lunes, 13 de febrero de 2012

CARA A LA GALERIA EUROPEA Y NADA MAS

¿Por qué la reforma laboral no creará un solo puesto de trabajo?
Personalmente me produce especial desazón la reforma laboral, por la sencilla razón de que vengo afirmando desde hace años, en contra de la ortodoxia vigente, que la reforma laboral no creará ni un solo puesto de trabajo y que su urgencia es solo un mito de la casta política, para desviar la atención de los verdaderos problemas. Y ahora podremos saber quién tiene razón. Pero veamos los mitos:
Primer mito: el mercado laboral es rígido. No exactamente. El mercado laboral español es un mercado dual, un 60% de trabajadores ocupados son mileuristas o menos, y pueden ser despedidos a muy bajo coste. Un 20% son empleados públicos con un salario un 35% superior a la media y una tasa de absentismo salvaje del 20%, y está por ver si podrán ser despedidos. Entonces, ¿son las condiciones de trabajo de la quinta parte de la masa laboral el gran problema de España?
Segundo mito: si analizamos las cifras de la última EPA sobre la estructura del paro nos encontramos con lo siguiente: desde final de 2007 el paro se ha incrementado en 2,7 millones. De ellos, 700.000 son trabajadores por cuenta ajena -nada que ver con rigidices-, 1,7 millones trabajadores con contrato temporal -nada que ver tampoco-, y solo 300.000 con contrato fijo. Es decir, las rigideces no han causado la pérdida del 89% de los parados originados durante la crisis. Y esto no es opinable, son matemáticas.
Tercer mito: ¿Cuál es entonces la causa de los 2,7 millones de parados? Esencialmente, dos. La primera, la falta absoluta de financiación a PYMES y autónomos, mientras estos insensatos han entregado 40.000 millones en dinero y 90.000 en avales para mantener abiertas entidades que tendrían que haber cerrado y sus responsables procesados. Si este dinero se hubiera canalizado a créditos y circulante de estos pequeños empresarios, que son los que crean el 80 % del empleo, habría como mínimo un millón de parados menos. La segunda, los impagos de CCAA y ayuntamientos, que deben más de 70.000 millones, lo que ha arruinado a decenas de miles de empresas. Si el dinero destinado a pagar salarios a sus enchufados se dedicara a pagar a proveedores, por cada empleado público eliminado se habría evitado la perdida de entre 2 y 3 puestos en el sector privado.
Y ahora vayamos a la reforma propuesta, porque la final estará, sin duda, mucho más aguada, dado que Rajoy quiere consenso. ¿Para qué quiere entonces la mayoría absoluta? Globalmente, no cambia el marco laboral, ofrece una cosa y la contraria en casi todo, carece orientación definida y si la interpretación de “causa objetiva” queda en manos de los magistrados izquierdistas de lo social, apaga y vámonos. En lo concreto, la rebaja de la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días es muy mediática pero irrelevante. Primero, porque como señalan los empresarios que crean empleo de verdad, no los enchufados de la CEOE, el verdadero problema es que el trabajo tenga un sobrecoste del 35% en seguros sociales que el trabajador no ve. Lo que menos importa para contratar, como dice Juan Roig (Mercadona), son los días de despido. Segundo, también según Roig, acabar con el caos legislativo de 17 taifas y con el absentismo, cinco veces mayor que la media europea, son mucho más importantes.
El supermediático contrato de inserción para jóvenes es una tomadura de pelo, porque los jóvenes que no tengan prestaciones, que no tengan dote que entregar al empresario, es decir, la mayoría, no pueden beneficiarse de este contrato.La negociación colectiva tampoco se desmantela por completo -y esto es esencial-, lo que reduce algo, pero no elimina, el poder de los sindicatos comisionistas, igual que la pérdida del carácter indefinido de los convenios limitado ahora a dos años. Se da mas flexibilidad a la movilidad y la reducción transitoria de jornada, lo que es correcto, pero poco relevante

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