lunes, 22 de octubre de 2012

EL BECERRO DE ORO Y SU TIA LA BERNARDA

Con muy pocas modificaciones podría volver a contarse la historia del becerro de oro que se narra en el Éxodo. Quedaría algo así: Un día los sacerdotes de Europa se reunieron en torno al Banco Central Europeo y le dijeron: “Anda, haznos un Dios que esté por encima de nosotros” Y el Banco Central Europeo dijo: “Quitadle el dinero al pueblo y traédmelo”. Y el Banco lo tomó todo en sus manos, hizo un molde y acuñó el Euro. Lo mostró al pueblo y a sus guías y le dijo: “Este es vuestro Dios”.



Y en esas estamos, todo el mundo mirando hacia arriba y nadie hacia abajo. Y esta crisis debe ser una crisis de fe porque parece afectarle sólo al ídolo y a sus idólatras. Es la “crisis del euro”. Europa tiene que encontrar mecanismos para “proteger el euro”. Según la directora del Fondo Monetario Internacional tenemos sólo tres meses para “salvar el euro”, y los periódicos españoles valoraban el rescate a España como una “apuesta decidida de Europa por el euro”, a pesar de saber que ese rescate exigirá más sacrificios a los ciudadanos, los mismos ciudadanos que están siendo burdamente despreciados por los socerdotes, ¡uy!, perdón, por los sacerdotes de Europa. Y no es una cuestión de lenguaje, ni de metáforas, porque los sacrificios para salvar el euro son reales. En Irlanda se han suprimido 40.000 empleos públicos, un 20% de su población está en riesgo de caer en la pobreza, acosada por la subida de impuestos y un paro del 14%. Además, tendrán que pagar un impuesto adicional de 100 euros al año para “financiar” los servicios públicos. Y, sin embargo, la crisis la tiene el euro. Los griegos soportan un paro del 21,7% que asciende a más de la mitad entre los menores de 25 años, los salarios se han reducido un 20% y las pensiones un 15%, de tal manera que los hogares griegos han visto reducido a la mitad sus ingresos. Y cuanto más pobres son más desamparados están porque el Estado griego está desapareciendo con la supresión de más de 150.000 empleados públicos…pero, es necesario salvar el euro.



En Portugal hay un índice de desempleo del 15%, y los portugueses, además de pagar impuestos muy altos (un 23% de IVA), tienen que seguir pagando por las consultas médicas: 20 euros por urgencias de pediatría, 15 por el resto de urgencias y 5 por una consulta rutinaria. Las indemnizaciones por despido pasan de 30 a 12 días por año, y el Estado se reduce también con el despido de 30.000 funcionarios….pero, es necesario salvar el euro. En Italia hay ya más de ocho millones de personas que viven en la pobreza, un 14% de la población total, empujadas por recortes similares a los ya descritos. Desde el año 2009 el índice de suicidios en Europa ha aumentado un 25%. Han aumentado en España (9 diarios en 2008) y en Italia (2 diarios en 2012), pero nada parecido a los 1.725 suicidios en Grecia en los dos últimos años. Pero, es necesario salvar el euro.



¿Y en España? “Estamos haciendo nuestros deberes”, estamos “haciendo las reformas estructurales adecuadas”, “imprescindibles”, para relanzar la economía y volver a coger “la senda del crecimiento”. Lo que no me queda claro es la relación entre el desmantelamiento de la Educación y la Sanidad Pública, y, en general, de todos los servicios sociales, y el crecimiento económico y la salvación del euro. A no ser que ese crecimiento sea privativo de los pocos idólatras del becerro del euro. Esos mismos idólatras nos piden paciencia. “Calma”, dicen, “el crecimiento llegará”, como llegó el maná del cielo al pueblo hambriento, rezando, supongo, otra vez, a la Virgen del Rocío. Debe ser que me falta fe en este nuevo ídolo porque no entiendo nada.



¿Y las reformas del sector financiero? Hasta ahora, sólo han consistido en seguir dando de comer al ídolo con más capital. Cuando se lo come, nos pide más y lo recapitalizamos. Y cuando devore la recapitalización sin que escupa nada o sólo vomite un par de migajas al resto, ¿qué haremos?, ¿qué nos pedirán sus sacerdotes?, ¿una requeterrecapitalización?






Vivimos una nueva opresión y no nos damos cuenta. ¿Qué ha pasado con nuestros sentidos? ¿Qué ha pasado con nuestra capacidad de razonar? ¡Sapere aude! ¡Atrévete a saber! Atrévete a pensar se decía en el Siglo de las Luces. ¿Nos hace falta una nueva Ilustración? ¿Dónde están las luces de nuestro siglo? ¿Dónde están las ideas que nos han legado las generaciones anteriores, dónde, el valor para defenderlas? Pacto Social, Soberanía Nacional, Igualdad ante la ley… ¡Derechos del Hombre y del Ciudadano! Nos hace falta un Motín del Té, necesitamos una Toma de la Bastilla antes de que sea demasiado tarde. Como borregos (o como cerdos, que ya estamos todos los incluidos en PIGS) vamos camino del matadero, ofrecidos en holocausto al ídolo. Quizá alguien espera aún que en el último momento, antes de que el cuchillo nos degüelle, la voz de Dios detenga la mano asesina, como detuvo la mano de Abraham antes de matar a su hijo. Pero esta vez no. Porque, como diría Rajoy, esta es la política que Dios manda, que el Dios euro manda.


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