domingo, 8 de abril de 2012

NADIE ESTA PREPARADO PARA MORIR , PERO AUN ASI , APRENDEMOS POCO A POCO

Cuando somos jovenes nuestra escala de valores es muy simple , pero cuando envejecemos , parece que nuestra sabiduria se potencia y descubrimos habilidades que hasta ahora habian pasado desapercibidas..
Con respecto a la vejez hay una idea ambivalente. Podríamos considerarla desde el punto de vista social y cultural, donde en una sociedad productiva, “empeñada en la rentabilidad y entronización de los más eficientes y competitivos”, ha hecho de la juventud, y los valores comúnmente asociados a ella, el modelo de vida que cabe ensalzar e imitar, con independencia de la edad que se tenga. Creo que hay, por tanto, cierta tendencia, no siempre manifiesta y explícita, a ocultar lo que se supone contrario a la juventud, no sólo en el aspecto físico y exterior, sino en comportamientos, actividades, intereses vitales, etc…
Paradójicamente, estas mismas sociedades desarrolladas y productivas están sufriendo un progresivo envejecimiento de su población por los bajos índices de natalidad y mortalidad. Una sociedad envejecida que mantiene como valor cultural la juventud nos lleva a asistir a espectáculos no muy gratificantes y artificiales desde mi punto de vista. Sólo hay que pasarse por Benidorm en temporada baja para ver a gente con 67 años haciendo las mismas cosas que hacía con 22. Algo me chirría cuando les veo en esas salas de baile moverse al compás de pasodobles o baladas. Me produce la misma sensación triste y melancólica que la lectura de Muerte en Venecia o la desolación del Último tango en París.
Me digo que si siguen haciendo lo mismo que cuando eran jóvenes y que acaso la muerte les llegue comportándose y creyendo que son jóvenes, es porque pienso que no han vivido una vida plena, con un desarrollo natural que en cada época nos hace preferir y hacer cosas distintas. Me parece que luchan por vivir en una eterna primavera, sin haber descubierto la belleza y el valor del otoño y del invierno. Pero que esa primavera en la que siguen viviendo es una estación con flores de plástico, un parque temático para jóvenes que no lo son, una primavera artificial y falsa, una cápsula, un invernadero decadente en el que vivir sin enterarte de la vida.
No los juzgo. Hablo sólo de una impresión estética y por tanto subjetiva que no tiene por qué ser la realidad. Para entenderlos tal vez habría que considerar la vida que han llevado porque, como dijo Cicerón, el fruto de la vejez es el recuerdo y la abundancia de los bienes adquiridos antes. Acaso los bienes a los que dedicaron su vida no tienen mucho que ver con los bienes de que hablaba Cicerón, porque tampoco nuestra sociedad promueve la adquisición de esos bienes, sino que nos lleva a creer que toda adquisición valiosa que hagamos en nuestra vida ha de ser material y no tanto espiritual. Decía Cicerón que las letras y la práctica de las virtudes que han sido cultivadas en toda edad, como se haya vivido mucho y largo tiempo, producen frutos admirables y son absolutamente las armas mas adecuadas de la vejez porque nunca nos abandonan, ni siquiera en el último tiempo de la vida.
Reivindico la verdadera vejez, su dignidad, su verdad, su autenticidad ante la que espontáneamente nos descubrimos embargados por el respeto y la ternura. Pero esa vejez digna ha de ser el resultado natural de toda una vida vivida con autenticidad y con atención a los valores realmente importantes que en cada etapa de nuestra vida requiere. Y nuevamente, por tanto, vuelvo a reivindicar el ocio, en el sentido del antiguo pensamiento griego, como lo más propio de nuestra naturaleza y la actividad necesaria para vivir con plenitud y autenticidad, para no haber vivido en vano y llegar a la muerte con la conciencia de una vida bien vivida ..
Esta es mi reflexion , totalmente existencial y real

No hay comentarios:

Publicar un comentario