y sin fanatismo ideológico?, ¿qué pretenden los que publican y alteran la noticia?, hacer propaganda sobre sus intereses, esto es así dicho de forma fácil contribuir a sus intereses a lo que les interesa sin importar el rigor de la información.
Simplemente por curiosidad e visitado muchas páginas de periódicos y me e tropezado de lleno con los titulares, unos destacan el dato del paro como forma de protesta (me parece correcto), mientras que otros lo destacan como un mal menor, o disfrazado porque acto seguido ponen que este dato se verá reducido, a lo que me pregunto yo, ¿ en qué se basan?, ¿algún estudio?, no lo saben ni ellos....
También lo maquillan con las excusas ya repetitivas de la herencias recibidas y anteriores gobiernos que lógicamente también tienen culpa, (nunca le echan la culpa al sistema económico al uso, ni a la forma de la organización del estado, pero esto es otro debate), es lo de siempre, la típica riña del "y tú mas", echándose los muertos a las costillas como si esto fuera una guerra o algo así acaparando la atención y desviando la atención de lo que realmente importa, un espectáculo circense.
Echo de menos tan solo un periódico o medio informativo que sea imparcial, imparcialidad en los medios españoles parece que es algo utópico es decir, algo prácticamente imposible de lograr, de todas formas me niego a pensar que eso sea imposible de conseguir, no digo que los periodistas no expongan su opinión o la editorial (ya lo hacen en los blogs y columnas de opinión) digo que la noticia la cuenten tal y como se a producido y conocido sin que se modifique su contenido a lo sectario y así dejar al público PENSAR POR SÍ MISMO sin estar influenciado por el medio que elija, elaborar su opinión sobre lo acontecido libremente sin dogmas ni artimañas de estas . ¿Tan difícil es de conseguir esto?.
Mención especial se merece la prensa deportiva, que maneja información a su antojo y la declina como le da la gana, tampoco soy partidario de esto, pero no lo considero tan importante porque al fin y al cabo es deporte y no nos afecta notablemente, con lo que lo pueden maquillar y lo hacen como les da la gana y si es mintiendo mejor, dando por hecho algo que es falso. Lo de dar por hecho algo falso también lo hace la prensa general con tal de vender y publicidad y es algo espantoso....
En este país esto está a la orden del día, fuera no conozco mucho la situación pero me da la sensación que es mas o menos parecido, algún matiz distinto habrá y estoy seguro de que aquí en España, el primer medio de comunicación que ejerza la mencionada imparcialidad gozará de buenos resultados en los estudios del E.G.M. no me cabe duda.
Bien resulta que he observado que según el medio de comunicación el titular de la noticia y el contenido puede variar en función según que ideología se afine su director, hasta tal punto de manipular la propia noticia, lo del titular es hasta comprensible, pero manipular la noticia para adoctrinar a sus lectores es deleznable y tristísimo, quien va a comprar el periódico -o bien ahora poca gente lo compra, directamente lo ve en Internet- lo hace según la ideología del periódico (en función de lo que quiere leer.....), ¿ no sería mejor y mas completo conocer la noticia tal cual es, sin forofismo, y sin fanatismo ideológico?, ¿qué pretenden los que publican y alteran la noticia?, hacer propaganda sobre sus intereses, esto es así dicho de forma fácil contribuir a sus intereses a lo que les interesa sin importar el rigor de la información.
Simplemente por curiosidad e visitado muchas páginas de periódicos y me e tropezado de lleno con los titulares, unos destacan el dato del paro como forma de protesta (me parece correcto), mientras que otros lo destacan como un mal menor, o disfrazado porque acto seguido ponen que este dato se verá reducido, a lo que me pregunto yo, ¿ en qué se basan?, ¿algún estudio?, no lo saben ni ellos....
También lo maquillan con las excusas ya repetitivas de la herencias recibidas y anteriores gobiernos que lógicamente también tienen culpa, (nunca le echan la culpa al sistema económico al uso, ni a la forma de la organización del estado, pero esto es otro debate), es lo de siempre, la típica riña del "y tú mas", echándose los muertos a las costillas como si esto fuera una guerra o algo así acaparando la atención y desviando la atención de lo que realmente importa, un espectáculo circense.
Echo de menos tan solo un periódico o medio informativo que sea imparcial, imparcialidad en los medios españoles parece que es algo utópico es decir, algo prácticamente imposible de lograr, de todas formas me niego a pensar que eso sea imposible de conseguir, no digo que los periodistas no expongan su opinión o la editorial (ya lo hacen en los blogs y columnas de opinión) digo que la noticia la cuenten tal y como se a producido y conocido sin que se modifique su contenido a lo sectario y así dejar al público PENSAR POR SÍ MISMO sin estar influenciado por el medio que elija, elaborar su opinión sobre lo acontecido libremente sin dogmas ni artimañas de estas . ¿Tan difícil es de conseguir esto?.
Mención especial se merece la prensa deportiva, que maneja información a su antojo y la declina como le da la gana, tampoco soy partidario de esto, pero no lo considero tan importante porque al fin y al cabo es deporte y no nos afecta notablemente, con lo que lo pueden maquillar y lo hacen como les da la gana y si es mintiendo mejor, dando por hecho algo que es falso. Lo de dar por hecho algo falso también lo hace la prensa general con tal de vender y publicidad y es algo espantoso....
En este país esto está a la orden del día, fuera no conozco mucho la situación pero me da la sensación que es mas o menos parecido, algún matiz distinto habrá y estoy seguro de que aquí en España, el primer medio de comunicación que ejerza la mencionada imparcialidad gozará de buenos resultados en los estudios del E.G.M. no me cabe duda.
miércoles, 13 de febrero de 2013
QUIEN ESTE LIBRE DE PECADO , QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA
Andan Rubalcaba y sus alimañas al acecho de la presa. Salivan al olfatear la sangre, pues piensan que ésta anticipa su retorno al poder, ya sea por lo civil o por lo criminal –la especialidad de la casa-. A pesar de lo cual, no entiendo qué tiene que oponer Rubalcaba a Rajoy. A los hechos me remito:
¿Qué el PP está corrompido? Por supuesto, casi tanto como el PSOE; ¿Que el PP ha engañado a los españoles? Desde luego, pero ¿cuándo, a lo largo de su dilatada e infame historia, el PSOE les ha dicho la verdad? Nunca. Es un hecho que la pasividad de Rajoy ante el circo montado por los payasos independentistas resulta lamentable. Sin embargo, ¿no fueron los dirigentes del PSOE quienes les diseñaron la pista de despegue? Y qué decir de Bolinaga? Con la excarcelación del abominable terrorista, el PP no hace sino secundar la inveterada tradición socialista de insultar los derechos y la dignidad de las víctimas, premiando a sus verdugos.
Lo cierto es que Rubalcaba nada puede reprochar a un PP que ha demostrado ser su alumno más aventajado, si bien persiste alguna diferencia: por el momento, el PP no ha matado en nombre del Estado, tampoco se ha inventado ERE alguno para enriquecimiento propio; y que sepamos, Rajoy todavía no ha advertido a los terroristas de la llegada de la policía. Por cierto, ¿qué ha pasado con el caso Faisán? Desde que el PP llegó al gobierno, la policía no ha avanzado. ¿Una casualidad? ¿O acaso el PP haya decidido mirar para otro lado, protegiendo así los intereses de Rubalcaba y del PSOE? No sería la primera vez. En el pecado y en la estupidez lleva el PP su penitencia.
El PSOE y PP están enfangados hasta el cuello. Pero no son los únicos. De hecho, no hay ni un solo partido en España –ni uno solo- que habiendo tocado poder, no se haya visto salpicado por la corrupción. La solución, por tanto, no reside en sustituir a un partido por otro. Particularmente, siempre me procurarán más confianza las personas que los partidos. Sin embargo, no son éstos la causa de la corrupción del sistema, sino su consecuencia. Si la fruta está corrompida es porque el árbol que les dio vida y crecimiento, se halla corrompido desde la raíz.
¿Cómo dotar de pureza a un sistema que se pasa por el arco del triunfo la separación de poderes; donde los partidos designan a los jueces que le juzgarán, y en la hipótesis de resultar condenados, eludirán la pena vía indulto; donde el tratamiento de la ley difiere en función del territorio de residencia o de los apellidos que porta; donde la oligarquía dominante disfruta de privilegios sin fin, mientras aplica sacrificios de naturaleza confiscatoria a sus gobernados; donde las listas, cerradas y bloqueadas, imposibilitan una clase política de calidad que, en lugar de rendir cuentas al partido, lo haga ante el ciudadano que le vota; un régimen, en suma, que, en lugar de atajar y controlar la corrupción, la anima y le da cobijo?
Así es el Régimen que ahora agoniza: genéticamente corrupto, endogámico e inicuo. ¿De verdad piensan que defenderemos este sistema cuyo principal fundamento estriba en mantener los privilegios de unos cuantos aprovechados a costa de los sacrificios de la mayoría? Que lo hagan ellos. Por nuestra parte, cuando se vayan, no podremos evitar derramar nuestras lágrimas. De felicidad
¿Qué el PP está corrompido? Por supuesto, casi tanto como el PSOE; ¿Que el PP ha engañado a los españoles? Desde luego, pero ¿cuándo, a lo largo de su dilatada e infame historia, el PSOE les ha dicho la verdad? Nunca. Es un hecho que la pasividad de Rajoy ante el circo montado por los payasos independentistas resulta lamentable. Sin embargo, ¿no fueron los dirigentes del PSOE quienes les diseñaron la pista de despegue? Y qué decir de Bolinaga? Con la excarcelación del abominable terrorista, el PP no hace sino secundar la inveterada tradición socialista de insultar los derechos y la dignidad de las víctimas, premiando a sus verdugos.
Lo cierto es que Rubalcaba nada puede reprochar a un PP que ha demostrado ser su alumno más aventajado, si bien persiste alguna diferencia: por el momento, el PP no ha matado en nombre del Estado, tampoco se ha inventado ERE alguno para enriquecimiento propio; y que sepamos, Rajoy todavía no ha advertido a los terroristas de la llegada de la policía. Por cierto, ¿qué ha pasado con el caso Faisán? Desde que el PP llegó al gobierno, la policía no ha avanzado. ¿Una casualidad? ¿O acaso el PP haya decidido mirar para otro lado, protegiendo así los intereses de Rubalcaba y del PSOE? No sería la primera vez. En el pecado y en la estupidez lleva el PP su penitencia.
El PSOE y PP están enfangados hasta el cuello. Pero no son los únicos. De hecho, no hay ni un solo partido en España –ni uno solo- que habiendo tocado poder, no se haya visto salpicado por la corrupción. La solución, por tanto, no reside en sustituir a un partido por otro. Particularmente, siempre me procurarán más confianza las personas que los partidos. Sin embargo, no son éstos la causa de la corrupción del sistema, sino su consecuencia. Si la fruta está corrompida es porque el árbol que les dio vida y crecimiento, se halla corrompido desde la raíz.
¿Cómo dotar de pureza a un sistema que se pasa por el arco del triunfo la separación de poderes; donde los partidos designan a los jueces que le juzgarán, y en la hipótesis de resultar condenados, eludirán la pena vía indulto; donde el tratamiento de la ley difiere en función del territorio de residencia o de los apellidos que porta; donde la oligarquía dominante disfruta de privilegios sin fin, mientras aplica sacrificios de naturaleza confiscatoria a sus gobernados; donde las listas, cerradas y bloqueadas, imposibilitan una clase política de calidad que, en lugar de rendir cuentas al partido, lo haga ante el ciudadano que le vota; un régimen, en suma, que, en lugar de atajar y controlar la corrupción, la anima y le da cobijo?
Así es el Régimen que ahora agoniza: genéticamente corrupto, endogámico e inicuo. ¿De verdad piensan que defenderemos este sistema cuyo principal fundamento estriba en mantener los privilegios de unos cuantos aprovechados a costa de los sacrificios de la mayoría? Que lo hagan ellos. Por nuestra parte, cuando se vayan, no podremos evitar derramar nuestras lágrimas. De felicidad
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